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martes, 21 de mayo de 2013

Poema de José Almendros en "Nostálgicas", publicado en 1898. Hoy "El brindis". Y fin al recorrido por el libro

EL BRINDIS

El sol descendía; dormíase el viento,
    la tarde al caer,
al triste paisaje monótona daba
    glacial palidez.
   
—¡Brindo!...—dijo uno levantando el vaso,
    ¡por lo que aún no es!...
Por la luz radiante que en la tierra vierta
    cada amanecer.

Por las noches mudas a que den los astros
    vaga placidez;
por los no nacidos pensativos ojos
    a que encanto den.

Por lo que de dicha con feliz promesa
    un día ha de ser,
hoy sin la amargura de lo que es y pasa,
    de lo que antes fue.

Por lo que aun sin forma de la vida breve
    próximo al dintel,
en la nada hundido sin saberlo espera
    de venir su vez.

Sólo es venturoso lo que no es llegado,
    lo que solo aun es,
ilusión, promesa, porvenir, mañana,
    esperanza, fe.

Por lo que se anuncia, por lo que consuela,
por lo que se aguarda, por lo que se anhela,
    ¡brindemos!...
            Brindé.

***

El sol inflamando la cumbre del monte
    caía tras él,
rojizo alumbrando del mudo paisaje
    la inerte aridez.

—¡Brindo!...—dijo uno, por lo que ahora vive
    por cuanto ahora es,
y sobre la tierra palpitando vibra
    su final sin ver.

Por los ebrios labios cuya angustia auyenten
    labios de mujer,
y al amor que en torno sobre el llanto humano
    vierta su embriaguez.

Por cuanto se agita, sin mirar de dónde
    vino, ni por qué
y su rumbo sigue sin mirar tampoco
    dónde ha de caer.

Sólo es venturoso lo que vive y siente
    si forzoso es,
y el dolor ahogando, bébelo en el frágil
    vaso del placer.

Brindo a cuanto existe bajo el amplio cielo
    y aún su fin no ve,
por lo que pasando lo demás olvida;
por el rumbo incierto de la breve vida;
    ¡brindemos!...
            Brindé.

***

El sol trasponía la cumbre lejana;
    muriendo con él
con muda tristeza borrándose, iba
    un hoy al ayer.

—¡Brindo!—dijo aún otro, por lo que es y pasa,
    por lo que antes fue;
por cuanto desciende sin saberse dónde
    para no volver.

Por lo que rendido de la vida al peso
    descansó después,
o dejó una estela, vibración o grito
    de llanto o placer.

Por lo que sin rastro, más feliz acaso
    descendió a su vez
de olvidadas tumbas al abismo oscuro,
    que borró su ser.

Solo es venturoso lo que nada siente,
    lo que nada es,
y con el recuerdo del placer huido
    vive en el ayer.

Yo brindo por todo lo que al sueño vuelto
    nunca vuelve de él;
a lo que descansa, por lo que reposa;
por el lecho eterno de la eterna fosa;
    ¡brindemos!...
            Brindé.

***

La sombra crecía; la noche serena
    tendiéndose en él
al vasto paisaje fatídica daba
    mortal lobreguez.

Miráronme mudos; la frente caída,
    notándolo, alcé,
llené lento el vaso mirando en las sombras
    y dije también:

—Todo al soplo llora de la vida breve
    siendo como es...
Solo es venturoso lo que nunca ha sido
    lo que no ha de ser.

Yo brindo por todo lo que nunca sea
    lo que nunca fue...
por lo indefinido que jamás se nombra:
por la nada eterna... por la eterna sombra...
Yo solo brindé...

martes, 14 de mayo de 2013

Poema de José Almendros en "Nostálgicas", publicado en 1898. Hoy "Sobre una tumba"

SOBRE UNA TUMBA

Triste es la vida; marchar sin tregua
siempre al acaso, siempre al azar,
siempre sin rumbo, que nadie sabe
de dónde viene, ni adónde va.

Puente que tiembla sobre el abismo,
lo informe uniendo, breve y fatal;
isla sombría que en torno cerca
siempre callada la eternidad.

Escueta cima que de la nada
surge en el seno mudo y glacial;
astro que errante la sombra cruza
yendo en la sombra de nuevo a dar.

Problema eterno, siempre insondable
que nunca el hombre resolverá;
antes lo vago, lo indefinido;
luego lo oscuro, lo sepulcral...

Si nada existe, si es nuestra vida
forma sin rastro, tierra no más,
por qué al viviente dolor despierta
si polvo siendo, polvo será?...

Si antes y luego nuestra alma vive
sin la doliente carne mortal,
por qué su sueño de paz se turba
si al sueño mismo retornará?

