LOS PATOS
Estos son los patos cuyos lenguajes desconozco,
Cuyas normas de comunidad
He venido observando, desde este vegetal arribo
Una sola hembra los domina con su pico amaestrado
Por el limo del fondo,
Todos llevan rastros de agua
Entre sus alas
y danzan sobre imaginarios
Retratos de hielo,
Los dos pichones acompañan a la madre, aunque a veces
Se quedan solos, mientras ella se confunde con la palabra
Del follaje. Algunos se suben a buscar el pan
Cuando me dispongo a comer sobre la mesa
Ellos me traen el aroma del aguaviento y sus prodigios
Son dulces como espectros soleados y hermosos,
Como pupilas de doncel; en grandes vaharadas
Alguna bañista yace figurada
Entre ellos, sobre estos perdidos árboles
Que retratan otro idioma o alguna postal del sur
De América
Aquí están danzando con su juego temerario
Buscando la comida bajo el agua sumergiéndose
Y columpiando el aire con el movimiento de sus patas
Tratan de encarnarlos la Pavlova, la Fonteyn
La Alicia Alonso, con gasas y plumajes
También los iguala Nureyev, el inmortal
Llevando a cuestas el circunloquio del terrestre ruso,
Estos son los patos
Que he venido observando.
Esta es su danza mortal
Que ejecutan sobre el lago.
¡Actualidad! Tan fugaz/ En su cogollo y su miga,/ Regala a mi lentitud/ El sumo sabor a vida. Jorge Guillén
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lunes, 5 de julio de 2010
lunes, 28 de junio de 2010
Javier Alvarado, un poema de su libro Carta natal al país de los locos
Un cuerpo es el instrumento de la salvación para abrir las jaulas de otro mundo
Mi madre ha colocado pájaros en cada viruta de la jaula
¿Quién irá soltando a las aves en subliminal desorden?
Las apatías de la ciencia van con su escaño por las arterioesclerosis de la letra.
Mi madre ha colocado pájaros en cada viruta de la jaula
¿Quién irá soltando a las aves en subliminal desorden?
Las apatías de la ciencia van con su escaño por las arterioesclerosis de la letra.
lunes, 21 de junio de 2010
Javier Alvarado, un poema de su libro Carta natal al país de los locos
El mundo es un bastión que no comprendo, o una lóbrega razón de vivir como los bosques, como las noches donde la abuela martillaba su conciencia y planeaba como calmar
al día siguiente el hambre de su multiplicada familia,
esas raciones bíblicas del pan, de la tortilla, de la leche,
la pobreza no multiplica ni suma, va restando posibilidades de alimentarse o de vivir
o de cercarnos a un grumo de troncos podridos o de hongos que enaltecen
las descomposiciones de los cuerpos
-quiméricos y rosados-,
que alguna vez expusieron la belleza de los artistas o de las acrobacias
que van ejecutando las mariposas enardecidas como vacas añejas.
al día siguiente el hambre de su multiplicada familia,
esas raciones bíblicas del pan, de la tortilla, de la leche,
la pobreza no multiplica ni suma, va restando posibilidades de alimentarse o de vivir
o de cercarnos a un grumo de troncos podridos o de hongos que enaltecen
las descomposiciones de los cuerpos
-quiméricos y rosados-,
que alguna vez expusieron la belleza de los artistas o de las acrobacias
que van ejecutando las mariposas enardecidas como vacas añejas.
lunes, 14 de junio de 2010
Javier Alvarado, un poema de su libro Carta natal al país de los locos
CANTO PARA SER PARTE DEL BOSQUE
Canto para ser parte del bosque, para quitarme el corazón y embalsamarlo en la madera
Para retoñar con las frutas y ser un pedazo de luz en las semillas
En los cereales tristes que se advocan en el desayuno de la estrella
Los dientes amargos que se comen a la diosa
Desperdigando el polvo de las sordas imágenes
Que refulgen
En el canasto amargo de los días lascivos
Cuando me desnudaba el otoño y el invierno -a punto de violarme-
Era sacudido por la primavera y sus garras de vendimia
Salvando de la feroz afrenta mi calzoncillo de palomas
Esas que trinan bajo los aguaceros con capotes de hierro
Que llevan cartas en la boca y amenazan con entrar en los comedores de familia
Con máscaras tristes que nos ponemos para entrar en las iglesias
En las camas vacías donde los cuerpos de quienes amamos
Se han retirado para calzarse en otro cuerpo
Una espada con lotos o un circo con falsas bestias
Donde la conciencia se reparte en mil espectadores
Donde la sombra es nada, donde perdemos el sol y la entrevista
Esa nervadura del telón y los actores que nos persiguen desde el pasado
Niños que lloran en plagas seminales
Pestes de rocío y grillos que se sacan los violines de la arteria.
