El vencedor
es el error
más racional
de la guerra,
el que la hace
de verdad inútil.
Lucifer gritando
y Lucifer huyendo.
¿Pero quién se inventó
que tú
inventaste el mal?
Lucifer aplastado
por misiles tomahawk
y bombas de fragmentación.
El origen del mal
no era el infierno:
el cielo
era el origen.
Mi pie izquierdo no volverá a patear las piedras tranquilas
ni mi espalda se rascará otra vez en una esquina o árbol,
no volverá mi mano a llamar a tu puerta para pedir la llave
ni mi voz escupirá otra vez contra los cielos,
me haré más discreto para no ser tan gilipollas
y no dejaré heridas en los territorios que me acogen,
ni heridas ni memoria,
esas huellas inútiles.
Una llama
como una torre
es ese cedro,
no te muevas de ahí,
repica esa campana,
o mejor,
no te muevas,
no rompas
la indiscreción
de los mirlos
y el cuco,
mira
o no mires,
pero sigue en la copa,
eres tan numeroso
en este vértice,
es tan inmenso el mundo.
¡Actualidad! Tan fugaz/ En su cogollo y su miga,/ Regala a mi lentitud/ El sumo sabor a vida. Jorge Guillén
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jueves, 12 de septiembre de 2013
martes, 18 de septiembre de 2012
Talleres de narrativa y poesía de Andrés Mencía
Talleres anuales de Escrituras Creativa
(Poesía, Narrativa...)
en Leganés
Matrícula: 18, 19, 20 de septiembre en CC Julián Besteiro
y 24, 25, 26 en la Junta Municipal de La Fortuna
Te ofrecemos un espacio para engancharte definitivamente a tu pasión por la escritura, un espacio y un taller con 15 años de trayectoria en el que han descubierto su voz literaria jóvenes que hoy publican con éxito sus narraciones. Porque la escritura es un juego sin misterio y sin reglas que solo exige máxima concentración y la seriedad del niño que imita al anciano, un juego que atraviesa toda la vida y fotografía los mejores momentos.
Toda tu vida has estado convencido de poder hacerlo. Pues bien, para escribir no necesitas sino ponerte a ello. En nuestro taller vas a encontrar el ambiente adecuado para confiar en tu voz y en tus propuestas de escritor.
Para más información puedes llamar al 626 954 604
miércoles, 13 de abril de 2011
Palabras de Andrés Mencía que cierran 'Sala para fumadores'
No hay motivo para llorar
"Aunque la razón es común a todos,
la mayoría vive como si tuviera la suya"
Heráclito
la mayoría vive como si tuviera la suya"
Heráclito
Aquí tenía que hablar del autor de Sala para fumadores,pero la mejor biografía de Nicolás Valencia es su poemario. El destino ha querido que(de su pasión destructiva de los últimos años) sólo hayamos podido rescatar estos poemas. Nicolás era un vecino de este mundo, de este país y de estas calles de Leganés, que descubrió muy pronto, apenas adolescente, con ansia y con asombro la propia identidad en discusión con todas las estatuas de la necrópolis que es nuestra civilización. Desde los Museos Capitolinos hasta Río Bravo, todo son estatuas para confundir, cada una voceando su razón. Las antenas de Nicolás, sin embargo, conectaban mejor con la vida alrededor, captando los mensajes más inadvertidos, receptoras de todos los asombros. Cuando la Humanidad abandonó su destino común —un paraíso construido y habitado por las primeras sociedades humanas "para no dejar sin comienzo a cada cosa que habría de existir", como escribe Nicolás en Canción, que abre este poemario— allá por los lejanos días del Neolítico comenzaba para el hombre otro camino que nos ha traído hasta aquí, a través del destino individual como ley y de todas las villanías, a este erial del despilfarro y del hambre, a esta locura de un sistema de pedestales que no ha hecho sino sembrar de estatuas y cadáveres los caminos y rotondas por las que transitó el tráfico de la Historia. Nicolás lo aprendía todo con rapidez y tenía la rara cualidad de dejarse penetrar por todo, por todos los entusiasmos, por todas las tristezas. Su precocidad fue la causa de que abandonase paulatinamente las estatuas, al tiempo que diluía su identidad abrazado a hombres y mujeres de verdad, abrazado a los rumores de la naturaleza y abrazado sobre todo a las calles o al insomnio.
Decía yo que su mejor biografía es el presente poemario. Sala para fumadores fue ordenado por el autor tal como se publica. Conviene recordar, sin embargo, que Nicolás Valencia escribió mucho durante sus años de indagación de la propia identidad. Escribía en libretas, a mano, el ordenador lo usaba de almacén, hasta que lo borró todo. Era el más exacto pintor de las esquinas, de la vida que fluye centelleante. Con las palabras y sus ojos convertía cualquier arista en un hallazgo, era el mejor escritor de historias imaginable. Pero al cabo de unos seis años de escritura, lo dejó, quemando todos sus papeles. Yo supe de este segundo desastre, el del fuego, porque él me lo confesó una tarde en la parada de la 481, en la Avda. Portugal. Aquella noche me habló de sus textos más queridos, de estos poemas, como de una obra terminada y que aún conservaba. No cejé hasta tener en mi poder los originales. Me pasó copia escrita y copia informática. Fue mucho más tarde, por fin, cuando Nicolás me autorizó a publicarlos y me rogó que lo hiciera, si alguna vez tenía medios para ello. Hoy ha sido su familia quien ha hecho posible la presente edición. En la copia informática, Nicolás había introducido correcciones a los textos escritos, no muchas pero muy acertadas. Son las versiones que he elegido para su publicación.
El orden del poemario es significativo. Lo dividió en tres partes, aunque la tercera, Escritos sueltos, es fragmentaria y testimonial, flashes de sus más recurrentes preocupaciones y angustias. La primera parte, De lo que ocurrió al principio, la escribió casi en su totalidad con 19 años. El poema Frío, que incluyó en Escritos sueltos, es el primer poema que escribiera de entre todos los que aquí se incluyen, un poema ferozmente exhaustivo de las miserias de la vida en nuestra sociedad. Es en la segunda parte, Y lo que vino después, donde el autor hace recuento de encuentros, descubrimientos y despedidas.
¿Existirá la objetividad? Yo no puedo leer a Nicolás sin escuchar su respiración, sin sentir su mirada azul clavada en mis ojos. Los ojos de Nicolás se clavan en todo. Escribía con los ojos, de ahí la plasticidad de su poesía, la viveza de cada una de sus miniaturas -no digo iluminaciones por no meterlo en el Parnaso, no se nos vuelva a morir. Para salvar su poesía, y la poesía, hay que huir por siempre del Parnaso como hizo él.
