pulo mis huesos hasta hacerme aguja. desmadeja mi
esqueleto
___
hilo. como un poema. des-conoce.
la aguja nunca
/en otra parte
en otro parte
___
labios cerrados. el rostro luce una costura —enhebrada a otra
costura en el envés del rostro :decir es escalarme por los nudos
de la hebra —tensada en la estrechura de los labios
___
roto —el hilo. busco. la manera de seguir. otro hilo que
cortar
___
salir del espejo
de la palabra
para hallar
la palabra
y habitar
el espejo
___
contra — dicción :ser piedra — estar muda
___
sentada frente a mí. el hilo gira sin mirarme :la rueca
se lleva /dentro
___
abro una puerta .desierto. (re)corte
la luz
—mi contorno de cera
¡Actualidad! Tan fugaz/ En su cogollo y su miga,/ Regala a mi lentitud/ El sumo sabor a vida. Jorge Guillén
jueves, 30 de junio de 2011
miércoles, 29 de junio de 2011
Un poema de Eloy Sánchez Rosillo: Las cigarras, que estamos en verano
LAS CIGARRAS
Es increíble la tenacidad
que en estas tierras que ganó el verano
exhiben, incansables, las cigarras.
No dudan nunca, muestran una fe
en que su canto es lo mejor del mundo
que para sí quisieran cuantos tienen
cualquier convencimiento. Son criaturas
de laborosiedad indeclinable
(aunque no sé por qué suele decirse
precisamente todo lo contarrio)
y hacen su hermoso oficio un día y otro
sin ningún mal humor, con alegría,
y sin la cabizbaja seriedad
de que las hormigas, por ejemplo,
en obedientes filas se envanecen.
Le resultan al sol imprescindibles
para forjar imperios hegemónicos.
Y cuando cesa su crepitación
se derrumba de súbito el verano.
Es increíble la tenacidad
que en estas tierras que ganó el verano
exhiben, incansables, las cigarras.
No dudan nunca, muestran una fe
en que su canto es lo mejor del mundo
que para sí quisieran cuantos tienen
cualquier convencimiento. Son criaturas
de laborosiedad indeclinable
(aunque no sé por qué suele decirse
precisamente todo lo contarrio)
y hacen su hermoso oficio un día y otro
sin ningún mal humor, con alegría,
y sin la cabizbaja seriedad
de que las hormigas, por ejemplo,
en obedientes filas se envanecen.
Le resultan al sol imprescindibles
para forjar imperios hegemónicos.
Y cuando cesa su crepitación
se derrumba de súbito el verano.
En la poesía, hay quien ha dado accidentalmente en las Matemáticas, por ejemplo León Felipe(3)
LA TANGENTE
¿Y la tangente, señor Arcipreste?...
¿El radio de la esfera que se quiebra y se fuga?
¿La mula ciega de la noria, que un día,
enloquecida, se liberta del estribillo rutinario?...
¿La correa cerrada de la honda,
que se suelta de pronto
para que salga la furia del guijarro?...
¿Esa línea de fuego tangencial
que se escapa del círculo
y luego se convierte en un disparo?
Porque el cielo...
Señor Arcipreste, ¿sabe usted?,
No hay arriba ni abajo...
y la estrella del hombre
es la que ese disparo va buscando,
ese cohete místico o suicida, rebelde, escapado...
De la noria del Tiempo como el dardo,
como el rayo, como el salmo.
¿Y la tangente, señor Arcipreste?...
¿El radio de la esfera que se quiebra y se fuga?
¿La mula ciega de la noria, que un día,
enloquecida, se liberta del estribillo rutinario?...
¿La correa cerrada de la honda,
que se suelta de pronto
para que salga la furia del guijarro?...
¿Esa línea de fuego tangencial
que se escapa del círculo
y luego se convierte en un disparo?
Porque el cielo...
Señor Arcipreste, ¿sabe usted?,
No hay arriba ni abajo...
y la estrella del hombre
es la que ese disparo va buscando,
ese cohete místico o suicida, rebelde, escapado...
De la noria del Tiempo como el dardo,
como el rayo, como el salmo.
martes, 28 de junio de 2011
Noticia de Augusto Ferrán. Su poesía (4)
Al comienzo de su obra 'La soledad', Augusto Ferrán recoge coplas anónimas bajo el título de 'Cantares del pueblo'. Ahí van otras 20.
Cantares del pueblo
XLI
Pierde pan y pierde perro
quien da pan a perro ajeno;
yo no te quiero dar nada
por no perder más que el perro.
XLII
Anoche ensoñé un ensueño
que yo tengo por verdad:
en estando un hombre ausente
otro ocupa su lugar.
XLIII
El diablo, por su avaricia,
se condenó y fue al infierno,
y a ti, por avariciosa,
te va a suceder lo mesmo.
XLIV
Una me dijo que sí,
otra me dijo que no:
la del sí, quería ella;
la del no, quería yo.
