¡Actualidad! Tan fugaz/ En su cogollo y su miga,/ Regala a mi lentitud/ El sumo sabor a vida. Jorge Guillén
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sábado, 6 de octubre de 2012
miércoles, 24 de agosto de 2011
En la poesía, hay quien ha dado accidentalmente en las Matemáticas, por ejemplo...
Pero por ejemplo hay enunciados matemáticos divertidos dados al verso. Te pongo éste, anónimo, último de valor que he econtrado. Lo próximo...¿'El romance de la evaluación'?
TIRO AL BLANCO
Por presumir de certero
un tirador atrevido
se encontró comprometido
en el lance que os refiero:
Y fue, que ante una caseta
de la feria del lugar
presumió de no fallar
ni un tiro con la escopeta,
y el feriante alzando el gallo
un duro ofreció pagarle
por cada acierto y cobrarle
a tres pesetas el fallo.
Dieciséis veces tiró
el tirador afamado
y al fin dijo, despechado
por los tiros que falló:
Mala escopeta fue el cebo
y la causa de mi afrenta,
pero ajustada la cuenta
Nl ME DEBES Nl TE DEBO.
Y todo el que atentamente
este relato siguió
podrá decir fácilmente
cuántos tiros acertó.
TIRO AL BLANCO
Por presumir de certero
un tirador atrevido
se encontró comprometido
en el lance que os refiero:
Y fue, que ante una caseta
de la feria del lugar
presumió de no fallar
ni un tiro con la escopeta,
y el feriante alzando el gallo
un duro ofreció pagarle
por cada acierto y cobrarle
a tres pesetas el fallo.
Dieciséis veces tiró
el tirador afamado
y al fin dijo, despechado
por los tiros que falló:
Mala escopeta fue el cebo
y la causa de mi afrenta,
pero ajustada la cuenta
Nl ME DEBES Nl TE DEBO.
Y todo el que atentamente
este relato siguió
podrá decir fácilmente
cuántos tiros acertó.
miércoles, 17 de agosto de 2011
En la poesía, hay quien ha dado accidentalmente en las Matemáticas, por ejemplo...
Pero por ejemplo hay enunciados matemáticos en verso tan divertidos como éste (anónimo, por cierto):
PERSECUCIÓN
La paz del verde valle,
el aire fresco y grato,
el rumor de una fuente,
el gorjeo de un pájaro,
nos hace que olvidemos
que entre silvestres flores
la lucha por la vida
forja dramas atroces:
Saltando entre matas,
seguido de un perro,
a su madriguera
volaba un conejo.
Con doscientos saltos
se verá seguro
y lleva cincuenta
de adelanto al chucho.
-¡Corre, corre, corre!...
¡Rápido, conejo!
Tú das cuatro saltos
mientras tres da el perro:
Mas ¡ay! desdichado,
justo es tu temor:
cuanto tú en tres saltos
hace el perro en dos.
¡Oh, intrigante caso!
¡Oh, destino incierto!
¿Podrá o no salvarse
el débil conejo?
PERSECUCIÓN
La paz del verde valle,
el aire fresco y grato,
el rumor de una fuente,
el gorjeo de un pájaro,
nos hace que olvidemos
que entre silvestres flores
la lucha por la vida
forja dramas atroces:
Saltando entre matas,
seguido de un perro,
a su madriguera
volaba un conejo.
Con doscientos saltos
se verá seguro
y lleva cincuenta
de adelanto al chucho.
-¡Corre, corre, corre!...
¡Rápido, conejo!
Tú das cuatro saltos
mientras tres da el perro:
Mas ¡ay! desdichado,
justo es tu temor:
cuanto tú en tres saltos
hace el perro en dos.
¡Oh, intrigante caso!
¡Oh, destino incierto!
¿Podrá o no salvarse
el débil conejo?
miércoles, 10 de agosto de 2011
En la poesía, hay quien ha dado accidentalmente en las Matemáticas, por ejemplo...
Pero por ejemplo, también existen enunciados matemáticos escritos en verso. Lee y verás qué gracia este problema. La solución...sácala tú, no te digo. Ah, es anónimo.
Números
De los números naturales
sólo pocos se destacan,
particularmente notables
que a otros números opacan.
Números primos, cuadrados perfectos
son ejemplares singulares
de numerales selectos,
de inolvidables propiedades.
Y entre los números importantes
no soy yo la excepción,
seguro que me has visto antes,
pero ahora adivina quién soy.
Pues si mi propia raíz cuadrada
a mí mismo me restan,
por una gracia solo a mí reservada
el resultado es justo treinta.
Números
De los números naturales
sólo pocos se destacan,
particularmente notables
que a otros números opacan.
Números primos, cuadrados perfectos
son ejemplares singulares
de numerales selectos,
de inolvidables propiedades.