Los poemas de la primera parte son poemas de aproximación a la vida y de exaltación, no hay solución de continuidad, poemas juveniles. Pero eso sí, es un raro joven quien escribe, con conciencia de todos los enigmas : "Es tiempo de morir un poco más para vivificarnos" dice en un verso, o "Sólo recuerdo que olvido", o "¿Cuándo han de morir los cuervos?" Hay formulada en estos poemas una diáfana conciencia de identidad, de individualidad. Identidad por el deseo, en Deseo, por ejemplo, —Nicolás también tenía veinte años y sabía que no era la edad más bella de la vida— cuando concluye este poema: "Voy a estallar. Vivo aquí. Es mi estación." Pero también se define por una identidad como de niebla y desorientación, en Consuelo, sin tapujos: "Oscuro se oye el coro,/ estéril, mi cordura,/ ya jamás negaré lo que es mío/ pues locos sois vosotros, nuevos muertos de oro." El poema marca, de alguna manera, el final de la adolescencia y de su proceso de búsqueda de identidad. Yo soy así, estoy perdido y los locos sois vosotros, viene a decir.
En la segunda parte del poemario es como si hubiese estallado la cólera del sabio. Al hablar de poesía hoy, ya no se suele hablar de la mentira del discurso poético, la gran mentira desenmascarada una y mil veces por los dadaístas y una y mil veces vuelta a venerar, después de las vanguardias y de Auschwitz: Mallarmé se volvió loco un año, hace ya siglo y medio, escribió a un amigo que la destrucción era su Beatriz, y he aquí que la destrucción ya no es otra cosa que un esotérico buchipluma jugando con las palabras, siempre entre la casualidad y el azar. Ni se recuerda ya a suspolicías, por ejemplo, fusilando durante la siesta del fauno con balas de plomo a los comuneros ante la fosa abierta del cementerio del Père-Lachaise. Frágil, muy frágil la memoria del discurso poético al uso. Pero sin memoria no hay poesía.
Pues hablemos de poesía. Desde Auschwitz, la poesía huye de la música formal e investiga la belleza del habla, en el habla, en la calle. Pocas sensibilidades como la de Nicolás Valencia para la naturalidad y la coloquialidad. Lo demás que se escribe es silencio de iglesia, o sea, poemas o papeles que iluminan si arden. Si algo conquistaron las vanguardias y el sufrimiento de los hombres en este último siglo pasado fue el discurso poético de la belleza del deseo, de la belleza de la crítica, de la belleza del proyecto utópico que ha de latir en cada verso. En Guantánamo se continúa torturando con música, como en Auschwitz.
Cuando Nicolás proclama la destrucción del lenguaje es muy consciente del alcance de su propuesta. El lenguaje fue la parte del hombre que más ha construido en este disparate que es el mundo del hombre y la sociedad de hoy. El lenguaje no es inocente. "Si somos palabra, a mí que/ me arranquen la lengua." Más allá es el poema central (para mí) de esta parte segunda, quizá de todo el poemario. Comienza así: "Si somos palabra, a mí que/ me arranquen la lengua". Su propuesta y la imagen que la construye no pueden ser más claras. El poeta desea la vuelta al silencio y al paraíso igualitario de la comunicación gestual, al territorio que habitara la humanidad antes de la división sexista del trabajo y antes del pensamiento simbólico. Propone una vuelta al paraíso sin tiempo, al paraíso del presente, este lugar, este dentro: "entonces será cierto que no hay palabras,/ se hará el silencio olvidado en horas, en días de ruido,/ y al fin nombramos sin ellas. Dentro".
Existió la humanidad que se conocía sin nombrarse, sin palabras, "dentro". Este poema, Mas allá, repito que es un poema manifiesto. Y "dentro", como en otros poemas lo es "fuera", la palabra clave en su propuesta. Lo mismo da que el autor sueñe el amor, "tentando mis límites", para engañar la soledad, en Sólo, que ronde la desesperación, "Fuera, los ruidos de siempre. Fuera", y encienda un cigarro, en Martes, o en la calma, después de la terapia: "es tan ancho como el mundo el hombre y, sin embargo, todo es cercanía, o sea,/ lo que conocemos en el principio", así lo escribió en Así dicho.
El último verso citado, la cercanía de "lo que conocemos en el principio" nos devuelve al origen, al mundo de la paz, al paraíso habitado por la comunicación gestual y la mirada, al mundo sin lenguaje. Todo esto lo escribe con más exactitud en Eso, “Entonces, eso será puro lenguaje”, y se está refiriendo a las miradas desnudas. La belleza que gusta a su poesía es este deseo de paraíso de la comunicación por el gesto, aunque el camino se intuye oscuro. Ya no hay poetas, proclama, el hartazgo y los eructos de nuestra civilización han hecho de ellos unos sumisos animales de autobús que se casan y mueren, como dijera otro iluminado por él tan admirado. Sólo fuera del Parnaso y fuera del discurso del Parnaso se producen los destellos que sobreviven en el discurso poético, nuevas propuestas de paraísos. En Nicolás, añoranza de un paraíso que existió.
En fin, en el poemario están todas las claves de su poesía y de su imaginario. Lo que he comentado es lo que hace a estos poemas inolvidables (para mí). "¿Quién sabe cómo será mi sueño?": bien podía haber sido este el último verso del libro.
No faltarán, sin embargo, quienes resuman la propuesta poética de Nicolás Valencia como los poemas de un esquizo. Dirán una gran verdad. Es más, difícilmente se puede escribir ya poesía lejos de la esquizofrenia que nos atormenta a la mayoría. Pero es una verdad inútil. De su Sala para fumadores, lo que merece la pena destacar es que en cada uno de sus poemas aletea el asombro, y que entre ellos se abre paso una propuesta de otro mundo, una propuesta que el lector escucha a pesar de todas las interpretaciones. "Un poema corre el riesgo siempre de no tener sentido, y no sería nada sin ese riesgo", afirma Jacques Derrida. La poesía de la utopía corre este riesgo especialmente. Pero no creáis a los psiquiatras, ello dicen que sabían cosas de Nicolás, pero no creáis a esos malditos policías de la normalidad. Los psiquiatras no supieron acompañar al autor de estos poemas en sus exploraciones del miedo ni supieron acompañarle en el tránsito. Nicolás les había dedicado a ellos más tiempo que a todos nosotros, pero no consiguió que ninguno lo eche de menos hoy, cuanto más que lo llore. Ellos, empeñados en administrar individuo por individuo una razón que sólo es útil cuando es de todos, los apóstoles del discurso racional y de las pirulas, hace tiempo que habían borrado a Nicolás de la lista de los vivos. Desengañémonos, es para lo que fueron titulados estos doctores, para hacer corralitos con los cándidos y los limpios de corazón, con los perdedores, con nosotros.
Es por todo esto que yo sabía que la vida de Nicolás no era la vida de un desdichado, sino la de un sabio. No hay lugar para las lágrimas, él también lo sabía: "no hay motivo para llorar,/ las historias tristes también me gustan./ Estamos juntos, ¿qué otra cosa se os ocurre?".