Algo que te carcome con las termitas
De una antigua edad, donde aprendes a saltar
Siendo un viejo infante.
Canto para ser parte del bosque, para quitarme el corazón y embalsamarlo en la madera
Para retoñar con las frutas y ser un pedazo de luz en las semillas
En los cereales tristes que se advocan en el desayuno de la estrella
Los dientes amargos que se comen a la diosa
Desperdigando el polvo de las sordas imágenes
Que refulgen
En el canasto amargo de los días lascivos
Cuando me desnudaba el otoño y el invierno -a punto de violarme-
Era sacudido por la primavera y sus garras de vendimia
Salvando de la feroz afrenta mi calzoncillo de palomas
Esas que trinan bajo los aguaceros con capotes de hierro
Que llevan cartas en la boca y amenazan con entrar en los comedores de familia
Con máscaras tristes que nos ponemos para entrar en las iglesias
En las camas vacías donde los cuerpos de quienes amamos
Se han retirado para calzarse en otro cuerpo
Una espada con lotos o un circo con falsas bestias
Donde la conciencia se reparte en mil espectadores
Donde la sombra es nada, donde perdemos el sol y la entrevista
Esa nervadura del telón y los actores que nos persiguen desde el pasado
Niños que lloran en plagas seminales
Pestes de rocío y grillos que se sacan los violines de la arteria.
Algo que te carcome con las termitas
De una antigua edad, donde aprendes a saltar
Siendo un viejo infante.
lunes, 7 de junio de 2010
Javier Alvarado ha obtenido en 2010 una mención del jurado del premio de poesía Casa de las Américas de La Habana
Mención otorgada por su libro 'Carta natal al país de los locos (poeta en Escocia)'. Haré una breve selección del poemario (en varios días) para los lectores de Poesía Abierta. Gracias Javier por compartirme el libro en word y facilitarme el trabajo.
HOY HA MUERTO MI ABUELA
Hoy la muerte nos ha dejado su caparazón,
Se ha quitado sus aparejos y ballesta.
Nos apuntó a todos para herirnos mejor,
Abundan en sus manos racimos de uva y panes sucios
Que hemos de comer en posteriores comuniones.
Anduvo rondando con su tridente y con su máquina de hacer ejercicios
Por el cuarto de la abuela, le cortó las trenzas
Y nos ha vaciado los ojos, se ha llevado nuestras imágenes de ella
Y los mejores recuerdos, dice que no las devolverá poco a poco.
Mi abuela ha vuelto a ser niña e irá creciendo en nosotros
Va trepando en nuestros muros
Como una rosa muerta
Como una silampa milagrosa
Con sus pétalos escarlata;
Quizás desaparezca cuando nos toque darle el biberón
O cambiarle los pañales, esta vida al revés es un fastidio.
No puedo evitar que los llantos de otro me den sordera,
Por eso prefiero llorar hasta que este puente se caiga de infinito
Y el diminuto riachuelo me lleve al lago donde reposan
Los moluscos y las heces de los patos.
Se ha ido para empezar a moler el maíz para las tortillas.
Hay sangre de guásimos y de veraneras en los campos del Higuito.
La piedra donde beben las gallinas ha cambiado de posición.
Se ha ido la que faltaba. Nosotros habitamos la conciencia de los muertos
Y ellos nos miran no comprendiendo el absurdo revés.
Ese constante vivir y crecer para después desgastarse y morirse.
En el último bostezo nos preparan para entrar
Vivos y muertos, como la dualidad imperecedera en la caja de zapatos.
RETRATO DE PESCADOR
Llegó el pescador con su cardumen de madera
En Loach Long Lake no halló su ancla con detritus
Una socarradura del metal que nunca vuelve,
Eso que enturbia la paz del semen cuando copulan los salmones
Y nos atrevemos a habitar los espejos de la desconocida ribera
Anudados a las velas de los botecillos
Que son cubiertos por el manto nupcial de las gaviotas
Esparciendo el oro por estos precipicios que se niegan al poniente,
Un reloj que se derrama en sombra
Augurando la guirnalda del grumete
Lo que está por venir y ruge como un puma
Con su horror felino que se tiende como máscara
Ruiseñor disuelto en las materias desvencijadas en el polo.
