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martes, 15 de enero de 2013

Sonetos de Sor Juana Inés de la Cruz (11, y fin):"Sin perder los mismos consonantes, contradice con la verdad, aún más ingeniosa, su hipérbole" y " Aunque en vano, quiere reducir a método racional el pesar de un celoso"

Sin perder los mismos consonantes, contradice con la verdad, aún más ingeniosa, su hipérbole

Dices que no te acuerdas, Clori, y mientes        
en decir que te olvidas de olvidarte,        
pues das ya en tu memoria alguna parte        
en que, por olvidado, me presentes.        

Si son tus pensamientos diferentes
de los de Albiro, dejarás tratarte,        
pues tú misma pretendes agraviarte        
con querer persuadir lo que no sientes.        

Niégasme ser capaz de ser querido,        
y tú misma concedes esa gloria:
con que en tu contra tu argumento ha sido;        

pues si para alcanzar tanta victoria        
te acuerdas de olvidarte del olvido,        
ya no das negación en tu memoria.

Aunque en vano, quiere reducir a método racional el pesar de un celoso

¿Qué es esto, Alcino? ¿Cómo tu cordura        
se deja así vencer de un mal celoso,        
haciendo con extremos de furioso        
demostraciones más que de locura?        

¿En qué te ofendió Celia, si se apura?
¿O por qué al Amor culpas de engañoso,        
si no aseguró nunca poderoso        
la eterna posesión de su hermosura?        

La posesión de cosas temporales,        
temporal es, Alcino, y es abuso   
el querer conservarlas siempre iguales.        

Con que tu error o tu ignorancia acuso,        
pues Fortuna y Amor, de cosas tales        
la propiedad no han dado, sino el uso.

martes, 8 de enero de 2013

Sonetos de Sor Juana Inés de la Cruz (10): "Prosigue en su pesar, y dice que aún no quisiera aborrecer tan indigno sujeto, por no tenerle así aún cerca del corazón" y "Sin perder los mismos consonantes, contradice con la verdad, aún más ingeniosa, su hipérbole"

Prosigue en su pesar, y dice que aún no quisiera aborrecer tan indigno sujeto, por no tenerle así aún cerca del corazón

Silvio, yo te aborrezco y aun condeno        
el que estés de esta suerte en mi sentido:        
que infama al hierro el escorpión herido,        
y a quien lo huella, mancha inmundo el cieno.        

Eres como el mortífero veneno
que daña a quien lo vierte inadvertido,        
y en fin eres tan malo y fementido,        
que aun para aborrecido no eres bueno.        

Tu aspecto vil a mi memoria ofrezco,        
aunque con susto me lo contradice,
por darme yo la pena que merezco51;        

pues cuando considero lo que hice,        
no sólo a ti, corrida, te aborrezco,        
pero a mí por el tiempo que te quise.

Sin perder los mismos consonantes, contradice con la verdad, aún más ingeniosa, su hipérbole (en relación a "No quiere pasar por olvido lo descuidado")

Dices que no te acuerdas, Clori, y mientes        
en decir que te olvidas de olvidarte,        
pues das ya en tu memoria alguna parte        
en que, por olvidado, me presentes.        

Si son tus pensamientos diferentes
de los de Albiro, dejarás tratarte,        
pues tú misma pretendes agraviarte        
con querer persuadir lo que no sientes.        

Niégasme ser capaz de ser querido,        
y tú misma concedes esa gloria:
con que en tu contra tu argumento ha sido;        

pues si para alcanzar tanta victoria        
te acuerdas de olvidarte del olvido,        
ya no das negación en tu memoria.

martes, 1 de enero de 2013

Sonetos de Sor Juana Inés de la Cruz (9): "Un celoso refiere el común pesar que todos padecen, y advierte a la causa, el fin que puede tener la lucha de afectos encontrados" y "De amor, puesto antes en sujeto indigno, es enmienda blasonar de arrepentimiento"

Un celoso refiere el común pesar que todos padecen, y advierte a la causa, el fin que puede tener la lucha de afectos encontrados

Yo no dudo, Lisarda, que te quiero,        
aunque sé que me tienes agraviado;        
mas estoy tan amante y tan airado,        
que afectos que distingo no prefiero.        