Andrés Mencía
Andrés Mencía es
Ganador del 14º Premio de Novela Breve Juan March Cencillo en 2006
Ganador del Premio de Poesía José Hierro en 2009
lunes, 20 de septiembre de 2010
Andrés Mencía, 'Y vuelves una y otra vez a detenerte'(y fin)
Odiaba a mi madre algunas veces,
sobre todo los domingos
que me vestía de payaso
y me prohibía manchar los pantalones,
pero también la odiaba
si pasaba Casasola
delante de la puerta
con el burro colmado de manzanas
y ella no me dejaba
aligerar la carga,
nunca podré entender
que ella fuera a prohibirme
la exploración de las fiestas
y de los mandamientos,
o que me amenazara con mi padre
cada vez que me asomaba a los pozos,
pero ha pasado el tiempo
y ya me cuesta menos
perdonar su ortopedia
y sus engaños
porque cada día que pasa aprecio más
que me enseñara con ahínco
a volver a sus brazos
cuando tenía miedo.
Las amapolas brotan multitud
y son cohibidas
y tan rojas por miedo,
las hormigas son muchas y trabajan
por la misma razón,
su miedo es su tamaño,
demasiado ostentoso
para esconderse siempre del gorrión
y demasiado pequeño
para hacerle frente,
la multitud sin embargo protege
el hormiguero,
y lo mismo sucede
con la abeja y los ñus
y las sardinas
y los enebros y las margaritas,
el miedo es muy creativo,
incluso las estrellas
son multitud para no verse solas
en el abismo,
o las gotas de agua, tan vulnerables
que las asusta el sol,
se juntan en las nubes obstinadas
por tener compañía,
¡y lo que no inventaron
esas gotas de lluvia con juntarse!,
el asombro de esta vida que zumba,
por poner un ejemplo,
y hasta los submarinos,
todo es obra de esas gotas tan tímidas:
pues pienso en estos miedos
de la naturaleza
y no puedo comprender que nos matemos
como la solución al miedo entre nosotros,
y ya no duermo
o me despierto más avergonzado.
Y vuelves una y otra vez a detenerte
sobre la misma tumba o en la misma cuneta,
bajo tus pies reposan los huesos de tu abuela
fusilada temprano o
los huesos de la madre que no te bautizó,
todos los huesos de tu vida o
todos los deseos que nunca fueron tuyos
porque naciste con el alma mellada,
y vuelves una y otra vez a detenerte
sin hastío aparente
sobre la misma tumba o en la misma cuneta
y todos los cadáveres, incluido tú mismo,
continúan señalándote
la dirección prohibida, la de siempre,
la única que no parece estéril,
la del deseo y la vida y la venganza
o el perdón,
y vuelves una y otra vez a detenerte...
Y niego mi derrota al padre
que abofetea a su hijo
porque el bicho se lo merecía
y niego mi derrota al maestro
que suspende al alumno
por pillo o por rebelde
y niego mi derrota al patrón
que paga al pringao que lo enriquece
a precio de mercado, o sea, poco
y niego mi derrota al juez
que condena al asesino
porque la ley organiza la vida
contra la vida o contra la clemencia
y niego mi derrota al general
que bombardea las ciudades doradas
antes de los saqueos
porque estoy convencido
que mi derrota estalla con más fuerza
y tiene más ventajas
que todas las bofetadas del padre
o los exámenes de los maestros
o la abundancia del patrón
o las sentencias violentas del juez
o el uranio que manipula el general.
sobre todo los domingos
que me vestía de payaso
y me prohibía manchar los pantalones,
pero también la odiaba
si pasaba Casasola
delante de la puerta
con el burro colmado de manzanas
y ella no me dejaba
aligerar la carga,
nunca podré entender
que ella fuera a prohibirme
la exploración de las fiestas
y de los mandamientos,
o que me amenazara con mi padre
cada vez que me asomaba a los pozos,
pero ha pasado el tiempo
y ya me cuesta menos
perdonar su ortopedia
y sus engaños
porque cada día que pasa aprecio más
que me enseñara con ahínco
a volver a sus brazos
cuando tenía miedo.
Las amapolas brotan multitud
y son cohibidas
y tan rojas por miedo,
las hormigas son muchas y trabajan
por la misma razón,
su miedo es su tamaño,
demasiado ostentoso
para esconderse siempre del gorrión
y demasiado pequeño
para hacerle frente,
la multitud sin embargo protege
el hormiguero,
y lo mismo sucede
con la abeja y los ñus
y las sardinas
y los enebros y las margaritas,
el miedo es muy creativo,
incluso las estrellas
son multitud para no verse solas
en el abismo,
o las gotas de agua, tan vulnerables
que las asusta el sol,
se juntan en las nubes obstinadas
por tener compañía,
¡y lo que no inventaron
esas gotas de lluvia con juntarse!,
el asombro de esta vida que zumba,
por poner un ejemplo,
y hasta los submarinos,
todo es obra de esas gotas tan tímidas:
pues pienso en estos miedos
de la naturaleza
y no puedo comprender que nos matemos
como la solución al miedo entre nosotros,
y ya no duermo
o me despierto más avergonzado.
Y vuelves una y otra vez a detenerte
sobre la misma tumba o en la misma cuneta,
bajo tus pies reposan los huesos de tu abuela
fusilada temprano o
los huesos de la madre que no te bautizó,
todos los huesos de tu vida o
todos los deseos que nunca fueron tuyos
porque naciste con el alma mellada,
y vuelves una y otra vez a detenerte
sin hastío aparente
sobre la misma tumba o en la misma cuneta
y todos los cadáveres, incluido tú mismo,
continúan señalándote
la dirección prohibida, la de siempre,
la única que no parece estéril,
la del deseo y la vida y la venganza
o el perdón,
y vuelves una y otra vez a detenerte...
Y niego mi derrota al padre
que abofetea a su hijo
porque el bicho se lo merecía
y niego mi derrota al maestro
que suspende al alumno
por pillo o por rebelde
y niego mi derrota al patrón
que paga al pringao que lo enriquece
a precio de mercado, o sea, poco
y niego mi derrota al juez
que condena al asesino
porque la ley organiza la vida
contra la vida o contra la clemencia
y niego mi derrota al general
que bombardea las ciudades doradas
antes de los saqueos
porque estoy convencido
que mi derrota estalla con más fuerza
y tiene más ventajas
que todas las bofetadas del padre
o los exámenes de los maestros
o la abundancia del patrón
o las sentencias violentas del juez
o el uranio que manipula el general.
lunes, 13 de septiembre de 2010
Andrés Mencía, 'Y vuelves una y otra vez a detenerte'
El descuento, que no sus prestaciones,
fue el golpe de amor por tu Opel Astra,
y lo querías como se quieren las cortinas
de las rebajas o los últimos pantalones,
que estaban bien de precio,
un punto menos que ese cascabel
que se derrama
desde el collar antiparasitario
de tu perro o
el último cigarro
consumiéndose en tus dedos cenizos,
artículos, los dos,
satánicos e inútiles
y por lo tanto hermosos,
fue por eso que, cuando la farola te lo explicaba
violenta y retórica
en el rincón menos afortunado
de un Parquesur cada vez más feo,
reventadas las puertas y sus cuatro esquinas,
con la tapicería también sucia de amor
después de la escapada perdularia,
tus lágrimas dudaban entre el triste recuerdo
del crédito impagado y la póliza del seguro,
que sólo era a terceros.