HOY HA MUERTO MI ABUELA
Hoy la muerte nos ha dejado su caparazón,
Se ha quitado sus aparejos y ballesta.
Nos apuntó a todos para herirnos mejor,
Abundan en sus manos racimos de uva y panes sucios
Que hemos de comer en posteriores comuniones.
Anduvo rondando con su tridente y con su máquina de hacer ejercicios
Por el cuarto de la abuela, le cortó las trenzas
Y nos ha vaciado los ojos, se ha llevado nuestras imágenes de ella
Y los mejores recuerdos, dice que no las devolverá poco a poco.
Mi abuela ha vuelto a ser niña e irá creciendo en nosotros
Va trepando en nuestros muros
Como una rosa muerta
Como una silampa milagrosa
Con sus pétalos escarlata;
Quizás desaparezca cuando nos toque darle el biberón
O cambiarle los pañales, esta vida al revés es un fastidio.
No puedo evitar que los llantos de otro me den sordera,
Por eso prefiero llorar hasta que este puente se caiga de infinito
Y el diminuto riachuelo me lleve al lago donde reposan
Los moluscos y las heces de los patos.
Se ha ido para empezar a moler el maíz para las tortillas.
Hay sangre de guásimos y de veraneras en los campos del Higuito.
La piedra donde beben las gallinas ha cambiado de posición.
Se ha ido la que faltaba. Nosotros habitamos la conciencia de los muertos
Y ellos nos miran no comprendiendo el absurdo revés.
Ese constante vivir y crecer para después desgastarse y morirse.
En el último bostezo nos preparan para entrar
Vivos y muertos, como la dualidad imperecedera en la caja de zapatos.
RETRATO DE PESCADOR
Llegó el pescador con su cardumen de madera
En Loach Long Lake no halló su ancla con detritus
Una socarradura del metal que nunca vuelve,
Eso que enturbia la paz del semen cuando copulan los salmones
Y nos atrevemos a habitar los espejos de la desconocida ribera
Anudados a las velas de los botecillos
Que son cubiertos por el manto nupcial de las gaviotas
Esparciendo el oro por estos precipicios que se niegan al poniente,
Un reloj que se derrama en sombra
Augurando la guirnalda del grumete
Lo que está por venir y ruge como un puma
Con su horror felino que se tiende como máscara
Ruiseñor disuelto en las materias desvencijadas en el polo.
domingo, 6 de junio de 2010
Gracias por vuestro verso, y por el retorno
Supone para mí un reconocimiento a mi labor con Poesía Abierta y un reconocimiento del valor de Poesía Abierta, el hecho de que cada vez (y con mayor frecuencia) son más los poetas que por iniciativa propia o a petición mía me comparten su obra (libros completos) para mi lectura y difusión en Poesía Abierta. En formato informático, por supuesto. Word o pdf. Gracias a todos.
Hace poquitas fechas el poeta mexicano Óscar Oliva (recogido en la antología 'Poesía en movimiento' a cargo de Homero Aridjis, José Emilio Pacheco y Octavio Paz), me escribió agradeciéndome que haya acogido su verso, y a la espera estoy de que me comparta su último libro. Por el momento se ha tomado la molestia de leer 'la cinta de moebius' y mencionar con agrado mi poema a Zenón de Elea, los respiraderos y la propia intención del poemario. Muchas gracias, Óscar. Ésta reciprocidad es un aliento muy importante a mi tarea.
Mi amigo Bruno di Benedetto, del que publiqué completo 'Country' en Poesía Abierta, y aquí lo sigues encontrando, tuvo la generosidad de compartirme de inmediato, allá por el mes de enero de este 2010, la noticia de su galardón (por 'Crónica de muertes dudosas') en el premio de la Casa de las Américas de La Habana. También el libro, por supuesto, del que en breve te compartiré contenido. Gracias, Bruno, por tu confianza.