De ver que odio y amor te tengo, infiero
que ninguno estar puede en sumo grado,        
pues no le puede el odio haber ganado        
sin haberle perdido amor primero.        

Y si piensas que el alma que te quiso        
lo ha de estar siempre a tu afición ligada,
de tu satisfacción vana te aviso,        

pues si el amor al odio ha dado entrada,        
el que bajo de sumo a ser remiso,        
de lo remiso pasará a ser nada.

De amor, puesto antes en sujeto indigno, es enmienda blasonar de arrepentimiento

Cuando mi error y tu vileza veo,        
contemplo, Silvio, de mi amor errado,        
cuán grave es la malicia del pecado,        
cuán violenta la fuerza de un deseo.        

A mi mesma memoria apenas creo
que pudiese caber en mi cuidado        
la última línea de lo despreciado,        
el término final de un mal empleo.        

Yo bien quisiera, cuando llego a verte,        
viendo mi infame amor, poder negarlo:
mas luego la razón justa me advierte        

que sólo se remedia en publicarlo;        
porque del gran delito de quererte,        
sólo es bastante pena, confesarlo.

martes, 25 de diciembre de 2012

Sonetos de Sor Juana Inés de la Cruz (8): "De una reflexión cuerda con que mitiga el dolor de una pasión" y "Que contiene una fantasía contenta con amor decente"

De una reflexión cuerda con que mitiga el dolor de una pasión

Con el dolor de la mortal herida,        
de un agravio de amor me lamentaba,        
y por ver si la muerte se llegaba,        
procuraba que fuese más crecida.        

Toda en el mal el alma divertida,
pena por pena su dolor sumaba.        
en cada circunstancia ponderaba        
que sobraban mil muertes a una vida.        

Y cuando, al golpe de uno y otro tiro,        
rendido el corazón daba penoso
señas de dar el último suspiro,        

no sé con qué destino prodigioso        
volví en mi acuerdo y dije: -¿Qué me admiro?        
¿Quién en amor ha sido más dichoso?

Que contiene una fantasía contenta con amor decente

Detente, sombra de mi bien esquivo,        
imagen del hechizo que más quiero,        
bella ilusión por quien alegre muero,        
dulce ficción por quien penosa vivo.        

Si al imán de tus gracias atractivo
sirve mi pecho de obediente acero,        
¿para qué me enamoras lisonjero        
si has de burlarme luego fugitivo?        

Mas blasonar no puedes, satisfecho,        
de que triunfa de mí tu tiranía:
que aunque dejas hurtado el lazo estrecho        

que tu forma fantástica ceñía,        
poco importa burlar brazos y pecho        
si te labra prisión mi fantasía.

martes, 18 de diciembre de 2012

Sonetos de Sor Juana Inés de la Cruz (7): "Yo no puedo tenerte ni dejarte" y "Enseña cómo un solo empleo en amar es razón y conveniencia"

Yo no puedo tenerte ni dejarte

Yo no puedo tenerte ni dejarte,        
ni sé por qué, al dejarte o al tenerte,        
se encuentra un no sé qué para quererte        
y muchos sí sé qué para olvidarte.        

Pues ni quieres dejarme ni enmendarte,
yo templaré mi corazón de suerte        
que la mitad se incline a aborrecerte        
aunque la otra mitad se incline a amarte.        

Si ello es fuerza querernos, haya modo,        
que es morir el estar siempre riñendo:
no se hable más en celo o en sospecha,        

y quien da la mitad, no quiera el todo;        
y cuando me la estás allá haciendo,        
sabe que estoy haciendo la desecha.

Enseña cómo un solo empleo en amar es razón y conveniencia

Fabio: en el ser de todos adoradas,        
son todas las beldades ambiciosas,        
porque tienen las aras por ociosas        
si no las ven de víctimas colmadas.        

Y así, si de uno solo son amadas,
viven de la Fortuna querellosas,        
porque piensan que más que ser hermosas        
constituye deidad el ser rogadas.        