El rincón del perchero es pornográfico,
lo mismo acoge prendas masculinas
que prendas femeninas,
todas amontonadas
y escandalizando,
sabe muchas maneras de gritar
ese rincón promiscuo,
sus colores chillones,
sus telas indiscretas,
cortes provocativos,
el perchero es un tipo afortunado
y un poco superficial,
se parece tanto a los camioneros,
también viven en rincones concurridos
y todos los abrigos se disputan sus brazos,
en el fondo te gusta su rincón,
le tienes tanta envidia a ese perchero
y estás tan harto de ser original,
o sea, fiel,
y gilipollas.
El perro es más feo que un anticristo
y entró en su vida como un enviado del infierno,
o más exactamente, del semáforo,
lo atropelló el saab índigo del notario
y lo sacudió bien, como a una nación árabe,
pero movía el rabo
y esta fue la señal de amor que prendió en ella
y se abrazó a un perro abandonado
y cruzó sofocada por el paso de cebra
y no paró hasta la clínica veterinaria,
y ahora el perro se comporta como un tirano
que la obliga a bajar corriendo del tercero
muchas veces al día
porque, si no, se mea en la escalera
para que se rían de ella las vecinas
por ser la dueña de semejante engendro,
pero esta señora ya no puede soñar
con otra vida
ni con otra persona.
fue el golpe de amor por tu Opel Astra,
y lo querías como se quieren las cortinas
de las rebajas o los últimos pantalones,
que estaban bien de precio,
un punto menos que ese cascabel
que se derrama
desde el collar antiparasitario
de tu perro o
el último cigarro
consumiéndose en tus dedos cenizos,
artículos, los dos,
satánicos e inútiles
y por lo tanto hermosos,
fue por eso que, cuando la farola te lo explicaba
violenta y retórica
en el rincón menos afortunado
de un Parquesur cada vez más feo,
reventadas las puertas y sus cuatro esquinas,
con la tapicería también sucia de amor
después de la escapada perdularia,
tus lágrimas dudaban entre el triste recuerdo
del crédito impagado y la póliza del seguro,
que sólo era a terceros.
El rincón del perchero es pornográfico,
lo mismo acoge prendas masculinas
que prendas femeninas,
todas amontonadas
y escandalizando,
sabe muchas maneras de gritar
ese rincón promiscuo,
sus colores chillones,
sus telas indiscretas,
cortes provocativos,
el perchero es un tipo afortunado
y un poco superficial,
se parece tanto a los camioneros,
también viven en rincones concurridos
y todos los abrigos se disputan sus brazos,
en el fondo te gusta su rincón,
le tienes tanta envidia a ese perchero
y estás tan harto de ser original,
o sea, fiel,
y gilipollas.
El perro es más feo que un anticristo
y entró en su vida como un enviado del infierno,
o más exactamente, del semáforo,
lo atropelló el saab índigo del notario
y lo sacudió bien, como a una nación árabe,
pero movía el rabo
y esta fue la señal de amor que prendió en ella
y se abrazó a un perro abandonado
y cruzó sofocada por el paso de cebra
y no paró hasta la clínica veterinaria,
y ahora el perro se comporta como un tirano
que la obliga a bajar corriendo del tercero
muchas veces al día
porque, si no, se mea en la escalera
para que se rían de ella las vecinas
por ser la dueña de semejante engendro,
pero esta señora ya no puede soñar
con otra vida
ni con otra persona.
lunes, 6 de septiembre de 2010
Andrés Mencía, 'Y vuelves una y otra vez a detenerte'
Hasta hoy
el jazmín era un bosque
en la terraza,
tres años ha que ya no florecía
trepando deshilvanado y trágico,
disparatado, verde, incompetente,
pero anoche lo habitó un gorrión
en peligro de intemperie,
lo sé por la señal
del guano en las baldosas,
y esta mañana el jazmín amanece
con una flor abierta,
indiscreta de aromas y de nieve,
es para no creérselo:
si floreció el jazmín
por el amparo
de un pájaro en precario,
de lo que no será capaz la vida
en su fértil empeño por casar
todas las emociones con la luna,
si no la estorbáis mucho.
Estoy aquí,
sobre este montón de años,
y hace ya muchas chinas
que no me miro en los escaparates
ni las mujeres casi
reparan a mi paso,
sospecho que las discretas
hasta me compadecen,
los niños sin embargo
me gritan con extrañeza
como a la amapola abandonada
o a los perros caniche,
no lo niego,
he llegado hasta aquí,
pero hay días,
os sonará a otro cuento,
pero hay días que respiro
con el mismo entusiasmo
que un delfín abrazado a las olas,
con esa suficiencia del delfín
que lo sabe
que hay un mar a sus pies
para jugar
que no se acaba nunca
aunque se acaba.
Fue tu seguridad más que tu cuerpo,
aquella indiscreción de abrir la puerta
y meter la cabeza antes que la toalla,
nadie mira con tanta lentitud,
yo enjabonado y el baño sin cortina,
y tú con esos brillos de animal tan sincero,
de amenaza que nunca va a saciarse,
y cuando comenzaste a desnudarte
con esa calma que tan bien te dibuja
se confirmaba el final de la tarde,
que no podría escaparme de tus muslos,
y se confirma el resto de mi vida,
que nunca olvidaré el vicio de esos muslos
o el sabroso aroma de tu maestría.
Son muy pocos los ojos que me miran,
si acaso mi mujer
cuando no me perdona,
alguna vez mi hijo,
el jefe de sección si me equivoco
o algunos compañeros de trabajo
cuando vuelvo
si me ausenté a deshora del despacho,
y mi perro Jabato,
que nunca me ha fallado todavía,
pero esta mañana he observado
que también le intereso
al hijo de la vecina,
he tenido ocasión de comprobarlo
pues coincidimos en el ascensor,
acaba de nacer
y me estudiaba
con toda esa serpiente en la mirada
que siempre confundimos con la vida,
la madre está cañón y
tampoco me miraba, por supuesto.
el jazmín era un bosque
en la terraza,
tres años ha que ya no florecía
trepando deshilvanado y trágico,
disparatado, verde, incompetente,
pero anoche lo habitó un gorrión
en peligro de intemperie,
lo sé por la señal
del guano en las baldosas,
y esta mañana el jazmín amanece
con una flor abierta,
indiscreta de aromas y de nieve,
es para no creérselo:
si floreció el jazmín
por el amparo
de un pájaro en precario,
de lo que no será capaz la vida
en su fértil empeño por casar
todas las emociones con la luna,
si no la estorbáis mucho.