Triste es la vida; forzosa marcha
hacia el reposo de un fin fatal;
algo que surge de lo ignorado
y a lo ignorado trémulo va...

Triste es la vida; la eterna calma
es la posible felicidad...
Dichosos esos que nunca vienen!...
Dichosos todos los que se van!...

martes, 7 de mayo de 2013

Poemas de José Almendros en "Nostálgicas", publicado en 1898. Hoy [Astros serenos...] y [Ya lo sé...]

[ASTROS SERENOS...]

Astros serenos del ancho espacio
mudos viajeros del cielo azul,
pálidos faros siempre encendidos
que vuestro rumbo llenáis de luz.

Quizá en vosotros de nuevos seres
fugaz materia gimiendo va;
quizá otras almas frente a la mía
a lo infinito se asomarán...

Acaso alguna con la que lejos
vive ignorada, sueña a su vez,
y en vuestras luces, como la mía,
su huella en vano busca también.

Si un inconsciente funesto crimen
sufrir les hizo castigo tal,
¡oh!, ¿cuándo libres en los espacios,
de amor un beso las unirá!...

[YA LO SÉ...]

Yo lo sé; en los sueños
en que el alma flota
una voz lejana
me lo dijo a solas...

Confundiendo el hombre
siempre luz y sombra,
ve en venir la una,
ve en partir la otra.

Yo lo sé... en las dudas
en que el alma ahonda,
una voz extraña
me lo dijo a solas...

Hay mirando a espacios
que lo humano ignora
un ángel que ríe
sobre cada fosa.

Y mirando al alma
que al venir custodia
sobre cada cuna
la alba frente dobla,
la invisible imagen
de un ángel que llora...

martes, 30 de abril de 2013

Poema de José Almendros en "Nostálgicas", publicado en 1898. Hoy "Meta"

META

Lento, pasajero,
que sin rumbo vas,
inconsciente el paso,
sin color la faz,

aunque con sonrisa
rápida y glacial
de ventura al llanto
pongas antifaz,

yo bien te conozco
viéndote pasar,
sin que sepas nunca
cuándo pararás.

***

Mientras encontrando
tu mirada va,
inquietud delante
y aridez detrás,

yo adivino todo
tu secreto afán
de algo que a ninguno
puedes preguntar.

Sigue; no preguntes...
pronto llegarás...
No preguntes; nadie
te contestará.

***

Pasajero tardo
que sin rumbo vas,
con temor a un tiempo
y ansia de llegar.

Aunque cada paso
te fatiga más,
con espanto temes
ir hacia el final.

Sigue; en esperanza
cámbiese tu afán;
yo tengo el secreto
de una realidad...

***

Pasajero triste
de cansada faz,
yo sé de un albergue
donde descansar.

Ven, si de su calma
codicioso vas,
salva de sus puertas
el oscuro umbral.

Esas tapias mudas
límite le dan
sobre el fondo opaco
de su inmensidad.

Entra... si al que hospeda
quieres encontrar,
un ciprés el cielo
te señalará.

***

Ve, su emblema, en torno,
persuadiendo a entrar,
los tendidos brazos
siempre abriendo está.

Llega... avanza lento,
llega sin turbar
el silencio augusto
de su soledad.

A tus lados, otros,
arribados ya,
entre aquella tierra
descansando están,

y bajo los astros
en serena paz
duermen extinguidos
frente a lo inmortal.

***

Lento pasajero
que sin rumbo vas,
ya lo que anhelabas
puedes preguntar.

Entra, calla, olvida,
luego seguirás;
el azul abismo
mira faz a faz.

Con la mente escucha
y, sin voz, oirás
entre tierra y cielos
algo colosal.

Y si no te abruma
la respuesta, ya
sonreírte puedes...
luego volverás...

***

Lo que vas buscando,
lo que habrás de hallar
astros y esqueletos
mudos te dirán.

Inviolable calma,
perdurable paz;
átomos que duermen
frente a lo inmortal.

¿Ver el fondo ansías?
¿ver qué hay más allá?
Imposible anhelo!...
tránsito o final,

no mires... no mires...
Dios decidirá;
no inquieras, no busques,
nadie sabe más...

***

Tardo pasajero
que cansado vas,
inconsciente el paso,
pálida la faz.

Si en la duda siempre
por doquiera das,
ya esperanza llevas
de una realidad.

Sigue ya tranquilo,
sin angustia ya;
rías o solloces
ha de ser igual...

Fueres donde fueres
anda sin temblar...
cálmate... no llores...
luego volverás...

martes, 23 de abril de 2013

Poema de José Almendros en "Nostálgicas", publicado en 1898. Hoy [¿Quieres riquezas...]