Mas yo soy en aquesto tan medida,        
que en viendo a muchos, mi atención zozobra,
y solo quiero ser correspondida        

de aquel que de mi amor réditos cobra;        
porque es la sal del gusto el ser querida,        
que daña lo que falta y lo que sobra.

martes, 11 de diciembre de 2012

Sonetos de Sor Juana Inés de la Cruz (6): "En que consuela a un celoso epilogando la serie de los amores" y "Condena por crueldad disimulada, el alivio, que la esperanza da"

Condena por crueldad disimulada, el alivio, que la esperanza da

Diuturna enfermedad de la esperanza,        
que así entretienes mis cansado años,        
y el fiel de los bienes, y los daños,        
tienes en equilibrio la balanza.        

Que siempre suspendida, en la tardanza
de inclinarse, no dejan tus engaños        
que lleguen a excederse en los tamaños        
la desesperación, o confianza.        

¿Quién te ha quitado el nombre de homicida?        
pues lo eres más severa, si se advierte,   
que suspendes el alma entretenida;        

y entre la infausta, o felice suerte,        
no lo haces tú, por conservar la vida,        
sino por dar más dilatada muerte.

En que consuela a un celoso epilogando la serie de los amores

Amor empieza por desasosiego,        
solicitud, ardores y desvelos;        
crece con riesgos, lances y recelos,        
susténtase de llantos y de ruegos.        

Doctrínanle tibiezas y despego,
conserva el ser entre engañosos velos,        
hasta que con agravios o con celos        
apaga con sus lágrimas su fuego.        

Su principio, su medio y fin es este;        
pues, ¿por qué, Alcino, sientes el desvío
de Celia que otro tiempo bien te quiso?        

¿Qué razón hay de que dolor te cueste,        
pues no te engañó Amor, Alcino mío,        
sino que llegó el término preciso?

martes, 4 de diciembre de 2012

'Con una reelección cuerda mitiga el dolor de una pasión' y 'Quéjase de la suerte: insinúa su aversión a los vicios y justifica su divertimento a las musas', sonetos de Sor Juana Inés de la Cruz (5)

Con una reelección cuerda mitiga el dolor de una pasión

Con el dolor de la mortal herida        
de un agravio de amor, me lamentaba;        
y por ver si la muerte se llegaba,        
procuraba que fuese más crecida.        

Toda en su mal el alma divertida,
pena por pena su dolor sumaba,        
y en cada circunstancia ponderaba        
que sobraban mil muertes a una vida.

Y cuando al golpe de uno y otro tiro,        
rendido el corazón, daba penoso
señas de dar el último suspiro,        

no sé por qué destino prodigioso,        
volví en mi acuerdo y dije: ¿qué me admiro?        
¿Quién en amor ha sido más dichoso?


Quéjase de la suerte: insinúa su aversión a los vicios y justifica su divertimento a las musas

¿En perseguirme, Mundo, qué interesas?        
¿En qué te ofendo? Cuando solo intento        
poner bellezas en mi entendimiento,        
y no mi entendimiento en las bellezas?        

Yo no estimo tesoros, ni riquezas,
así, siempre me causa mal contento,        
poner riquezas en mi entendimiento        
que no mi entendimiento en las riquezas.        

Y no estimo hermosura, que vencida,        
es despojo civil de las Edades;    
ni riqueza me agrada si es mentida.        

Teniendo por mejor en mis Verdades,        
consumir vanidades de la Vida,        
que consumir la Vida en vanidades.

martes, 27 de noviembre de 2012

Sonetos de Sor Juana Inés de la Cruz (4). Hoy " Muestra sentir que la baldonen por los aplausos de su habilidad" y "No quiere pasar por olvido lo descuidado"

Muestra sentir que la baldonen por los aplausos de su habilidad

¿Tan grande, ¡ay, hado!, mi delito ha sido        
que por castigo de él o por tormento        
no basta el que adelanta el pensamiento        
sino el que le previenes al oído?        

Tan severo en mi contra has procedido,
que me persuado de tu duro intento,        
a que solo me diste entendimiento        
porque fuese mi daño más crecido.        