Estoy aquí,
sobre este montón de años,
y hace ya muchas chinas
que no me miro en los escaparates
ni las mujeres casi
reparan a mi paso,
sospecho que las discretas
hasta me compadecen,
los niños sin embargo
me gritan con extrañeza
como a la amapola abandonada
o a los perros caniche,
no lo niego,
he llegado hasta aquí,
pero hay días,
os sonará a otro cuento,
pero hay días que respiro
con el mismo entusiasmo
que un delfín abrazado a las olas,
con esa suficiencia del delfín
que lo sabe
que hay un mar a sus pies
para jugar
que no se acaba nunca
aunque se acaba.
Fue tu seguridad más que tu cuerpo,
aquella indiscreción de abrir la puerta
y meter la cabeza antes que la toalla,
nadie mira con tanta lentitud,
yo enjabonado y el baño sin cortina,
y tú con esos brillos de animal tan sincero,
de amenaza que nunca va a saciarse,
y cuando comenzaste a desnudarte
con esa calma que tan bien te dibuja
se confirmaba el final de la tarde,
que no podría escaparme de tus muslos,
y se confirma el resto de mi vida,
que nunca olvidaré el vicio de esos muslos
o el sabroso aroma de tu maestría.
Son muy pocos los ojos que me miran,
si acaso mi mujer
cuando no me perdona,
alguna vez mi hijo,
el jefe de sección si me equivoco
o algunos compañeros de trabajo
cuando vuelvo
si me ausenté a deshora del despacho,
y mi perro Jabato,
que nunca me ha fallado todavía,
pero esta mañana he observado
que también le intereso
al hijo de la vecina,
he tenido ocasión de comprobarlo
pues coincidimos en el ascensor,
acaba de nacer
y me estudiaba
con toda esa serpiente en la mirada
que siempre confundimos con la vida,
la madre está cañón y
tampoco me miraba, por supuesto.
lunes, 30 de agosto de 2010
Andrés Mencía, 'Y vuelves una y otra vez a detenerte'
No te preocupes, que lo soportarán,
has fracasado y saldrás de tu casa
y ahí les dejas el pollo
y todos esos sucios telediarios
que te negaste a respirar,
corrijo, tú no saldrás de la casa
porque ni casa tienes,
morirás simplemente
y ellos te quemarán
y el humo que es tu cuerpo
ensuciará los cielos,
¿pero es que tienes miedo
y por eso les das explicaciones?,
no malgastes palabras,
conseguiste
que hasta los brazos sin culpa
de tu hijo te rechacen,
y a un muerto en este estado
no le quedan misterios
adonde dirigirse,
el silencio es la música.
Nunca me han sobrado treinta euros
para poder decir que tengo algo
y, sin embargo,
mi emoción más concreta
fue siempre mi riqueza,
aunque también sé que los ricos como yo
somos el objetivo
de leyes y limosnas
y que a nadie se le ocurrirá
preguntarnos o, aún más improbable,
escuchar la respuesta,
no sé si debo, pues,
pero yo afirmaría
que fue un acierto esta fortuna mía
de nunca haber conseguido tener
los treinta euros de sobra.
Su hijo había encendido la tele
—se habrá vuelto a sentar sobre el terrazo,
es su costumbre—
y jugaba a reírse como un loco
mientras su madre se aturde con la SER
y corta la cebolla en la cocina
y él se despertaba de la última pesadilla
y, todavía bajo su edredón,
la tele con dibujos animados,
su mujer con Iñaki Gabilondo,
un niño a carcajadas
y un cuchillo golpeando en la madera
contra esta realidad que tanto engaña,
la sinfonía del sábado en la casa
lo expulsaba otra vez al fondo de sí mismo.
has fracasado y saldrás de tu casa
y ahí les dejas el pollo
y todos esos sucios telediarios
que te negaste a respirar,
corrijo, tú no saldrás de la casa
porque ni casa tienes,
morirás simplemente
y ellos te quemarán
y el humo que es tu cuerpo
ensuciará los cielos,
¿pero es que tienes miedo
y por eso les das explicaciones?,
no malgastes palabras,
conseguiste
que hasta los brazos sin culpa
de tu hijo te rechacen,
y a un muerto en este estado
no le quedan misterios
adonde dirigirse,
el silencio es la música.
Nunca me han sobrado treinta euros
para poder decir que tengo algo
y, sin embargo,
mi emoción más concreta
fue siempre mi riqueza,
aunque también sé que los ricos como yo
somos el objetivo
de leyes y limosnas
y que a nadie se le ocurrirá
preguntarnos o, aún más improbable,
escuchar la respuesta,
no sé si debo, pues,
pero yo afirmaría
que fue un acierto esta fortuna mía
de nunca haber conseguido tener
los treinta euros de sobra.
Su hijo había encendido la tele
—se habrá vuelto a sentar sobre el terrazo,
es su costumbre—
y jugaba a reírse como un loco
mientras su madre se aturde con la SER
y corta la cebolla en la cocina
y él se despertaba de la última pesadilla
y, todavía bajo su edredón,
la tele con dibujos animados,
su mujer con Iñaki Gabilondo,
un niño a carcajadas
y un cuchillo golpeando en la madera
contra esta realidad que tanto engaña,
la sinfonía del sábado en la casa
lo expulsaba otra vez al fondo de sí mismo.
lunes, 23 de agosto de 2010
Andrés Mencía, 'Y vuelves una y otra vez a detenerte'

'Y vuelves una y otra vez a detenerte' es el poemario con el que Andrés Mencía resultó ganador en el año 2009 del XX Premio Nacional de Poesía José Hierro. Ganador atípico y accidental (aunque también se alzara con la palma del XIV Premio de Novela Breve Juan March Cencillo con 'Fuera de campo'), Andrés vive consagrado al fracaso, a la decepción, a la frustración...y de ellos nos habla en 'Y vuelves una y otra vez a detenerte'. De tus chascos y los míos, porque su piel abarca las nuestras.
Gracias, Andrés, por hacerme al fin caso y compartirme de nuevo tu palabra.
Pero, para qué más, que hable el verso.
Yo caminaba, lo juro
sobre las aguas
con mis propias alas,
incluso sobrevolaba el paraíso,
lo había conseguido
con la complicidad
de mis peores días,
me tenéis que creer,
pero una vez,
no importa el calabozo
o los detalles,
un leviatán quemó todas mis plumas,
que los monstruos existen
para impedirte el juego,
y el águila que era,
el pegaso que era
es ahora este vértigo
que desciende en picado
perdido en el abismo.
Robé, fue por probar, una manzana
cuando estaba prohibido
y me expulsé del paraíso,
y trabajé duramente
para el dueño del manzano
por ganarme el derecho a volver,
pero el trabajo
me enseñó tres cosas,
la primera,
que al paraíso no se vuelve,
la segunda,
que el dueño del manzano
no cuenta las manzanas,
y la tercera,
que si sabes robar
entonces eres tú
el dueño del manzano
y haces los mandamientos.