Y entre los números importantes
no soy yo la excepción,
seguro que me has visto antes,
pero ahora adivina quién soy.
Pues si mi propia raíz cuadrada
a mí mismo me restan,
por una gracia solo a mí reservada
el resultado es justo treinta.
miércoles, 8 de junio de 2011
'Cien coplas por soleá', Ediciones Árdora, 2000 (2, y fin)
Desgraciaito de aquel
que come de mano ajena,
siempre mirando a la cara,
si la ponen mala o buena.
_______________________
A la tierra sólamente
le cuento lo que me pasa
porque no encuentro en el mundo
persona de confianza.
_______________________
Dejo mi puerta entorná
por si alguna vez te diera
la tentación de empujar.
__________________
El que quiera que me siga
y el que no con Dios se quede,
al que me siga fatigas,
que otra cosita no espere.
_____________________
Tiro piedras por la calle,
al que le dé que perdone:
tengo la cabeza loca
de tantas cavilaciones.
_________________
No canto pa que me escuchen,
ni pa sentirme la voz,
canto pa que no se junten
la pena con el dolor.
_____________________
Quise cambiarle y no quiso
su pañuelo de lunares
por otro de fondo liso.
___________________
Dos vereítas iguales,
¿cuál de las dos voy a coger?
Si cojo la de mi gusto
mi perdición ha de ser.
____________________
Acuérdate cuando entonces
bajabas descalza a abrirme,
y ahora tú no me conoces.
___________________
Fui piedra y perdí mi centro
y me arrojaron al mar,
y al cabo de mucho tiempo
mi centro vine a encontrar.
___________________
Que nadie tenga fatigas,
que todas las tengo yo,
yo tengo una losa negra
metida en el corazón.
_________________
Cada vez que considero
que me tengo que morir
tiro una manta en el suelo
y me harto de dormir.
__________________
Abuelos, padres y tíos,
de los buenos manantiales
se forman lo buenos ríos.
___________________
Te quisiera preguntar
su cuando me ves te alegras
o te sirve de pesar.
___________________
Anda y díselo a tu gente
y si te dicen que no
coge la ropita y vente.
_________________
Dicen que he robao un cáliz,
¡ozú, qué mentira es eso!,
desde que me bautizaron
no he vuelto a entrar en un templo.
________________________
Yo no sé lo que le dió
a la yerbabuena, mare,
que era verde y se secó.
_________________
Por donde quieras que ibas
vas diciendo que soy tuya,
¿qué cadena me has echao
que me tienes tan segura?
___________________
La noche del aguacero
dime dónde te metiste
que no te mojaste el pelo.
__________________
Al pie de un árbol sin fruto
me puse a considerar
qué pocos amigos tiene
el que no tiene qué dar.
___________________
A to el que tiene duquelas
se le conoce en la cara,
a mí me estaban ahogando
y nadie me lo notaba.
___________________
Nadie hable mal del día
hasta que la noche llegue,
yo he visto mañanas tristes
tener las tardes alegres.
___________________
Yo me quito la camisa
y la tiro en tu corral,
a ver si viéndome en cueros
me tienes más voluntad.
___________________
Tu ventana es una cárcel
con el carcelero dentro
y el prisionero en la calle.
Coplas anónimas. Antólogo: José María Rubio.
que come de mano ajena,
siempre mirando a la cara,
si la ponen mala o buena.
_______________________
A la tierra sólamente
le cuento lo que me pasa
porque no encuentro en el mundo
persona de confianza.
_______________________
Dejo mi puerta entorná
por si alguna vez te diera
la tentación de empujar.
__________________
El que quiera que me siga
y el que no con Dios se quede,
al que me siga fatigas,
que otra cosita no espere.
_____________________
Tiro piedras por la calle,
al que le dé que perdone:
tengo la cabeza loca
de tantas cavilaciones.
_________________
No canto pa que me escuchen,
ni pa sentirme la voz,
canto pa que no se junten
la pena con el dolor.
_____________________
Quise cambiarle y no quiso
su pañuelo de lunares
por otro de fondo liso.
___________________
Dos vereítas iguales,
¿cuál de las dos voy a coger?
Si cojo la de mi gusto
mi perdición ha de ser.
____________________
Acuérdate cuando entonces
bajabas descalza a abrirme,
y ahora tú no me conoces.
___________________
Fui piedra y perdí mi centro
y me arrojaron al mar,
y al cabo de mucho tiempo
mi centro vine a encontrar.
___________________
Que nadie tenga fatigas,
que todas las tengo yo,
yo tengo una losa negra
metida en el corazón.
_________________
Cada vez que considero
que me tengo que morir
tiro una manta en el suelo
y me harto de dormir.
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Abuelos, padres y tíos,
de los buenos manantiales
se forman lo buenos ríos.
___________________
Te quisiera preguntar
su cuando me ves te alegras
o te sirve de pesar.