Dísteme aplausos para más baldones,        
subir me hiciste, para penas tales;
y aun pienso que me dieron tus traiciones        

penas a mi desdicha desiguales        
porque viéndome rica de tus dones        
nadie tuviese lástima a mis males.

No quiere pasar por olvido lo descuidado

Dices que yo te olvido, Celio, y mientes        
en decir que me acuerdo de olvidarte,        
pues no hay en mi memoria alguna parte        
en que, aún como olvidado, te presentes.        

Mis pensamientos son tan diferentes
y en todo tan ajenos de tratarte,        
que ni saben si pueden olvidarte,        
ni si te olvidan saben si lo sientes.        

Si tú fueras capaz de ser querido,        
fueras capaz de olvido; y ya era gloria
al menos la potencia de haber sido.        

Mas tan lejos estás de esa victoria,        
que aqueste no acordarme no es olvido        
sino una negación de la memoria.

martes, 20 de noviembre de 2012

Sonetos de Sor Juana Inés de la Cruz (3). Hoy "A la esperanza" y "En que satisface un recelo con la retórica del llanto"

A la esperanza

Verde embeleso de la vida humana,        
loca Esperanza, frenesí dorado,        
sueño de los despiertos intrincado,        
como de sueños, de tesoros vana;        

alma del mundo, senectud lozana,
decrépito verdor imaginado;        
el hoy de los dichosos esperado        
y de los desdichados el mañana:        

sigan tu sombra en busca de tu día        
los que, con verdes vidrios por antojos,
todo lo ven pintado a su deseo;        

que yo, más cuerda en la fortuna mía,        
tengo en entrambas manos ambos ojos        
y solamente lo que toco veo.

En que satisface un recelo con la retórica del llanto

Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba,        
como en tu rostro y tus acciones vía        
que con palabras no te persuadía,        
que el corazón me vieses deseaba;        

y Amor, que mis intentos ayudaba,
venció lo que imposible parecía:        
pues entre el llanto, que el dolor vertía,        
el corazón deshecho destilaba.        

Baste ya de rigores, mi bien, baste;        
no te atormente más celos tiranos,
ni el vil recelo tu quietud contraste        

con sombras necias, con indicios vanos,        
pues ya en líquido humor viste y tocaste        
mi corazón deshecho entre tus manos.

martes, 13 de noviembre de 2012

Sonetos de Sor Juana Inés de la Cruz (2). Hoy "Prosigue el mismo asunto, y determina que prevalezca la razón contra el gusto" y "Escoge antes el morir que exponerse a los ultrajes de la vejez"

Prosigue el mismo asunto, y determina que prevalezca la razón contra el gusto

Al que ingrato me deja busco amante;        
al que amante me sigue dejo ingrata;        
constante adoro a quien mi amor maltrata,        
maltrato a quien mi amor busca constante.        

Al que trato de amor hallo diamante
y soy diamante al que de amor me trata,        
triunfante quiero ver al que me mata        
y mato al que me quiere ver triunfante.        

Si a este pago, padece mi deseo;        
si ruego a aquel, mi pundonor enojo;
de entre ambos modos infeliz me veo.        

Pero yo por mejor partido escojo        
de quien no quiero ser violento empleo        
que de quien no me quiere, vil despojo.

Escoge antes el morir que exponerse a los ultrajes de la vejez

Miró Celia una rosa que en el prado        
ostentaba feliz la pompa vana        
y con afeites de carmín y grana        
bañaba alegre el rostro delicado;        

y dijo: -Goza, sin temor del Hado
el curso breve de tu edad lozana,        
pues no podrá la muerte de mañana        
quitarte lo que hubieres hoy gozado;        

y aunque llega la muerte presurosa        
y tu fragante vida se te aleja,
no sientas el morir tan bella y moza:        

mira que la experiencia te aconseja        
que es fortuna morirte siendo hermosa        
y no ver el ultraje de ser vieja.

martes, 6 de noviembre de 2012

Sonetos de Sor Juana Inés de la Cruz(1). Hoy "Correspondencias entre amar o aborrecer" y "A su retrato"

La selección que muestro partir de hoy es de este archivo de la Biblioteca Virtual Cervantes. Si notas alguna diferencia, que la hay, es que he tomado aquella transcripción por errónea y la he corregido a mi parecer. Va.