[¿QUIERES RIQUEZAS...]

   ¿Quieres riquezas,
   quieres placeres,
   oro, diamantes,
   preseas quieres:
   ¿La tierra toda
   poder comprar?

   ¿Quieres aplausos,
   quieres loores?
   lauros, coronas,
   envidia, honores?
   ser admirado?
   ser inmortal?
Tal de los sueños el numen dijo
y el alma triste repuso: —Más!...

   ¿Quieres amores
   puros o ardientes?
   éxtasis dulces?
   goces fervientes?
   sirena, o ángel?
   ser o ideal?

   ¿Quieres, acaso,
   dichas más puras?
   tiernos afectos,
   dulces venturas,
   que ocultos goces
   den a tu hogar?
Tal de los sueños el numen dijo
y el alma triste repuso:—Más!...

   ¿Quieres un cetro
   que soberano
   no haya ante el tuyo
   poder humano?
   ¿Quieres espacios
   en que reinar?

   ¿El genio quieres
   que eterno brilla,
   que excede a todo
   y a todo humilla,
   soplo en la tierra
   de lo inmortal?
Tal de los sueños el numen dijo:
y el alma esclava repuso:—Más!...

   ¿Cruzar del mundo
   los hemisferios
   sin que a tus ojos
   tengan misterios
   la tierra extensa
   ni el hondo mar?

   Del cielo quieres
   pisar los astros,
   volar con ellos,
   seguir sus rastros
   surcando eterna
   la inmensidad?
Tal de los sueños el genio dijo
y siempre el alma repuso:—Más!...

   Quieres del cuerpo
   que te sujeta
   soltar los lazos
   volando inquieta...
   —|Oh! ¿Dónde, dónde?
   —Dios lo dirá!

   ¿Reunido quieres
   de eterno modo
   todo lograrlo,
   saberlo todo
   de espacios nuevos
   hasta el umbral?
Tal dijo el numen y suspirando
rendida en alma, repuso:—Más!...

martes, 16 de abril de 2013

Poemas de José Almendros en "Nostálgicas", publicado en 1898. Hoy "Las sombras" y [De la cuna...]

LAS SOMBRAS

—Te hemos oído. Mi reino es tuyo.
    Soy el Amor.
Todo a mi soplo vivir consigue.
—¿Y ese que lento tus pasos sigue?
—¡Oh!... ¡No le mires!... ¡Es el Dolor!

—Ven, yo te espero. Goza y olvida.
    Soy el Placer.
Yo de las dichas te guardó el vaso.
—¿Y ese que mudo sigue tu paso?
—¡Ay!... El Hastío. ¡Quién ha de ser!...

—Ven, yo te llamo. Di lo que quieres.
    Soy la Ambición.
Lo que anhelares mide tú mismo.
—¿Y ese a quien guías?
            —El Egoísmo.
—¿No tiene ojos!...
           —Ni corazón.

—Ven, yo te escucho. Yo doy consuelo;
    yo soy la Fe;
fuerza del cuerpo, del alma ayuda.
—¿Y esa que llega?
          —Calla!... Es la duda.
¿Vienes?...
       —No!.. Solos os invoqué.

—Ven, yo te aguardo.
        —¿Tú?... Di, ¿quién eres?
    —La Soledad.
—¡Qué triste llegas!
        —Siempre así voy.
—Yo os llamo solos.
    — Siempre lo estoy.
Sólo me envuelve la oscuridad...

—¡Oh, no!... de cerca también te sigue
    negra visión.
—¿A mí?... Te engañas...
            —No, yo la veo.
Ya conocerla de antiguo creo,
¡ay! sí, se llama... Desolación.

[DE LA CUNA... ]

De la cuna a los bordes frente a frente
el dolor y la dicha se asomaron.
—¡Duerme! ella dijo; se inclinó a besarle.
Él se irguió mudo, e interpuso el brazo.
—Tú. ¡Siempre entre los dos!...
                —Es mi destino.

—Aparta!... Un beso!...
            —No!...
                Forcejearon,
A impulso de ella, la dormida frente
rozó de aquel la temblorosa mano...
Enmudecieron ya... Sólo se oía
débil y lento comenzar un llanto...

martes, 9 de abril de 2013

Poema de José Almendros en "Nostálgicas", publicado en 1898. Hoy "Historia"

HISTORIA

Declina la tarde;
un sol que ya fue
espira cumpliendo
la lúgubre ley...

Cuanto luz un punto
sombra luego es...
¡qué tristes los campos
en torno se ven!...