El cepo de la ortopedia
es tan exacto
que una gota de agua
mil años percutiendo tu cabeza
no te destruye con esa nitidez,
prueba, si no me crees,
a salir de la norma
que te conduce cada día a la oficina
antes de que amanezca
y a lo mejor descubres
asombrado, al doblar en la primera esquina
de dirección prohibida
que tú no eras un hombre
cuando ibas a fichar,
aunque ahora ya no sepas dónde ir.
jueves, 28 de enero de 2010
Otro Foro de Patrañas
A este Foro nos convocamos para hablar en directo, para escucharnos, para leer, para escribir, todo en directo, cuerpo a cuerpo, voz a voz. Pero los de Patrañas somos de barrio y el fotógrafo Olmo González, uno de los nuestros, nos ha publicado como "SERES DIGERIDOS", como manos solitarias que buscan angustiadas un apoyo, como ojos perdidos implorando clemencia, como madres aterradas escalando escaleras, como labios que besan barras de acero y como tipos felices junto al hombre lobo, como los seres que digiere este Leviatán maldito que crearon un día nuestros antepasados y que habremos de destruir. Los seres digeridos de las fotos de Olmo somos nosotros y nos juntamos para salvarnos. Todos estáis convocados al Foro de Patrañas de mañana, día 29 de enero, en lo de Mario. Y con cerveza.
En lo de Mario nos vemos.
Viernes, 29 de enero, 22 h., Avd. Fuenlabrada, nº 12-posterior, Leganés.
"¡Dime qué dices, mar, qué dices, dime!"
Este endecasílavo, que es quizá el mejor verso que escribiera Unamuno, confirma lo que muchos sospechábamos, que su autor estaba sordo.
Andrés Mencía
En lo de Mario nos vemos.
Viernes, 29 de enero, 22 h., Avd. Fuenlabrada, nº 12-posterior, Leganés.
"¡Dime qué dices, mar, qué dices, dime!"
Este endecasílavo, que es quizá el mejor verso que escribiera Unamuno, confirma lo que muchos sospechábamos, que su autor estaba sordo.
Andrés Mencía
jueves, 7 de enero de 2010
Nuevo foro de Patrañas, éste con premio
Cita en el Foro de Patrañas con nuevo libro: "Y vuelves una y otra vez a detenerte"
Los poetas desaforados de Patrañas comenzamos a ser reconocidos por la poesía canónica y esto merece una fiesta. Nadie sabe lo que es la poesía, pero nosotros continuamos inventándola. El XX Premio Nacional de Poesía José Hierro es un reconocimiento de nuestras creaciones y de nuestros escenarios. "He estado explicando Zen toda mi vida -confesó una vez Basho- y, sin embargo, nunca he podido comprenderlo." "Pero -dijo su interlocutor- ¿cómo puede usted explicar algo que no entiende?" "Oh -exclamó Basho- ¿también tengo que explicarle eso?" No olvidemos que Basho fue el más grande poeta japonés. La poesía no tiene explicación, pero se hará fiesta en el próximo Foro de Patrañas del próximo día 8 de enero, en lo de Mario. Os invitamos a descubrir con nosotros eso que será la poesía de la tribu en tiempos de renovación. Y con cerveza.
En lo de Mario nos vemos.
Viernes, 8 de enero, 22 h., Avd. Fuenlabrada, nº 12-posterior, Leganés.
Andrés Mencía
(Autor del poemario premiado)
Los poetas desaforados de Patrañas comenzamos a ser reconocidos por la poesía canónica y esto merece una fiesta. Nadie sabe lo que es la poesía, pero nosotros continuamos inventándola. El XX Premio Nacional de Poesía José Hierro es un reconocimiento de nuestras creaciones y de nuestros escenarios. "He estado explicando Zen toda mi vida -confesó una vez Basho- y, sin embargo, nunca he podido comprenderlo." "Pero -dijo su interlocutor- ¿cómo puede usted explicar algo que no entiende?" "Oh -exclamó Basho- ¿también tengo que explicarle eso?" No olvidemos que Basho fue el más grande poeta japonés. La poesía no tiene explicación, pero se hará fiesta en el próximo Foro de Patrañas del próximo día 8 de enero, en lo de Mario. Os invitamos a descubrir con nosotros eso que será la poesía de la tribu en tiempos de renovación. Y con cerveza.
En lo de Mario nos vemos.
Viernes, 8 de enero, 22 h., Avd. Fuenlabrada, nº 12-posterior, Leganés.
Andrés Mencía
(Autor del poemario premiado)
jueves, 25 de junio de 2009
Foro de Lectura con Patrañas, 26 de junio en Leganés
Los de Patrañas venimos de la realidad, tan amarga, y cambiamos la realidad con las palabras.
Al comienzo del verano encendemos la luz para no tropezar y consumimos los cuerpos de la historia, nuestros cuerpos, dejando la historia de los cuerpos para el invierno, nuestra historia.
Este viernes, como cada vez que nos despedimos, va a ser el fin de algo y el comienzo de todo. Un saludable día a día os deseamos a todos los que ya no veremos. Estáis invitados a cerveza y poesía o realidad en lo de Mario, la última cita. Podréis leer y beber con nosotros. En lo de Mario nos vemos.
Viernes, 26 de junio, 22 h., Avd. Fuenlabrada, nº 12-posterior, Leganés.
Andrés Mencía
Al comienzo del verano encendemos la luz para no tropezar y consumimos los cuerpos de la historia, nuestros cuerpos, dejando la historia de los cuerpos para el invierno, nuestra historia.
Este viernes, como cada vez que nos despedimos, va a ser el fin de algo y el comienzo de todo. Un saludable día a día os deseamos a todos los que ya no veremos. Estáis invitados a cerveza y poesía o realidad en lo de Mario, la última cita. Podréis leer y beber con nosotros. En lo de Mario nos vemos.
Viernes, 26 de junio, 22 h., Avd. Fuenlabrada, nº 12-posterior, Leganés.
Andrés Mencía
jueves, 28 de mayo de 2009
Nicolás Valencia Redondo, póstumo 'Sala para fumadores'

Un libro se anuncia:
SALA PARA FUMADORES
Cuando muere alguien como Nicolás Valencia, a los amigos se nos vacían un poco las calles del pueblo. En la Fuentehonda sopla un viento helado que anhela su presencia y por la calle Madrid ya no se va a ninguna parte. Y su madre enfila el camino del cementerio, pero allí tampoco está. Si acaso, nos sorprende algunas veces su aliento caliente en la nuca al doblar una esquina o su abrazo tan deseado bajo la marquesina del bus. Por ahí sigue Nicolás, entre nuestros recuerdos y sus palabras, y no queremos que se nos vaya. Por eso que los amigos vamos a editar, con la ayuda y el permiso de su familia, lo que de su poesía hemos conseguido salvar a pesar suyo. Con sus versos aprendíamos a vivir, pues Nicolás dibujaba la vida con la misma energía que lo consumió, tan joven.
Los de Patrañas os esperamos en lo de Mario el día 29 de Mayo, viernes, a las 22 h.