Correspondencias entre amar o aborrecer

Feliciano me adora y le aborrezco;        
Lisardo me aborrece y yo le adoro;        
por quien no me apetece ingrato, lloro,        
y al que me llora tierno no apetezco.        

A quien más me desdora, el alma ofrezco;
a quien me ofrece víctimas, desdoro;        
desprecio al que enriquece mi decoro,        
y al que le hace desprecios, enriquezco.        

Si con mi ofensa al uno reconvengo,        
me reconviene el otro a mí ofendido;
y a padecer de todos modos vengo,        

pues ambos atormentan mi sentido:        
aqueste con pedir lo que no tengo,        
y aquél con no tener lo que le pido.

A su retrato

Este que ves engaño colorido,        
que del arte ostentando los primores,        
con falsos silogismos de colores,        
es cauteloso engaño del sentido;        

este, en quien la lisonja ha pretendido
excusar de los años los horrores,        
y venciendo del tiempo los rigores        
triunfar de la vejez y del olvido,        

es un vano artificio del cuidado,        
es una flor al viento delicada,
es un resguardo inútil para el hado,        

es una necia diligencia errada,        
es un afán caduco y, bien mirado,        
es cadáver, es polvo, es sombra, es nada.

lunes, 24 de enero de 2011

Así, ante la fugacidad de la vida, Antonio, sigamos el consejo de Sor Juana

A LA ROSA, MORALIDAD BURLESCA

Viene Abril ¿y qué hace? En dos razones
viste a un rosal de hojas, que ha texido,
y luego toma, y dize: Este vestido
tiene ojales; pues démosle botones.

Dáselos, y los rompen a empujones
las ormillas, que el Tiempo ha colorido;
ascuas oy, que la púrpura ha encendido,
de los que eran ayer verdes carbones.

Nace la rosa, pues, y apenas dexa
el botón, quando un lodo la salpica;
un viento la sacude, otro la acosa;

ájala un lindo, huélela una vieja
y al fin viene a parar a la botica:
si esto es ser rosa, el diablo que sea rosa.

Antonio de Solís


ESCOGE ANTES EL MORIR QUE EXPONERTE A LOS ULTRAJES DE LA VEJEZ

Miró Celia una rosa que en el prado
ostentaba feliz la pompa vana
y con afeites de carmín y grana
bañaba alegre el rostro delicado;

y dijo: -Goza, sin temor del Hado,
el curso breve de tu edad lozana,
pues no podrá la muerte de mañana
quitarte lo que hubieres hoy gozado;

y aunque llega la muerte presurosa
y tu fragante vida se te aleja,
no sientas el morir tan bella y moza:

mira que la experiencia te aconseja
que es fortuna morirte siendo hermosa
y no ver el ultraje de ser vieja.

Sor Juana Inés de la Cruz

Y fin. Hasta aquí te muestro algunos sonetos del Siglo de Oro de nuestra literatura en español. Porque los he sacado de la antología El soneto español en el Siglo de Oro, Akal, Elías L. Rivers, y allí se porponía un orden semántico, me ha resultado fácil a mí poder hacerlo. Sobre todo porque proponía una muestra no demasido extensa. (Bah, falsa modestia.) A partir de ahora, a seguir con el soneto y con el Siglo de Oro, pero ahora me iré centrando en los autores y estudiaré toda su obra. ¿En qué orden? Incógnita. Todavía estoy en agosto de 2010 (¡benditas vacaciones!), tiempo tengo para decicirlo.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Y los sueños, sueños son. ¿O es que hay que recordar a Calderón? El que en su barca se lanzó al océano.