Ha recuperado actualidad Bruno di Benedetto (después de que por tantos meses haya tenido ahí, en un cajón-carpeta su libro, perdona Bruno, pero sabes que así son las cosas, aún tengo lecturas pendientes de las que traje de Buenos Aires el pasado mes de julio) al internarme en la poesía panameña. ¿Por qué? Entre los jóvenes poetas panameños está Javier Alvarado, que en esta misma edición del premio Casa de las Américas de La Habana ha recibido una mención por su poemario 'Carta natal al país de los locos (poeta en Escocia)'. Javier ha accedido a a enviarme su libro, en el que ya estoy enfrascado, y mañana mismo empiezo a mostrarte su verso. Gracias, Javier.
Chema Barredo, antiguo lector de Poesía Abierta que recientemente ha sacado libro que ha estado firmando en la feria del libro de Madrid, ha quedado también en hacerme llegar en formato electrónico su obra. Gracias, Chema, la espero con ganas. Y gracias también por ayudarme con mi próxima mudanza (los libros me ocupan demasiado espacio, en formato electrónico me caben perfectamente en un disco duro externo de 500 gigas).
Otro amigo, Aarón García Peña, que tiempo ha que me compartió su 'Dios y sus cómplices'. Gracias, Aarón.
Otros desconocidos: Fernando Sáenz, editor de Libros del Aire, Óscar Saavedra, poeta chileno. Hasta un libro en francés he recibido, que en fin, lamentándolo mucho no puedo compartir: si alguien tuviera el gusto de traducirlo, podría hacer una selección y publicar algunos originales junto a sus versiones en español.
En fin, que gracias a todos. Daré cumplida cuenta de vuestro verso en el momento oportuno. Por ahora no vivo de esto, así que mi tiempo es limitado, pero estáis en mi afán.
Hace poquitas fechas el poeta mexicano Óscar Oliva (recogido en la antología 'Poesía en movimiento' a cargo de Homero Aridjis, José Emilio Pacheco y Octavio Paz), me escribió agradeciéndome que haya acogido su verso, y a la espera estoy de que me comparta su último libro. Por el momento se ha tomado la molestia de leer 'la cinta de moebius' y mencionar con agrado mi poema a Zenón de Elea, los respiraderos y la propia intención del poemario. Muchas gracias, Óscar. Ésta reciprocidad es un aliento muy importante a mi tarea.
Mi amigo Bruno di Benedetto, del que publiqué completo 'Country' en Poesía Abierta, y aquí lo sigues encontrando, tuvo la generosidad de compartirme de inmediato, allá por el mes de enero de este 2010, la noticia de su galardón (por 'Crónica de muertes dudosas') en el premio de la Casa de las Américas de La Habana. También el libro, por supuesto, del que en breve te compartiré contenido. Gracias, Bruno, por tu confianza.
Ha recuperado actualidad Bruno di Benedetto (después de que por tantos meses haya tenido ahí, en un cajón-carpeta su libro, perdona Bruno, pero sabes que así son las cosas, aún tengo lecturas pendientes de las que traje de Buenos Aires el pasado mes de julio) al internarme en la poesía panameña. ¿Por qué? Entre los jóvenes poetas panameños está Javier Alvarado, que en esta misma edición del premio Casa de las Américas de La Habana ha recibido una mención por su poemario 'Carta natal al país de los locos (poeta en Escocia)'. Javier ha accedido a a enviarme su libro, en el que ya estoy enfrascado, y mañana mismo empiezo a mostrarte su verso. Gracias, Javier.
Chema Barredo, antiguo lector de Poesía Abierta que recientemente ha sacado libro que ha estado firmando en la feria del libro de Madrid, ha quedado también en hacerme llegar en formato electrónico su obra. Gracias, Chema, la espero con ganas. Y gracias también por ayudarme con mi próxima mudanza (los libros me ocupan demasiado espacio, en formato electrónico me caben perfectamente en un disco duro externo de 500 gigas).
Otro amigo, Aarón García Peña, que tiempo ha que me compartió su 'Dios y sus cómplices'. Gracias, Aarón.
Otros desconocidos: Fernando Sáenz, editor de Libros del Aire, Óscar Saavedra, poeta chileno. Hasta un libro en francés he recibido, que en fin, lamentándolo mucho no puedo compartir: si alguien tuviera el gusto de traducirlo, podría hacer una selección y publicar algunos originales junto a sus versiones en español.