Andrés Mencía
jueves, 26 de febrero de 2009
Foro de Patrañas, 27 de Febrero
Cuando leen diez cuentistas o recitan diez y veinte poetas, la voz que oímos es una única voz, es la voz que expresa el mapa que todos pisamos y las derivas que nos trazan, la voz que explica el camino, el más certero camino del placer y de la paz. Otra vez los de Patrañas nos convocamos para que la voz se exprese, la única voz. Este próximo viernes, día 27, a las 22 h. va a ocurrir otra vez el milagro. Todos nos invitamos a cerveza y poesía y realidad en lo de Mario, como la primera vez. En lo de Mario nos vemos.
Viernes, 27 de febrero, 22 h., Avd. Fuenlabrada, nº 12-posterior, Leganés.
(Alguien resumió la infiltración del desarrollo en nuestras vidas como la acción combinada de algo como el retrovirus VIH y un camello de barrio, primero destruye las defensas sociales contra el consumo inútil de mercancías y luego se dedica a crear nuevas necesidades.
Gracias al citado por este cuadro tan bien pintado).
Andrés Mencía
Viernes, 27 de febrero, 22 h., Avd. Fuenlabrada, nº 12-posterior, Leganés.
(Alguien resumió la infiltración del desarrollo en nuestras vidas como la acción combinada de algo como el retrovirus VIH y un camello de barrio, primero destruye las defensas sociales contra el consumo inútil de mercancías y luego se dedica a crear nuevas necesidades.
Gracias al citado por este cuadro tan bien pintado).
Andrés Mencía
viernes, 30 de enero de 2009
Patrañas en El Carrascal, sábado 31
Tirarse al metro con un poema Los de Patrañas nos sumamos a la iniciativa de gritar la poesía contra la barbarie y nos tiramos al metro el día 31 de Enero, sábado, -la cita, a las 19 horas, en el metro El Carrascal, en la calle, junto al ascensor de bajada- pues los poetas de por aquí continuamos siendo la misma gente de mala calidad de siempre.
Andrés Mencía
domingo, 4 de enero de 2009
El Foro de Patrañas, dedicado a Nicolás Redondo Valencia
Hoy 4 de enero, el año que viene, nos reunimos los amigos de Nicolás para despedirle y para, entre todos, rescatar su risa, que fue su creación más bella. No podíamos en otra fecha.
¿No os acordáis que Nicolás era un payaso? Su angustia última nos había borrado al payaso que era y su carcajada descomunal. Una carcajada de Nicolás dibujaba la vida entera cada vez, como después su angustia nos ha convocado a todos al infierno.
Nicolás nos quería, gratuitamente, y se agotó. Alguien decía hoy en el periódico que "la revolución pendiente será el paso del consumidor de energía al productor de energía". Si la profecía se cumple, Nicolás era un pionero.
Nos vemos en lo de Mario, el domingo, 4 de enero, a las 21 h., y os rogamos puntualidad, que al día siguiente será lunes. Os lo recuerdo otra vez, nos vemos para despedirnos de Nicolás, que se reía, y para no perdernos.
En lo de Mario nos vemos.
Domingo, 4 de enero, 21 h., Avd. Fuenlabrada, nº 12-posterior, Leganés.
Andrés Mencía
¿No os acordáis que Nicolás era un payaso? Su angustia última nos había borrado al payaso que era y su carcajada descomunal. Una carcajada de Nicolás dibujaba la vida entera cada vez, como después su angustia nos ha convocado a todos al infierno.
Nicolás nos quería, gratuitamente, y se agotó. Alguien decía hoy en el periódico que "la revolución pendiente será el paso del consumidor de energía al productor de energía". Si la profecía se cumple, Nicolás era un pionero.
Nos vemos en lo de Mario, el domingo, 4 de enero, a las 21 h., y os rogamos puntualidad, que al día siguiente será lunes. Os lo recuerdo otra vez, nos vemos para despedirnos de Nicolás, que se reía, y para no perdernos.
En lo de Mario nos vemos.
Domingo, 4 de enero, 21 h., Avd. Fuenlabrada, nº 12-posterior, Leganés.
Andrés Mencía
viernes, 31 de octubre de 2008
Foro de Patrañas
Vuelve el Foro de Patrañas
Los de Patrañas nos convocamos, por fin, para nuevos encuentros durante este curso que comienza, los cuerpos y las mentes repletos de deseo. Hoy viernes a las 21 h. va a ser otra vez el comienzo de todo, menos de la crisis ninja. O del desarrollo, que esa es otra. Todos nos invitamos a cerveza y poesía y realidad en lo de Mario, como la primera vez.
En lo de Mario nos vemos
Viernes, 31 de octubre, 21 h., Avd. Fuenlabrada, nº 12-posterior, Leganés.
Alguien resumía la infiltración del desarrollo en nuestras vidas como la acción combinada de algo como el retrovirus VIH y un camello de barrio, primero destruye las defensas sociales contra el consumo inútil y luego se dedica a crear nuevas necesidades. Gracias a ese alguien por el cuadro.
Andrés Mencía
Los de Patrañas nos convocamos, por fin, para nuevos encuentros durante este curso que comienza, los cuerpos y las mentes repletos de deseo. Hoy viernes a las 21 h. va a ser otra vez el comienzo de todo, menos de la crisis ninja. O del desarrollo, que esa es otra. Todos nos invitamos a cerveza y poesía y realidad en lo de Mario, como la primera vez.
En lo de Mario nos vemos
Viernes, 31 de octubre, 21 h., Avd. Fuenlabrada, nº 12-posterior, Leganés.
Alguien resumía la infiltración del desarrollo en nuestras vidas como la acción combinada de algo como el retrovirus VIH y un camello de barrio, primero destruye las defensas sociales contra el consumo inútil y luego se dedica a crear nuevas necesidades. Gracias a ese alguien por el cuadro.
Andrés Mencía
martes, 23 de septiembre de 2008
Talleres de Escritura Creativa de Leganés
Curso 2008–2009 (Ayuntamiento de Leganés)
Monitor: Andrés Mencía, Tfno: 91 6863482
e-mail:pastranachico@telefonica.net
Un espacio para la aventura creativa y el encuentro con escritores en formación.
Escritura Creativa
El secreto de la creatividad está en eliminar reglas a la hora de escribir, no en añadirlas. El taller no es un curso de redacción, ni de gramática o sintaxis, ni de técnicas literarias para iniciados. Su metodología está concebida como un viaje hacia dentro de uno mismo y hacia el hermoso y extraño mundo que nos rodea, pues escribir es una actividad que tiene que ver con nuestra vida, con la lectura, con la forma de mirar y escuchar, con lo que sentimos, pensamos, imaginamos, recordamos, padecemos y disfrutamos. Se trata de descubrir, a través de la escritura, lo fascinante que puede ser nuestra propia vida. Escribir siempre es una actividad placentera y útil. Y en el Taller nos dedicaremos a escribir.
Julián Besteiro, lunes,19-21 h.
Rigoberta Menchú, martes mañana, 10-12 h.