___________________
Anda y díselo a tu gente
y si te dicen que no
coge la ropita y vente.
_________________
Dicen que he robao un cáliz,
¡ozú, qué mentira es eso!,
desde que me bautizaron
no he vuelto a entrar en un templo.
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Yo no sé lo que le dió
a la yerbabuena, mare,
que era verde y se secó.
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Por donde quieras que ibas
vas diciendo que soy tuya,
¿qué cadena me has echao
que me tienes tan segura?
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La noche del aguacero
dime dónde te metiste
que no te mojaste el pelo.
__________________
Al pie de un árbol sin fruto
me puse a considerar
qué pocos amigos tiene
el que no tiene qué dar.
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A to el que tiene duquelas
se le conoce en la cara,
a mí me estaban ahogando
y nadie me lo notaba.
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Nadie hable mal del día
hasta que la noche llegue,
yo he visto mañanas tristes
tener las tardes alegres.
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Yo me quito la camisa
y la tiro en tu corral,
a ver si viéndome en cueros
me tienes más voluntad.
___________________
Tu ventana es una cárcel
con el carcelero dentro
y el prisionero en la calle.
Coplas anónimas. Antólogo: José María Rubio.
miércoles, 2 de febrero de 2011
lunes, 11 de octubre de 2010
La poesía anónima del siglo de oro se salta los convencionalismos...
de la época y su forzada corrección política que llamamos hoy (entonces saltarse la convención suponía someterse a mil vejaciones y acaso tortura), y nos dice verdad. (¡Cuántos daños nos ha hecho la iglesia católica a los españoles!) No recuerdo otro caso (menudo atrevimiento) que el de La Celestina que culminó Fernando de Rojas en que la mujer se holgase de mantener relaciones sexuales sin contemplar el matrimonio (aparte el amancebamiento con el señor de labriegas y gentes bajas, claro). En fin, soneto anónimo divertidísimo y maravilloso.
Soñaba una doncella que dormía
con un galán que amaba tiernamente,
y que él en todo andaba diligente
y descuido ninguno no tenía.
Ella, aunque mal, al fin se resistía,
diciendo: «¿Qué dirá de mi la gente?»,
en efecto cumplió con su accidente,
dando los dos remate a su porfía.
El galán la besaba y abrazaba
con más calor que un encendido leño;
lo dulce a derramar no comenzaba,
cuando se despertó, y dijo al sueño:
«¿Durar un poco más, qué te costaba,
pues para mí era gusto no pequeño?»
Anónimo
Soñaba una doncella que dormía
con un galán que amaba tiernamente,
y que él en todo andaba diligente
y descuido ninguno no tenía.
Ella, aunque mal, al fin se resistía,
diciendo: «¿Qué dirá de mi la gente?»,
en efecto cumplió con su accidente,
dando los dos remate a su porfía.
El galán la besaba y abrazaba
con más calor que un encendido leño;
lo dulce a derramar no comenzaba,
cuando se despertó, y dijo al sueño:
«¿Durar un poco más, qué te costaba,
pues para mí era gusto no pequeño?»
Anónimo
lunes, 4 de octubre de 2010
Por poner de manifiesto la retórica, y también las ironías que algunos se gastan tan certeramente
SONETO A CRISTO CRUCIFICADO
No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido;
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor; muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme ver tu cuerpo tan herido;
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No tienes que me dar porque te quiera,
pues aunque cuanto espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.
Anónimo
Tu cabello me enlaza ¡ay, mi señora!,
y tu hermosa frente me esternece,
la lumbre de tus ojos me escurece,
y tu nariz me enciende de hora en hora.
Tu pequeñuela boca me enamora,
tu cuello un alabastro me parece,
tus pechos leche que ya mengua y crece,
y en medio están dos bultos de una aurora.
Tu vientre llano y liso, allí es mi gloria;
tus blancas piernas, donde vivo y muero;
tu pie chiquito, donde pierdo el seso.
Mas adonde me falta la memoria,
y no sé coparallo como quiero,
es en lo que es mejor que todo eso.
Anónimo
No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido;
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor; muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme ver tu cuerpo tan herido;
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No tienes que me dar porque te quiera,
pues aunque cuanto espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.
Anónimo
Tu cabello me enlaza ¡ay, mi señora!,
y tu hermosa frente me esternece,
la lumbre de tus ojos me escurece,
y tu nariz me enciende de hora en hora.
Tu pequeñuela boca me enamora,
tu cuello un alabastro me parece,
tus pechos leche que ya mengua y crece,
y en medio están dos bultos de una aurora.
Tu vientre llano y liso, allí es mi gloria;
tus blancas piernas, donde vivo y muero;
tu pie chiquito, donde pierdo el seso.
Mas adonde me falta la memoria,
y no sé coparallo como quiero,
es en lo que es mejor que todo eso.
Anónimo
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