¿Adusto vosotros
el ceño ponéis?
¡Ah, sí! Me olvidaba,
riamos... bebed!...

Miremos al áureo
cristal del Jerez,
¡qué hermosa la vida
del vaso a través!

Color de oro todo
radiante se ve...
el sol que se oculta
parece volver...

Montañas lejanas,
cabañas al pie,
tendidas praderas
cubiertas de mies.

Y cerca, las risas,
la dulce embriaguez,
acentos amigos,
ojos de mujer...

***

¿Que os cuente de algo
dichoso? ¡No sé!
¿Leyenda o historia?...
Veamos, tal vez...

¿Queréis que os refiera
con el ritmo aquel
del poeta muerto
la historia de un rey?,..

Aquel que las hadas
miraron nacer,
poniendo a su paso
cuanto dicha es?...

Aquel a quien dieron
los genios poder,
Valor, hermosura,
riqueza... Pues, bien...

Su cuna fue blanda,
feliz su niñez,
senderos de rosas
hollaban sus pies.

Reía... reía...
y siempre ante él
deidades del sueño
besaban su sien.

Reía... reía...
mas, cuando hombre fue,
los genios, dolientes,
no fueron con él...

***

¿Adusto vosotros
el ceño ponéis?...
¡Ah, sí... Me olvidaba!...
riamos... bebed!

Dorada es la vida
del vaso a través...
el sol que se apaga
parece nacer...

¿Mi historia no os gusta?
Pues historia es...
Llenad vuestros vasos.
¡Oid!... Yo os diré...

***

Marchó... lo exigía
misteriosa ley;
marchó sonriente
la senda sin ver...

La tierra era suya;
mas, ¡ay! esta vez
los genios llorosos
no fueron con él.

Forzoso decreto
de oculto poder
fiábales sólo
la dulce niñez.

Miráronle mudos,
de lejos... y él
siguió... Ya no había
rosas a sus pies...

Fugaz de sus manos
huía el placer;
corrió tras la dicha...
que huía también...

Y el dolor, oculto,
siempre en torno a él
en caricia muda
besaba su sien...

***

¡Alzad la mirada!
¿Os entristecéis?...
¡El rey de mi historia
lloraba también!...

Y andaba, y andaba,
y más de una vez
la frente bajando
pensaba:—¿Y después?

¡Llenad! De los dioses
el néctar, no fue
tan dulce... ¡Oh! dejadme,
dejadme beber...

¿Mi historia no os gusta?.
Pues historia es...
¿Su fecha? No tiene...
¿Su fin? No lo sé.

Mas siempre soñando
venturoso ser,
el rey de mi historia...
se murió una vez...

¿Su reino?... Una tierra...
¿Su nombre?... No sé.
Mas no importa... El mío,
o el vuestro poned.

¿Que es triste?... Así es ella.
¿Otra...? Inútil es...
No, no... Son iguales
todas las que sé...

martes, 2 de abril de 2013

Poemas de José Almendros en "Nostálgicas", publicado en 1898. Hoy, [Joyas y preseas...], [Tiniebla, muerte, frío...], [Cual la imagen del árbol...] y [Sol esplendente...]

[JOYAS Y PRESEAS...]

Joyas y preseas, oros y blasones,
coronado escudo tachonando el tren;
brillo fulgurante de las altas cimas,
distinción, belleza, fausto, esplendidez.

Por aquel camino que al azar seguía,
como quien buscando lo que ignora va,
junto a mí cruzaron... Sin volver los ojos
los dejé pasar.

Placidez severa, gravedad tranquila,
lánguido cansancio de quien ya llegó,
diáfana aureola con que el nombre brilla,
gloria, ciencia, fama, genio, inspiración.

Por aquel camino que al azar seguía,
astros que alcanzaron su apogeo ya,
junto a mí cruzaban... Sin volver los ojos
los sentí pasar.

Displicente hartura, protector hastío,
brillo con que el oro viste al oropel,
voluntad sin dique, plenitud de goces,
fuerza, omnipotencia, vanidad, placer.

El desdén al labio y en los llenos rostros
la estultez ahíta de la saciedad...
junto a mí cruzaron... Sin volver los ojos
los dejé pasar...

Iban sonriendo,... rubia y blanca ella;
él tranquilo y dulce; jóvenes los dos...
Iban sonriendo,... con el ignorado
plácido egoísmo de un oscuro amor.

Por aquel camino, jóvenes y alegres,
universo haciendo de su soledad,
hasta que a lo lejos fuéronse borrando,
con los ojos fijos los miré pasar...

[TINIEBLA, MUERTE, FRÍO...]

Tiniebla, muerte, frío...
Pensad lo que sucede
cuando se extingue un sol.