PROCURA DESMENTIR LOS ELOGIOS QUE A UN RETRATO DE LA POETISA INSCRIBIÓ LA VERDAD, QUE LLAMA PASIÓN

Este, que ves, engaño colorido,
que del arte ostentando los primores,
con falsos silogismos de colores
es cauteloso engaño del sentido;

éste, en quien la lisonja ha pretendido
excusar de los años los horrores,
y venciendo del tiempo los rigores
triunfar de la vejez y del olvido,

es un vano artificio del cuidado,
es una flor al viento delicada,
es un resguardo inútil para el hado;

es una necia diligencia errada,
es un afán caduco y, bien mirado,
es cadáver, es polvo, es sombra, es nada.

Sor Juana Inés de la Cruz


RECONOCIMIENTO DE LA VANIDAD DEL MUNDO

En fin, en fin, tras tanto andar muriendo,
tras tanto varïar vida y destino,
tras tanto, de uno en otro desatino,
pensar todo apretar, nada cogiendo,

tras tanto acá y allá yendo y viniendo
cual sin aliento inútil peregrino,
¡oh Dios!, tras tanto error del buen camino,
yo mismo de mi mal ministro siendo,

hallo, en fin, que ser muerto en la memoria
del mundo es lo mejor que en él se asconde,
pues es la paga dél muerte y olvido,

y en un rincón vivir con la vitoria
de sí, puesto el querer tan sólo adonde
es premio el mismo Dios de lo servido.

Francisco de Aldana

lunes, 8 de noviembre de 2010

A veces, gran sacrificio supone satisfacer al amante

EN QUE SATISFACE UN RECELO CON LA RETÓRICA DEL LLANTO

Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba,
como en tu rostro y en tus acciones vía
que con palabras no te persuadía,
que el corazón me vieses deseaba;

y Amor, que mis intentos ayudaba,
venció lo que imposible parecía:
pues entre el llanto, que el dolor vertía,
el corazón deshecho destilaba.

Baste ya de rigores, mi bien, baste:
no te atormenten más celos tiranos,
ni el vil recelo tu quietud contraste

con sombras necias, con indicios vanos:
pues ya en líquido humor viste y tocaste
mi corazón deshecho entre tus manos.

Sor Juana Inés de la Cruz



Si quiere Amor que siga sus antojos
y a sus hierros de nuevo rinda el cuello;
que por ídolo adore un rostro bello
y que vistan su templo mis despojos,

la flaca luz renueve de mis ojos,
restituya a mi frente su cabello,
a mis labios la rosa y primer vello,
que ya pendiente y yerto es dos manojos.

Y entonces, como sierpe renovada,
a la puerta de Filis inclemente
resistiré a la lluvia y a los vientos.

Mas si no ha de volver la edad pasada,
y todo con la edad es diferente,
¿por qué no lo han de ser mis pensamientos?

Lupercio Leonardo de Argensola

lunes, 1 de noviembre de 2010

También Sor Juana Inés nos habla gran verdad sobre el amor

RESUELVE LA CUESTIÓN DE CUÁL SEA PESAR MÁS MOLESTO EN ENCONTRADAS CORRESPONDENCIAS, AMAR O ABORRECER

Que no me quiera Fabio, al verse amado,
es dolor sin igual en mi sentido;
mas que me quiera Silvio, aborrecido,
es menor mal, mas no menos enfado.

¿Qué sufrimiento no estará cansado,
si siempre le resuenan al oído,
tras la vana arrogancia de un querido,
el cansado gemir de un desdeñado?

Si de Silvio me cansa el rendimiento,
a Fabio canso con estar rendida;
si de éste busco el agradecimiento,

a mí me busca el otro agradecida:
por activa y pasiva es mi tormento,
pues padezco en querer y ser querida.


PROSIGUE EL MISMO ASUNTO, Y DETERMINA QUE PREVALEZCA LA RAZÓN CONTRA EL GUSTO

Al que ingrato me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata,
maltrato a quien mi amor busca constante.

Al que trato de amor, hallo diamante,
y soy diamante al que de amor me trata,
triunfante quiero ver al que me mata,
y mato al que me quiere ver triunfante.

Si a éste pago, padece mi deseo;
si ruego a aquél, mi pundonor enojo;
de entrambos modos infeliz me veo.

Pero yo, por mejor partido, escojo
de quien no quiero ser violento empleo
que, de quien no me quiere, vil despojo.

Sor Juana Inés de la Cruz