Tarifa: 30 euros mes
Poesía
Un curso de escritura poética comprometido con la belleza, pero sobre todo comprometido con la vida. Investigaremos las avenidas de la ciudad, sus derivas, y la soledad, las barras de los bares y los no fumadores, los parques y el verso libre, todas las cadenas que se pueden romper de nuestro mundo. Porque la poesía es, sobre todo, un acto de atención a la propia vida. Y la atención, como forma de estar, pone a punto nuestra percepción y nos ayuda a superar la distancia entre el deseo de escribir un verso y el acto creativo.
C.C, José Saramago, martes, 19-21 h.
Tarifa: 35 euros mes
Taller infantil de Escribecuentos
La práctica de la escritura literaria es imprescindible para el cabal desarrollo intelectual y emocional del niño, pues escribiendo cuentos el niño ejercita su aparato imaginativo, tan importante para la vida como su aparato digestivo o sus músculos, y fortalece su atención y concentración, a la par que desarrolla su propia mirada, su pensamiento y su sensibilidad. En el Taller de Escribecuentos vamos a aprender a inventar y, sobre todo, escribiremos cuentos.
C.C. José Saramago, martes, 17-18,30 h.
Tarifa: 20 euros mes.
Curso de animación a la lectura
¿Por qué nos emocionan los héroes y heroínas de los libros? ¿Por qué su vida de papel parece más interesante que la nuestra, de abonotransporte? ¿Por qué el silencio nos envuelve cuando hemos leído unos buenos versos ? Leyendo a los grandes autores descubriremos que sus ficciones hablan de nosotros, de la radical verdad de nuestra existencia, y que esta es la razón por la cual nos creemos sus patrañas y aprendemos dejándonos engañar por las tales.
C.C. José Saramago, miércoles, 19-21 h.
Tarifa: 35 euros mes
Escribir es un placer, aunque en ocasiones a través del dolor y del miedo.
Escribir es enamorarse, correr riesgos, desnudar nuestro yo más auténtico.
Escribir es magia: mostrar lo que hay donde parecía que no había nada.
Escribir es seducir.
Escribir es otra manera de conocer las cosas.
Escribir es vivir más.
Información:
Andrés Mencía Tfno. 91 6863482
e-mail: pastranachico@telefonica.net
Monitor: Andrés Mencía, Tfno: 91 6863482
e-mail:pastranachico@telefonica.net
Un espacio para la aventura creativa y el encuentro con escritores en formación.
Escritura Creativa
El secreto de la creatividad está en eliminar reglas a la hora de escribir, no en añadirlas. El taller no es un curso de redacción, ni de gramática o sintaxis, ni de técnicas literarias para iniciados. Su metodología está concebida como un viaje hacia dentro de uno mismo y hacia el hermoso y extraño mundo que nos rodea, pues escribir es una actividad que tiene que ver con nuestra vida, con la lectura, con la forma de mirar y escuchar, con lo que sentimos, pensamos, imaginamos, recordamos, padecemos y disfrutamos. Se trata de descubrir, a través de la escritura, lo fascinante que puede ser nuestra propia vida. Escribir siempre es una actividad placentera y útil. Y en el Taller nos dedicaremos a escribir.
Julián Besteiro, lunes,19-21 h.
Rigoberta Menchú, martes mañana, 10-12 h.
Tarifa: 30 euros mes
Poesía
Un curso de escritura poética comprometido con la belleza, pero sobre todo comprometido con la vida. Investigaremos las avenidas de la ciudad, sus derivas, y la soledad, las barras de los bares y los no fumadores, los parques y el verso libre, todas las cadenas que se pueden romper de nuestro mundo. Porque la poesía es, sobre todo, un acto de atención a la propia vida. Y la atención, como forma de estar, pone a punto nuestra percepción y nos ayuda a superar la distancia entre el deseo de escribir un verso y el acto creativo.
C.C, José Saramago, martes, 19-21 h.
Tarifa: 35 euros mes
Taller infantil de Escribecuentos
La práctica de la escritura literaria es imprescindible para el cabal desarrollo intelectual y emocional del niño, pues escribiendo cuentos el niño ejercita su aparato imaginativo, tan importante para la vida como su aparato digestivo o sus músculos, y fortalece su atención y concentración, a la par que desarrolla su propia mirada, su pensamiento y su sensibilidad. En el Taller de Escribecuentos vamos a aprender a inventar y, sobre todo, escribiremos cuentos.
C.C. José Saramago, martes, 17-18,30 h.
Tarifa: 20 euros mes.
Curso de animación a la lectura
¿Por qué nos emocionan los héroes y heroínas de los libros? ¿Por qué su vida de papel parece más interesante que la nuestra, de abonotransporte? ¿Por qué el silencio nos envuelve cuando hemos leído unos buenos versos ? Leyendo a los grandes autores descubriremos que sus ficciones hablan de nosotros, de la radical verdad de nuestra existencia, y que esta es la razón por la cual nos creemos sus patrañas y aprendemos dejándonos engañar por las tales.
C.C. José Saramago, miércoles, 19-21 h.
Tarifa: 35 euros mes
Escribir es un placer, aunque en ocasiones a través del dolor y del miedo.
Escribir es enamorarse, correr riesgos, desnudar nuestro yo más auténtico.
Escribir es magia: mostrar lo que hay donde parecía que no había nada.
Escribir es seducir.
Escribir es otra manera de conocer las cosas.
Escribir es vivir más.
Información:
Andrés Mencía Tfno. 91 6863482
e-mail: pastranachico@telefonica.net
jueves, 24 de abril de 2008
Foro de lectura con Patrañas
Creamos historias y consumimos historias porque necesitamos compartir. La vida que tenemos nos obliga a sobrevivir unos contra otros. Sólo nos queda el territorio de las historias para descubrirnos buena gente, generosos, repletos de emociones que nos rescatan del erial de esta guerra de todos contra todos en que se convirtió el mundo un día que ya ni recordamos.
Los de Patrañas nos reunimos en el Foro de Lectura porque las historias nos devuelven al paraíso, mientras trazamos los mapas que nos sacan de aquí, de este progreso que vació el corazón de la humanidad.
Os invitamos a todos a leer y a beber con nosotros. La fecha, en lo de Mario, el próximo viernes, día 25.
Viernes, 25 de abril, 22 h., Avd. Fuenlabrada, nº 12-posterior, Leganés.
Andrés Mencía
Los de Patrañas nos reunimos en el Foro de Lectura porque las historias nos devuelven al paraíso, mientras trazamos los mapas que nos sacan de aquí, de este progreso que vació el corazón de la humanidad.
Os invitamos a todos a leer y a beber con nosotros. La fecha, en lo de Mario, el próximo viernes, día 25.
Viernes, 25 de abril, 22 h., Avd. Fuenlabrada, nº 12-posterior, Leganés.
Andrés Mencía
jueves, 22 de noviembre de 2007
miércoles, 24 de octubre de 2007
Manuel Herrera, verso en torno a 'la cinta de moebius'
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