XLV
Arbolillo, te secaste
teniendo el agua en el pie,
en el tronco la firmeza
Y en la ramita el querer.
XLVI
Agua menudita llueve
y ya corren las canales;
ábreme la puerta, cielo,
que soy aquel que tú sabes.
XLVII
Hace ya muy largos años
que te hablo y no me comprendes;
no te echo la culpa a ti,
sino es a mi mala suerte.
XLVIII
Yo creí que con el tiempo
mis penas se acabarían,
y se me van aumentando
como las horas del día.
XLIX
Esta sí que es calle angosta,
calle de temor y miedo;
quiero entrar y no me dejan,
quiero salir y no puedo.
L
Hermanita de mi vida,
qué quieres que yo te cuente,
si el quitarme de tu vera
es quitarme a mí la muerte.
LI
Yo no sé lo que he de hacerme
atento de tu querer,
si lo deje por la mano
o si me pierda por él.
LII
Anda diciendo tu madre
que yo tengo mala lengua;
lo que yo he hecho contigo
no lo sabe ni la tierra.
LIII
Yo no sé lo que me has dado
que me has quitado el sentido:
me he puesto ya muchas veces
a olvidarte y no he podido.
LIV
Yo le respondí al verdugo
con palabras muy sensibles:
quítame pronto la vida,
que olvidarla es imposible.
LV
A un oscuro calabozo
me traían la comida;
más lágrimas derramaba
que bocaditos comía.
LVI
Yo sembré en un peñascal
creyendo que era en un llano;
me salió la tierra mala
y fue preciso segarlo.
LVII
Mi querer y tu querer
son dos quereres en uno;
y siempre estamos riñendo
por si es mío o por si es tuyo.
LVIII
En libertad, me querías,
y ahora, preso, me aborreces:
desgraciado aquel que cae
en las manos de los jueces.
LIX
Por causa de esa serrana
mi cuerpo se echó a perder:
el que siembra en mala tierra,
¿qué es lo que espera coger?
LX
El carrito de los muertos
ha pasado por aquí:
llevaba la mano fuera,
por eso la conocí.
Cantares del pueblo
XLI
Pierde pan y pierde perro
quien da pan a perro ajeno;
yo no te quiero dar nada
por no perder más que el perro.
XLII
Anoche ensoñé un ensueño
que yo tengo por verdad:
en estando un hombre ausente
otro ocupa su lugar.
XLIII
El diablo, por su avaricia,
se condenó y fue al infierno,
y a ti, por avariciosa,
te va a suceder lo mesmo.
XLIV
Una me dijo que sí,
otra me dijo que no:
la del sí, quería ella;
la del no, quería yo.
XLV
Arbolillo, te secaste
teniendo el agua en el pie,
en el tronco la firmeza
Y en la ramita el querer.
XLVI
Agua menudita llueve
y ya corren las canales;
ábreme la puerta, cielo,
que soy aquel que tú sabes.
XLVII
Hace ya muy largos años
que te hablo y no me comprendes;
no te echo la culpa a ti,
sino es a mi mala suerte.
XLVIII
Yo creí que con el tiempo
mis penas se acabarían,
y se me van aumentando
como las horas del día.
XLIX
Esta sí que es calle angosta,
calle de temor y miedo;
quiero entrar y no me dejan,
quiero salir y no puedo.
L
Hermanita de mi vida,
qué quieres que yo te cuente,
si el quitarme de tu vera
es quitarme a mí la muerte.
LI
Yo no sé lo que he de hacerme
atento de tu querer,
si lo deje por la mano
o si me pierda por él.
LII
Anda diciendo tu madre
que yo tengo mala lengua;
lo que yo he hecho contigo
no lo sabe ni la tierra.
LIII
Yo no sé lo que me has dado
que me has quitado el sentido:
me he puesto ya muchas veces
a olvidarte y no he podido.
LIV
Yo le respondí al verdugo
con palabras muy sensibles:
quítame pronto la vida,
que olvidarla es imposible.
LV
A un oscuro calabozo
me traían la comida;
más lágrimas derramaba
que bocaditos comía.
LVI
Yo sembré en un peñascal
creyendo que era en un llano;
me salió la tierra mala
y fue preciso segarlo.
LVII
Mi querer y tu querer
son dos quereres en uno;
y siempre estamos riñendo
por si es mío o por si es tuyo.
LVIII
En libertad, me querías,
y ahora, preso, me aborreces:
desgraciado aquel que cae
en las manos de los jueces.
LIX
Por causa de esa serrana
mi cuerpo se echó a perder:
el que siembra en mala tierra,
¿qué es lo que espera coger?
LX
El carrito de los muertos
ha pasado por aquí:
llevaba la mano fuera,
por eso la conocí.
lunes, 27 de junio de 2011
Poemas de Antonio Machado en 'Humorismos, fantasías, apuntes' (2, Las moscas)
Las moscas
Vosotras, las familiares,
inevitables golosas;
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.