En fin, que gracias a todos. Daré cumplida cuenta de vuestro verso en el momento oportuno. Por ahora no vivo de esto, así que mi tiempo es limitado, pero estáis en mi afán.
lunes, 31 de mayo de 2010
Más poesía de Javier Alvarado
ESCRITURA PODÀLICA O LOS FANTASMAS PARA NO MORIRSE
Entre mi pie y tu pie
Cae un rayo
Un reír o el purificar de almas gemelas
Araño tu respiración
Con ese color de Dios ante el desamparo
Invitándome a dormir como si no tuviera sueño
Como si me hubiera inventado
Ante un pecho de mi madre
Toda riente en el naufragio y en el fragor que hace
Bostezar las copas,
Y como decirlo
Si ella es extraña, paridora del Renacimiento
y de las axilas de la flauta, ahora que no hay adoración ni pactos
Para que se arrullen mis hermanos en el fondeadero,
Si es terrible
Porque no se acuerda de nosotros ni lanza puñados
De pétalos al aire;
Si es copioso para mí lo aleteante terrestre cuando tu sexo
Me hace trampas al escribir y al dinamitar todo ese relámpago
Que me hace ser maniático;
Si cada día estoy triste, como un tren de muerte
Llorando de súplica y de suplicantes
Si en esos ojos yo no me encuentro
Terciando a la abeja más pura
Para que me mates con los últimos tobillos,
Mucho menos con estas manos
Que son la medianía de estas selvas aulladoras,
Esa fanfarria colorada de los animales postizos
Tan livianos en el desvestirse
Y en el patear del oro al precipicio
Cuando caen sílabas, vocales
Extramuros, dioses, Baudelaire llorando
La parentela en el resplandor del lávame
Y el espectáculo de lo que no soy
Vertiendo uno a uno estos espejos
Y estos fantasmas que me he puesto para no morirme.
Soy mi desconocido para el que soy cuando estoy en trance.
Entre mi pie y tu pie
Cae un rayo
Un reír o el purificar de almas gemelas
Araño tu respiración
Con ese color de Dios ante el desamparo
Invitándome a dormir como si no tuviera sueño
Como si me hubiera inventado
Ante un pecho de mi madre
Toda riente en el naufragio y en el fragor que hace
Bostezar las copas,
Y como decirlo
Si ella es extraña, paridora del Renacimiento
y de las axilas de la flauta, ahora que no hay adoración ni pactos
Para que se arrullen mis hermanos en el fondeadero,
Si es terrible
Porque no se acuerda de nosotros ni lanza puñados
De pétalos al aire;
Si es copioso para mí lo aleteante terrestre cuando tu sexo
Me hace trampas al escribir y al dinamitar todo ese relámpago
Que me hace ser maniático;
Si cada día estoy triste, como un tren de muerte
Llorando de súplica y de suplicantes
Si en esos ojos yo no me encuentro
Terciando a la abeja más pura
Para que me mates con los últimos tobillos,
Mucho menos con estas manos
Que son la medianía de estas selvas aulladoras,
Esa fanfarria colorada de los animales postizos
Tan livianos en el desvestirse
Y en el patear del oro al precipicio
Cuando caen sílabas, vocales
Extramuros, dioses, Baudelaire llorando
La parentela en el resplandor del lávame
Y el espectáculo de lo que no soy
Vertiendo uno a uno estos espejos
Y estos fantasmas que me he puesto para no morirme.
Soy mi desconocido para el que soy cuando estoy en trance.
lunes, 17 de mayo de 2010
Dos poemas de Javier Alvarado (2)
FOTOGRAFÌA CON SOL DE FONDO
Ahora que vuelvan tu madre y tu hermana
de asolearse bajo la hierba
veremos los recuerdos de las cosas últimas;
las albahacas apareadas y ordenadas en esa maestranza
de los niños que huyen del sol,
la iglesia con su pórtico mudo
como acechando a los angelillos o demonios
que se acurrucan como aves de rocío
entre las raíces de los ciruelos.
Y navegaremos la noche como un conjuro
como una valva de miedo que se hunde
en aquel charco pateado por nuestros zapatos,
con la lluvia que se anuncia
sin pedir majestad a los reinos rescatados,
a las fábulas terrestres en los ojillos de los conejos,
a los predicadores de puerta en puerta
que nos dejan una salvación incuestionable
y portamos bajo el brazo una chácara cargada con guijarros
y la liebre que acechamos silba en el monte
buscando esa madriguera ecuestre de las frutas,
el huerto olvidado que se pierde
en las manos de ese labrador que dulcificas y sueñas
con metamorfosis de gotas o lenguaje
o ranas desveladas en las alcantarillas
por donde se escurren los racimos de nuestras pieles
o el hábito de papel de los poemas
o el fantasma de algún patriarca
que cuida los rebaños y las puertas.
