jueves, 6 de mayo de 2010

Presentación del segundo poemario de Raúl Campoy Guillén (en Madrid)

Donde casi amanece
Día 7 de mayo viernes a las 20:00 horas en la AEAE (Asociación de Escritores y Artistas Españoles):
C/Leganitos 10, 1º Dcha. Metro: Plaza de Santo Domingo.

Presentan: Enrique Gracia Trinidad y Aarón García Peña.
Invitado especial: Luis Gallo

'Sala para fumadores', poemario póstumo de Nicolás Valencia Redondo (4)

Sí o no
Si alguna vez me canso de los besos
creo que permaneceré quieto hasta que reaparezcan.
Mientras los días me condenen y la aurora
decida esconderse tras el telón,
creo que bailaré hasta que la sentencia ría mi torpeza
y las máscaras se hagan visibles...
Porque sí, pese a que no fue yo también lo he vivido.
Ahora dime que no, que la madurez es el último camino.
Entonces es que jamás abrazaste al sol
para mojarte después en la arena.
¡Quizá llore por ti!
Sí o no.

Adolescente a su madre
Puedo traicionarte a pesar de todo.
Quizá te bese el día de tu muerte,
será entonces que escriba tus historias
y acabe el sortilegio, porque
ora me arropas
ora me asesinas.
Todo gira a nuestro alrededor y no somos el centro.
Puedo traicionarte en vida,
eso sería lo justo, pero
a veces te quiero y todo está en calma.
¿Es que no ves caer la noche a nuestra espalda?
¿Por qué caminas siempre sin abrir los ojos?
No lo olvides, puedo traicionarte
porque a veces me hieres, y otras
me alivias.

La tormenta que me es propia
En pie frente a la tormenta
grito en sordo para siquiera afirmar que existo.
En el milagro de permanecer juntos
huyo por el albañal, que la asepsia, como
la democracia, siempre me suscitó dudas.
Más vida, menos podre, mucho vino y poca tele,
corro por el sembrado buscando el germen de lo que es:
más que suficiente para continuar mojado tras sus huellas.

Errores de prensa





miércoles, 5 de mayo de 2010

Lectura de poesía en Madrid

'El verso del verso', por Jesús Malia Gandiaga

25
¿Y la estética? Principio y fin de la vida: ¡qué hermoso el recién nacido,qué digna muerte!

26
‘Aquellos griegos eran superficiales por profundidad’, pues ‘lo profundo es el aire’. Así remacha Jorge Guillén a nuestro Friedrich.

27
Cuando decimos al otro somos maniqueos, cuando nos decimos a nosotros somos vanidosos, cuando abstraemos nuestra experiencia para que el otro quepa…somos inconscientes: sólo el Universonos recoge a todos, y el Universo no hay realidad que lo recoja, en continua mutación está su cuerpo.

Aurora Pintado está en 'Poesía Capital'


DIOS DE LOS MOTELES DE CARRETERA

ayúdanos en el tránsito hacia el cuerpo ajeno
y sácanos la pestaña equivocada
antes de que haga callo en el ojo
antes de que infecte los cordones umbilicales que nos ligan ti

despeja los caminos de piedras gastadas
y siémbranos filos nuevos
como una mañana cubista
como la maraña cascabel de los cristales que te envuelven

y déjanos siempre las verdades a medias
el calor en estos cuerpos que se desplazan
en la semipenumbra de tus habitaciones

TENÍAMOS QUE MONTAR LOS MUEBLES
para adjudicar un posesivo a piezas habitables
y evitar la responsabilidad sobre un montón de tablas
y el espacio que le roban a la vida

martes, 4 de mayo de 2010

Rebeca Álvarez Casal del Rey lleva su primer poemario a Lavapiés


Miércoles 5 de Mayo, 21:00H
Tapas y Fotos
LAVAPIÉS, c/Doctor Piga, 7
Madrid

Cuervo

Hay un resto de noche junto al día que empieza.