No basta que a los ojos
un sol llene el espacio,
si el sol de una esperanza
no alumbra el corazón...

[CUAL LA IMAGEN DEL ÁRBOL...]

Cual la imagen del árbol solitario
que del camino al borde quedó atrás,
infundiendo al que pasa la tristeza
de dejarlo en su yerma soledad.

Como el recuerdo del ruinoso albergue
que entre el denso verdor se vio al pasar,
infundiendo en el alma la poesía
de su ignorada venturosa paz.

Con el encanto mudo del paisaje,
que escondido, una vez vióse no más,
en el alma dejando de sus líneas
la armoniosa y risueña majestad.

Al borde del sendero de la vida,
risas y besos, sueños del hogar,
como el árbol, la choza y el paisaje
también quedaron para siempre atrás.

Dulces recuerdos que en el alma infunden
sed de volver o anhelos de llegar;
dichas fugaces que al andar pasaron:
¡Ya no han de hallarse en el camino más!...

[SOL ESPLENDENTE...]

Sol esplendente que el monte dora,
tenues celajes que inciertos van,
sereno espacio, siempre inmutable,
donde palpita la eternidad...

Mundos lejanos que el éter cruzan,
que ante los ojos al fulgurar,
el sueño engendran de una lejana
de una imposible felicidad...

Lo inexplorable, lo ilimitado,
lo inextinguible, lo sideral,
todo a los ojos grandioso y puro,
todo tan lleno de excelsa paz,

todo ante el alma tan inefable
y ansiado en vano con hondo afán,
como sonríe tras de los hierros
al preso inerte la libertad!...

martes, 26 de marzo de 2013

Poema de José Almendros en "Nostálgicas", publicado en 1898. Hoy "Los bohemios"

LOS BOHEMIOS

Recostado contra el muro
de la fachada de piedra,
que envuelve la tarde en tintas
crepusculares e inciertas;

pálido el rostro sombrío,
que el desaliento refleja,
y al cielo vueltos los ojos,
olvidados de la tierra.

Un músico casi niño,
que acaso despierto sueña,
de desmedrada figura
y vestidura harapienta;

puntea de una guitarra
las estremecidas cuerdas,
que lanzan trémulas notas,
melancólicas y lentas.

****

Delante de él, destrenzada
la ondeante cabellera,
que en sedosos rizos negros
el esbelto cuello besa;

la hermosa faz impregnada
de dulcísima tristeza,
y del carmín del cansancio
teñida la tez morena;

alzando sobre la frente
la encintada pandereta,
que agita desfalleciendo
la mano, flaca y pequeña;

Fortuna, la gitanilla
sin hogar, padres ni tierra,
pide limosna cantando,
en la plaza de la aldea.

****

¿Quiénes son? Nadie lo sabe,
ni ellos acaso lo sepan,
que ni el presente lo aclara
ni del pasado se acuerdan.

Sólo veladas del tiempo
por la lontananza incierta,
como de otra vida tienen
confusas reminiscencias.

Vida llena de colores,
de fragancias, de cadencias,
sin saber cuándo surgida,
sin saber cómo deshecha.

Prolongación de otro mundo
en que el alma sólo encuentra,
entre horizontes sin líneas,
fulguraciones excelsas.

Vida de éxtasis formada,
como aquello que se anhela;
dulce, indecisa, riente,
como aquello que se sueña.

De puros deslumbramientos
y lejanías risueñas,
de ilusiones inefables
y de ternuras supremas.

Vida al calor animada
de las caricias maternas;
de risas llena al impulso
de la infantil inconsciencia.

Y en que el ser venir parece
de una anterior existencia
con que aún palpita el espíritu
al entrar en la materia.

Vida que enlutó la muerte
como al día la tormenta.
¡Solos!... Oh, no comprendieron
lo fatal de la sentencia.

Desde entonces en sus rostros
quedó del dolor la huella;
en sus almas la nostalgia
de otros cielos y otra tierra.

Así atravesando el mundo
van, donde el mundo los lleva,
hambre por guía teniendo,
desamparo por herencia.

****

Crisálidas de la vida
que aún su fondo no penetran;
de lo noble y de lo bueno
en sí los gérmenes llevan.

Quizás si del mundo a salvo
hasta mariposa llegan,
del sentimiento las alas
hacia el bien tranquilas tiendan.

Mas quién sabe lo que oculta
lo por venir; siempre acecha
emboscado lo imprevisto
al borde de la existencia.

Jamás, protectora, guía
la humanidad, al que en ella
en el oro o en el nombre
broquel o pase no lleva.