UNA ABUELA Y UN NIETO RETORNAN DE LA NIEBLA
Se ha ido la luz
y cortan las tinieblas del lenguaje,
el parque solo es asediado
por amantes terrestres
y pájaros de petrificada espuma;
forasteros como reses
deambulan en el corral de los comensales.
La abuela espera en la casa
con los panes abiertos y la leche
de la acostumbrada vaca.
Aquel niño va con su linterna
a recorrer las huellas de su yo
el primo enfermo solo deduce
la luna de su maldad
y aquel niño sigue caminando
por siglos y siglos de velas apagadas.
Pero aún así la abuela espera
y abuela y nieto
son rimas pastorales que retornan de la niebla.
De “No me cubre de edad la primavera”.
Ahora que vuelvan tu madre y tu hermana
de asolearse bajo la hierba
veremos los recuerdos de las cosas últimas;
las albahacas apareadas y ordenadas en esa maestranza
de los niños que huyen del sol,
la iglesia con su pórtico mudo
como acechando a los angelillos o demonios
que se acurrucan como aves de rocío
entre las raíces de los ciruelos.
Y navegaremos la noche como un conjuro
como una valva de miedo que se hunde
en aquel charco pateado por nuestros zapatos,
con la lluvia que se anuncia
sin pedir majestad a los reinos rescatados,
a las fábulas terrestres en los ojillos de los conejos,
a los predicadores de puerta en puerta
que nos dejan una salvación incuestionable
y portamos bajo el brazo una chácara cargada con guijarros
y la liebre que acechamos silba en el monte
buscando esa madriguera ecuestre de las frutas,
el huerto olvidado que se pierde
en las manos de ese labrador que dulcificas y sueñas
con metamorfosis de gotas o lenguaje
o ranas desveladas en las alcantarillas
por donde se escurren los racimos de nuestras pieles
o el hábito de papel de los poemas
o el fantasma de algún patriarca
que cuida los rebaños y las puertas.
UNA ABUELA Y UN NIETO RETORNAN DE LA NIEBLA
Se ha ido la luz
y cortan las tinieblas del lenguaje,
el parque solo es asediado
por amantes terrestres
y pájaros de petrificada espuma;
forasteros como reses
deambulan en el corral de los comensales.
La abuela espera en la casa
con los panes abiertos y la leche
de la acostumbrada vaca.
Aquel niño va con su linterna
a recorrer las huellas de su yo
el primo enfermo solo deduce
la luna de su maldad
y aquel niño sigue caminando
por siglos y siglos de velas apagadas.
Pero aún así la abuela espera
y abuela y nieto
son rimas pastorales que retornan de la niebla.
De “No me cubre de edad la primavera”.
lunes, 10 de mayo de 2010
Javier Alvarado
Javier Alvarado (Santiago de Veraguas, Panamá, 28 de agosto de 1982) es un poeta panameño, cuya obra ha recibido varios premios. Hizo sus estudios de bachillerato en el colegio Panama School y se licenció en Lengua y Literatura Españolas en la Universidad de Panamá (2005).
• "Tiempos de vida y muerte" (INAC, Panamá, 2001)
• "Caminos errabundos y otras ciudades" (UTP, Panamá, 2001)
• "Poemas para caminar bajo un paraguas" (Imprenta Alvarado, Panamá, 2003)
• "Aquí, todo tu cuerpo escrito" (INAC, Panamá, 2005)
• "Por ti no pasa nunca el tiempo —y otros poemas al espejo—" (Panamá, 2005)
• "No me cubre de edad la primavera" (Poemas de Ocù) (Panamá, 2008)
• "Soy mi desconocido" (9 Signos Grupo Editorial, Panamá, 2008)
• Carta natal al país de los locos (Poeta en Escocia)
ALICIA EN EL ESPEJO O LA APERTURA DEL LIBRO DE LAS MARAVILLAS
Entonces Alicia recorre su delicia
prepara las poses para la instantánea fotográfica;
Lewis Carroll dibuja el paisaje para la fotografía.