Hay un resto de noche de perfil,
próximo a la piscina. Su ojo
es el punto de fuga del jardín,
su silueta forma sombras chinas sobre el muro,
enjaulada por verjas
que el reflejo del agua hace temblar.

Hay un resto de noche de perfil
despeinando muñecas
cerca del mediodía.
Y de pronto abanica
el aire que lo encierra
y callan las chicharras un instante.

También hay una niña,
está tumbada al sol, sobre la hierba.
Y hay un resto de noche de perfil,
tal vez (si le dejara) besaría sus ojos.
Pero la niña duerme,
de momento el cuervo no es más que un pájaro.

Poema de Rebeca Álvarez Casal del Rey en
'Suponiendo la cicatriz como posibilidad de la herida'.

Sobre Cántico y los sentidos en 'Al aire de tu vuelo' (3)

Los siguientes fragmentos:

TIEMPO PERDIDO EN LA ORILLA

Se ofrece, se extiende,
Cunde en torno el día
Tangible. De nuevo
Me ragala sillas.

No. Mejor a pie
Veré los colores
Del verano mío,
Que aun no me conoce.

Por de pronto, bajo
Mis manos vacías,
Un presentimiento
De azul se desliza,

Azul de otra infancia
Que tendrá unas nubes
Para perseguir
A muchos azules,

Posibles a veces
Dentro de una quinta
De amigos, muy cerca,
-¡También será mía!-

Con facilidades
Por arroyos, locos
De los regocijos
Que emergen de agosto,

Y sombras de dos
En dos, indistintas
Sobre las riberas
Que a un gris verde invitan.

ESFERA TERRESTRE

¿Ni el raptor de las ondas
Ni el amoroso náufrago
Te aliviarán, mar sabio
Que entre curvas te combas?

Incorruptibles curvas
Sobre el azul perfecto,
Que niega a los deseos
La aparición de espuma.

¡Forma del mediodía,
Qué universal! Las ondas
Refulgentes desdoblan
La luz en luz y brisa.

Y la brisa resbala
-Infante marinero,
Rumbo sí, mas no peso-
Entre un rigor de rayas

Que al mediodía ciñen
De exactitud. ¡Desierta
Refulgencia! La esfera,
Tan abstracta, se aflige.

EL PRÓLOGO

Otra vez el día
Trajinante debe
Pasar por el puente
Previo de la prisa,

Que entre tantos riscos
-¡Oh recta feliz!-
Conduce hasta el quid
Del propio equilibrio.

[…]

Mi secreto inhábil
Entre los relojes
Calla tan inmóvil
Que apenas si late.

LAS SOLEDADES INTERRUMPIDAS

Hay robles, hay nogales,
Olmos también, castaños.
Entre las muchas frondas
El tiempo aísla prados.

Troncos ya no. Son tablas.
Renacen las maderas.
…Y una pared, un porche.
Ya es un pueblo: se esfuerza.

Colorines. Reluce,
Desordenando el día
Más luminosamente,
La terca tentativa.

Casas, al fin, despuntan
Por entre unos verdores
Sujetos a un dibujo
Sumiso. Quiere el hombre.

Las calles-rectilíneas
Y tan silvestres- quedan
Acogiendo aquel ansia
De historia con su selva.

¡Oh codicia elegante!
El cristal de las lunas
No deja al maniquí
Perder su compostura.

Todo está concebido.
¡Cuidado! La persona
Se detiene en un borde,
Con los demás a solas.

Y se desgarra el tiempo…
Es el pitido súbito
De un tren que allí, tan próximo,
Precipita al futuro.

Fluyan, fluyan las horas:
Gran carretera. Van
Manando ya las fuentes
De la velocidad.

Los follajes divisan
A los atareados,
En su esfuerzo perdidos,
Oscuros bajo el árbol.

Un rumor. Son las hojas
Gratas, profusas, cómplices.
Los tejados contemplan
Tiernamente su bosque.

Abel Quezada: 'El mexicano y otros problemas'(6)


La luz de las palabras