Acaso en los giros hallen
de su vida aventurera
el lupanar por destino,
el presidio por escuela.

Seres míseros lanzados
a la vida, sin defensa,
como en las ondas la tabla,
que va donde quieren ellas.

Allá van, entre la ola
de abandono y de indigencia,
donde el mundo los arroje,
donde el hambre les impela.

Lanzando la una sus cantos,
pulsando el otro las cuerdas,
y ambos ocultando a un tiempo,
por altivez o vergüenza,

con harapos la figura,
con sonrisas la miseria,
con cantares el sollozo,
con acordes la blasfemia...

martes, 19 de marzo de 2013

Poemas de José Almendros en "Nostálgicas", publicado en 1898. Hoy "Herencia" y "XV"

HERENCIA

Pasó el primer terror... Sobre la arena
que sedienta bebió la sangre roja
cayendo en hilos de la sien hendida,
en trágica actitud, yerto reposa
sin vida Abel.
          Sobre la fuerte espalda,
yacente el busto de gentiles formas
y en cruz abiertos los tendidos brazos
como esperando una justicia sorda,
fijar parece en el lejano cielo,
los ojos llenos de la eterna sombra.

Flota el silencio en la extensión desierta;
todo en quietud está; la brisa sola
en callada caricia, del cadáver
riza al pasar la cabellera blonda...

Pasó el primer terror... Del escondrijo
a que convulso huyó tras de su obra,
la siniestra cabeza poco a poco
yergue mudo Caín. La vista torva
en torno vuelve, y el fatal castigo
que espantado temió, llegar no nota.
Mira al hermano sin horror; al cielo
tiende a veces la vista recelosa
como al riesgo la fiera, y parte al cabo
con pie furtivo y con mirada hosca.

Sólo en su gesto que el terror contrae
de una justicia incierta y pavorosa,
el medroso egoísmo se refleja
atento al riesgo propio; y cuando logra
la certidumbre de que tierra y cielos
no han de aplastarle ya, con calma honda
algo a su rostro asómase, que sordo
ruje en su corazón: —Ya no me estorba...


XV

Como en el seno del dañado fruto
con apetito sórdido y voraz
hormiguea en falanges el gusano
y en lucha palpitante viene y va,
sobre la tierra que el espacio cruza,
    con instintivo afán,
¡como la carne bulle y hormiguea
en el furioso hervor de lo animal!...

Luchad, bullid... por el ansiado jugo
    herid, morded, odiad...
en la iracunda angustia del vencido
o de la presa mísera al triunfar,
la vista alzad al fin sin ver del cielo
la irónica sublime majestad...
Sobre el vital fermento, excelsa reina
del claro día en la celeste paz,
cual reina sobre el vértigo furioso
de la rugiente y ronca tempestad.

¡Oh calma eterna del eterno espacio,
fija, inmutable, augusta, colosal,
serenidad inmensa de los cielos
cuándo al hombre de espejo servirás!...

martes, 12 de marzo de 2013

Poema de José Almendros en "Nostálgicas", publicado en 1898. Hoy "XIII"

XIII

¡Qué triste andar sin rumbo! ¡Qué fácil el camino
cuando por él se corre tras el soñado fin;
qué inútil la fatiga sin dirigirse a nada;
qué próspero el esfuerzo, qué breve la jornada,
cuando al extremo surge la meta deseada,
aun del camino áspero tras el postrer confín!

¡Qué fuerte y vigoroso camina sin desmayo
quien en su ruta encuentra recóndita atracción;
qué pronto fatigado se rinde con hastío
inútil todo en torno mirando en su desvío,
quien frente al horizonte monótono y sombrío,
forzosamente avanza sin fija dirección!

¡Qué triste andar sin rumbo la senda de lo humano
de la perpetua duda con la ansiedad cruel;
con qué inconsciente fuerza sin decaer avanza,
quien mira en su camino, surgiendo en lontananza,
consagración o término, destino o esperanza,
aunque antes de acabarlo la Muerte se alce en él!

¡Oh! fines sobrehumanos que confortáis la vida,
¿en dónde estáis? Mi anhelo no os halla en derredor.
¿En dónde estáis, victorias del alma y de la idea,
valor de dar la vida porque útil a otros sea,
aspiración del genio que en lo increado crea,
virtud, altos anhelos, martirio, gloria, amor!...