¡Oh viejas moscas voraces
como abejas en abril,
viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!
¡Moscas del primer hastío
en el salón familiar,
las claras tardes de estío
en que yo empecé a soñar!
Y en la aborrecida escuela,
raudas moscas divertidas,
perseguidas
por amor de lo que vuela
—que todo es volar—, sonoras,
rebotando en los cristales
en los días otoñales...
Moscas de todas las horas,
de infancia y adolescencia,
de mi juventud dorada;
de esta segunda inocencia,
que da en no creer en nada;
de siempre... Moscas vulgares,
que de puro familiares
no tendréis digno cantor:
yo sé que os habéis posado
sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.
Inevitables golosas,
que ni labráis como abejas
ni brilláis cual mariposas;
pequeñitas, revoltosas,
vosotras, amigas viejas,
me evocáis todas las cosas.
Vosotras, las familiares,
inevitables golosas;
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.
¡Oh viejas moscas voraces
como abejas en abril,
viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!
¡Moscas del primer hastío
en el salón familiar,
las claras tardes de estío
en que yo empecé a soñar!
Y en la aborrecida escuela,
raudas moscas divertidas,
perseguidas
por amor de lo que vuela
—que todo es volar—, sonoras,
rebotando en los cristales
en los días otoñales...
Moscas de todas las horas,
de infancia y adolescencia,
de mi juventud dorada;
de esta segunda inocencia,
que da en no creer en nada;
de siempre... Moscas vulgares,
que de puro familiares
no tendréis digno cantor:
yo sé que os habéis posado
sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.
Inevitables golosas,
que ni labráis como abejas
ni brilláis cual mariposas;
pequeñitas, revoltosas,
vosotras, amigas viejas,
me evocáis todas las cosas.
viernes, 24 de junio de 2011
'Al pie de la letra', poemario de Rosario Castellanos: Aporía del bailarín
APORÍA DEL BAILARÍN
Agilísimo héroe:
tu cerviz no conoce este yugo de buey
con que la gravedad unce a los cuerpos.
En ti, exento, nacen,
surgen alas posibles.
Narciso adolescente.
La juventud se ha derramado en ti
cual generoso aceite
y te unge los muslos
y abrillanta el volumen de tu torso.
¿Qué buscas más allá
del movimiento puro y calculado,
del frenesí que agita el tirso de los números?
¿Qué convulsión orgiástica se enmascara en el orden?
Velocidad y ritmo
son deleitoso tránsito y no anhelado término.
Elevas la actitud,
el gesto, el ademán,
hasta el más alto punto de la congelación.
Y la danza se cumple en el reposo.
Pues el oculto nombre
de la deidad que sirves, oh bailarín, es éste:
voluntad estatuaria.
A Rodolfo Reyes Cortés
Agilísimo héroe:
tu cerviz no conoce este yugo de buey
con que la gravedad unce a los cuerpos.
En ti, exento, nacen,
surgen alas posibles.
Narciso adolescente.
La juventud se ha derramado en ti
cual generoso aceite
y te unge los muslos
y abrillanta el volumen de tu torso.
¿Qué buscas más allá
del movimiento puro y calculado,
del frenesí que agita el tirso de los números?
¿Qué convulsión orgiástica se enmascara en el orden?
Velocidad y ritmo
son deleitoso tránsito y no anhelado término.
Elevas la actitud,
el gesto, el ademán,
hasta el más alto punto de la congelación.
Y la danza se cumple en el reposo.
Pues el oculto nombre
de la deidad que sirves, oh bailarín, es éste:
voluntad estatuaria.
jueves, 23 de junio de 2011
Poemas de Sonia Bueno en 'Retales' (1)
iluminada
por el corte
desciendo
iluminada
desciendo
por el corte
___
recorto por el mismo patrón —dos silencios iguales
—palabras distintas. dos
___
quema
dura
el fuego
fos
florece
___
desde qué oquedad —las manos— convierten la luz
en luz
(dis)tinta
___
abro puertas
abro puertas hasta en las puertas
—no salgo de casa
___
convoca el fuego —y reúne. mi poco aliento
:ceniza
___
avanzo_tiro de un hilo me alejo de mí
___
agujas. cansadas. tan cansadas (…) deshacen los nombres
antes de enhebrarlos
por el corte
desciendo
iluminada
desciendo
por el corte
___
recorto por el mismo patrón —dos silencios iguales
—palabras distintas. dos
___
quema
dura
el fuego
fos
florece
___
desde qué oquedad —las manos— convierten la luz
en luz
(dis)tinta
___
abro puertas
abro puertas hasta en las puertas
—no salgo de casa
___
convoca el fuego —y reúne. mi poco aliento
:ceniza
___
avanzo_tiro de un hilo me alejo de mí
___
agujas. cansadas. tan cansadas (…) deshacen los nombres
antes de enhebrarlos
¡Qué lista es Clickina!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