Está ahí llena de andrajos, resuelta de pordiosera,
es la lluvia de plurales, cuando todos los conejos de Pascua
se incendian y todos los demonios dejan sus remos pudriendo
en la derrotada orilla. Sus ojos son dos lagunas muertas
donde dejan los águilas sus efebos fluviales
¿Quién es ella la que entra con doradas voces
en el acertijo de la nada, cuando toda queda invocado
y puesto sobre la mesa como un huevo triunfal
para un comensal de oro?
Y desayunan las huestes y las Parcas
van acampando con ese sonido de cuerpo vacío
que tienen las aves sin esqueleto y sólo canta el pico
amaestrado de su daga cuneiforme y la apertura del libro
de las Maravillas es otro salmo vocalizado por la carne
y sólo solfean las niñas desnudas para el ojo de Carroll.
Son muchas las poses para la instantánea fotográfica.
Aquí te veo, Alicia, con dedos de piedra
con ojos asustados y medias vacías sin golosinas.
¿Qué pone a nadar a los deseos en el ánfora del espanto?
Levántate, Alicia, que no duerma más tu deuda de muñeca.
¿En qué espejo de hombre entraste para descubrir las maravillas?
¿Acaso se oculta un delfín detrás de tu oreja
o es que la cornucopia de acanto se matizó en tus senos
hasta vociferar leche pastosa en cada pezón de julio
cuando en aquel paseo por el río escuchaste las sílabas
niñescas de aquel matemático de niñas impúberes
para luego iniciar esa marcha forzada de tu inocencia hacia el espejo?
Aún no se ha escrito el libro de tus posesiones
ni de las visiones terrenas que observaste en aquel agujero
cavado junto al árbol de la noche.
Se cierran tus ojos, cabecea el cuerpo junto a tu hermana.
Liebre llega tarde.
POR TI NO PASA NUNCA EL TIEMPO
Como si quisieras entrar al tiempo
desnuda a una plaza a una tienda de hotel
dejas tender tus dos pechos al sol
y corre el día tenebroso
como una tiniebla roja,
Te tienden un vaso, una tierra, una vida prometida
y todo es devaneo, luz solar, aquellos muertos
durmiendo abajo
balbuceando espejos vomitando sombras
y sabiéndose arcilla cuántica, número sepultado
resurrección de árboles y llantos de raíces.
Ahora dejamos salir a los fantasmas de nuestras madres
que se han marchado. Cerramos la olla con la tapadera
del suicidio. Las Medeas modernas tiemblan colgando del cuello
de sus hijos y de los amordazados del reloj.
Ahora esperamos la piedad, la íngrima flecha
el fuego oblicuo y el ojo terreno de los sastres. Espero que el niño
no se haya marchado, que la juventud levite asida
a un cordero de pascua o a una resurrección pagana.
He tendido tu cuerpo con horquillas desnudo al sol,
no he podido prender las velas ni amortajar tu cuerpo
con hierbas aromáticas ni besarte los ojos arriba del sudario.
El lienzo es mi cuerpo
y un humo de hiedras va persiguiendo la fugitiva especie
que amamantaste con tus dedos. Diremos que mucho ha
pasado, se volverán a nosotros y dirán:
Han sido eternos, han sido cubiertos por la pelambre de la cabra
y saciados con la leche de los orgasmos védicos.
Es un rito funeral, un hueso carcomido
Una porción de piedras espéjicas en la historia.
(2004, de "Por ti no pasa nunca el tiempo", 2004)
Javier Alvarado ha resultado en el presente año finalista del premio de poesía de la Casa de las Américas de La Habana, del que ha sido ganador nuestro amigo Bruno Di Benedetto con su libro 'Crónicas de muertes dudosas', que hace meses ya tuvo el gusto de compartirnos y que aún tenemos pendiente de mostrar en Poesía Abierta. Llegará.
Volviendo a Javier, mañana tiene una lectura en Panamá.
El martes de un poeta
| Fecha: | Martes, 11 de mayo de 2010 |
| Hora: | 19:00 - 20:30 |
| Lugar: | Rayuela Bar-Restaurante |
| Calle: | Vía Argentina, al lado de las Farmacias Arrocha |
| Ciudad o población: | Panamá, Panamá |
Seguiremos dando cuenta de su verso en próximas semanas.
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