¡Oh! nada, nada en torno; lo ciego o lo insensible,
lo abyecto o lo instintivo; lo inerte o lo brutal...
¡Oh, vida! ¿dónde a cambio de ti si inútil eres,
hallar lo que es aliento del alma de los seres,
en donde lucha o sueños a que animosa fueres,
luz, noche, sima o cumbre, ¡oh! ¿dónde un ideal!

martes, 5 de marzo de 2013

Poema de José Almendros en "Nostálgicas", publicado en 1898. Hoy "La travesía"

LA TRAVESÍA

Allá á lo lejos... sobre la espuma,
bajo girones de blanca bruma
que al cielo borra todo confín;
entre las crestas agigantadas,
que hirvientes siempre, siempre agitadas,
húndense, crecen, pasan sin fin;

el horizonte sobre el abismo
sin costa hallando, siempre lo mismo,
toda esperanza borrada ya,
átomo frágil frente a lo inmenso,
sobre las olas del mar extenso,
perdido esquife flotando va.

La inútil vela cubrir dejando
rígidos cuerpos, que fue juntando
la muerte en quieto, frío montón,
ya sin vislumbre de fin distinto,
por inconsciente carnal instinto
la mano inerte sobre el timón;

sentado al fondo, con la mirada
fija, insensible, siempre clavada
sobre el velamen roto a sus pies,
náufrago triste, yendo a la muerte,
mira el informe montón inerte
donde él sin vida caerá después.

Nada a lo lejos que dé esperanza,
siempre insondable la lontananza,
siempre una costa sin columbrar;
nada a la vista que dé consuelo,
siempre por cima pálido el cielo,
siempre delante trémulo el mar...

Vaivén siniestro como el que al hombre
empuja al seno de algo sin nombre,
de olas y vientos entre el fragor;
angustia en torno, bruma tupida,
cielo sin iris como la vida,,
mar sin riberas como el dolor...

En vano inmóvil del barco al fondo
y del abismo rugiente y hondo,
átomo frágil, yendo a merced,
turbia mirada tal vez volviendo
querrá una playa buscar, sintiendo,
de dulces aguas la ardiente sed.

En vano débil para acallarla,
será que luche por aplacarla,
ya ante el destino sin fe ni ardor;
vano que luche con su agonía,
sólo la inmensa muda ironía
de lo insensible viendo en redor...

En vano, en vano, desfalleciente,
será que, en torno, buscar intente
agua que sacie su intenso afán;
¡vanas angustias! ¡inútil prueba!
yendo a la muerte, beba o no beba,
la sed o el agua lo matarán...

Y nada en tanto que dé esperanza;
siempre insondable la lontananza
de olas y vientos entre el fragor...
angustia en torno, bruma tupida,
cielo sin iris como la vida,
mar sin riberas como el dolor...

martes, 26 de febrero de 2013

Poemas de José Almendros en "Nostálgicas", publicado en 1898. Hoy "El viaje humano" y "X"

EL VIAJE HUMANO

Era el mancebo gentil y hermoso,
nacido sólo para gozar,
amado y joven y poderoso;
mas, triste a veces y pesaroso,
él se decía:—¡Hay algo más!

Dejó los dulces patrios lugares,
y tras la dicha corrió al azar,
cruzó animoso tierras y mares
y dijo hallando sólo pesares:
— No hay sobre el mundo felicidad!...
.....................................
.....................................

****

Cruzando un valle triste y lejano
dio con un viejo de grave faz.
—¿Adónde corres?—dijo el anciano.
—Busco la dicha.
        —Buscas en vano;
la vas dejando siempre detrás.
Yo, sin seguirla, logré encontrarla.
—¡Tú!... ¿La imposible felicidad?...
¡Oh! Dime, anciano, ¿cómo alcanzarla?
¿Qué debe hacerse para lograrla?...
—Hay que dejarla de desear.



X

¡Qué lento el día!... Sus largas horas
inalterables cruzando van...
pasos del tiempo que en lo invisible
su tarda planta temblando da.

¡Qué lento el día!... De su tristeza
flota en los aires algo espectral;
hondo suspiro que lo creado
cansado lanza por descansar.

Perdida vuelta del giro eterno
en que camina todo a compás;
sin que se alcance por qué ni cómo
surgió ni cuándo terminará.

Giro en que todo va a un fin oscuro
de que es inútil ciego auxiliar;
vuelta sin alto; círculo inmenso
sin la esperanza de la espiral.

Invariable piedra miliaria
que en el camino pasando va,
y en curso lento detrás quedando
al alejarse trae otra igual.
.....................................
.....................................

¡Lento va el día!... Sus tardas horas
inalterables cruzando van...
pasos que el hombre sin saber dónde
da hacia un abismo sin saber cuál...

martes, 19 de febrero de 2013

Poemas de José Almendros en "Nostálgicas", publicado en 1898. Hoy "Siempre"

SIEMPRE

Cuando, al nacer el día,
se esclarece dudoso el horizonte,
dibujando en la incierta lejanía
la línea opaca del oscuro monte;
cuando mudas las cosas se confunden
en el sueño común del mismo modo,
y su indistinto lineamento funden
de la sombra en el seno y calla todo;
cuando la luz, de trémulos fulgores
tiñe el ámbito inmenso, aún indecisa,
y esbozando contornos y colores
da a los espacios su primer sonrisa,
yo, con mi eterno anhelo
de llenar el presente del pasado,
ante ese mudo sonreír del cielo,
y en recuerdos y sombras sepultado,
al evocar su juventud naciente
que al amor y la dicha amanecía,
alborada feliz de un sol riente,
promesa dulce de dichoso día,
uniendo la memoria y el deseo,
llamando a mí mis sueños de ventura,
de mi alma en las sombras, aún la veo
blanca y dulce también, celeste y pura...

****

Cuando del sol que nace,
el áureo disco sobre la alta sierra
dudoso apunta, y confundirse hace
en un beso de luz cielos y tierra;
cuando en el viento su fulgor extiende
y baña el risco, el monte, la espesura,
y acortándola al par, la sombra tiende
del árbol solitario, en la llanura;
cuando las brumas desgarradas flotan,
tiemblan las flores y en los altos nidos
los trinos surgen, y armoniosos brotan
del himno universal los mil ruidos,
por volver a sentir la dicha aquella
que hube en la senda de mi vida hallado,
al encontrarla en mi camino a ella
en el instante aquel nunca olvidado,
ya sin rumbo siguiéndolo y sin prisa,
que vivo aún en ese instante creo,
y aun derramando sobre mí la veo
la dulce luz de amor de su sonrisa.

****

Cuando del sol que muere
el disco toca la lejana cumbre,
y la pupila deslumbrada hiere
frente por frente su purpúrea lumbre;
cuando suena la esquila en los apriscos
y el reptil se guarece en los linderos,
y en fondo de oro, de árboles y riscos
se prolonga la sombra en los oteros;
cuando al sueño la flor el tallo inclina,
y sobre el río ondea
con vuelo de fantasma la neblina,
que en flotantes girones aletea;
el presente fundiendo y el pasado,
siempre llevando su recuerdo amado,
unido a mí, que la contemplo aún creo
de lo inmortal y etéreo enamorada,
y aún derramando sobre mí la veo
la no olvidada luz de su mirada...

****

Cuando, en la noche muda,
todo descansa en funeral reposo,
haciendo ante su túmulo grandioso
que la idea de un Dios al alma acuda;
cuando todo rumor en torno espira
y de lo vivo en el callado anhelo,
todo parece que a lo eterno mira
frente a la excelsa majestad del cielo;
cuando algo inmenso escriben las estrellas
del firmamento en el dosel sombrío,
y a los ojos absortos tiemblan ellas
en el fondo sin fondo del vacío,
sólo vivir en su recuerdo creo,
y en la noche sin fin de mis amores,
ahogando el llanto, sonreír la veo
dormida en su ataúd, lleno de flores...

sábado, 16 de febrero de 2013

24 de diciembre de 1898 (3), Madrid Cómico



Aquí José Almendros y su poemario Nostálgicas, del que te daré más muestras en Poesía Abierta (si es que no lo estoy haciendo ya desde el pasado martes 12, que creo que sí).

martes, 12 de febrero de 2013

Poemas de José Almendros en "Nostálgicas", publicado en 1898. Hoy, "Evocación"

EVOCACIÓN

Ritmos perdidos de extraños ecos
que en torno a veces siento vibrar,
como confusas, lejanas voces,
de algo supremo e inmaterial.

Hondas nostalgias de espacios llenos
de amor, de dicha, de libertad;
sueños que vagos de luz rodean
la patria breve, la terrenal.

Ansias ocultas de lo infinito,
que, de ella lejos, hacen amar,
con los anhelos de lo soñado,
la patria eterna, la universal.

Dejos de amores, ayes de duda,
gritos de duelo, soplos de paz;
lenta agonía de lo que muere,
tenues reflejos de lo inmortal.

Remedo débil de lo que apenas
consigue el labio balbucear;
ráfagas mudas de algo a que el labio
ni lineamento ni forma da:

Con la incoherente trémula vida
de su lenguaje pobre y mortal,
caed informes en el brumoso
mar en que el hombre perdido va.

Sólo seréis en sus estruendos
ecos ahogados de un ruido más;...
quizá una nota de vuestro ritmo
clara un instante logre vibrar;

quizá impasibles sobre vosotros
sus ondas turbias se cerrarán,
dejando apenas círculos leves
que se dilaten al espirar...