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lunes, 4 de abril de 2011

Puestos a ser pedantes...

enmendaré la plana a Antonio Machado. Por favor, no se lo contéis que no quiero que el maestro se ofenda. (¿Contéis lleva tilde? A ber si de una bez me estudio la nueba gramática.)

He aquí el verso de Antonio, perteneciente a 'Del camino':

El sol es un globo de fuego,
la luna es un disco morado.

Una blanca paloma se posa
en el alto ciprés centenario.

Los cuadros de mirtos parecen
de marchito velludo empolvado.

¡El jardín y la tarde tranquila!...
Suena el agua en la fuente de mármol.

Observar primero que los acentos internos se dan cada tres sílabas. En los versos 1, 2 y 5, en las sílabas 2, 5 y 8; y en los restantes, en 3, 6 y 9. Los del primer grupo son eneasílabos; los del segundo, decasílabos. Los del segundo grupo son la pauta, los del primero...

Consultando la fuente infalible que es Wikipedia, anotamos lo que allí se recoge: tanto el eneasílabo como el decasílabo son infrecuentes en la poesía española (¿o a la poesía en español en general?). Según esta misma fuente, en eneasílabos está el poema 'Canción de otoño en primavera', de Rubén Darío, y el decasílabo (francés en su concepción) se castellaniza (o españoliza) en endecasílabo. Ambos casos, digo, apuntan a Francia. Según Ana María Platas Tasende en su 'Diccionario de Términos Literarios', publicado por Espasa, el enasílabo estaba 'ya presente en la lírica antigua' y 'su uso fue habitual en la poesía neoclásica [lo que según ella apunta especialmente a Francia], en la romántica y en la modernista',.

En cualquier caso, el afrancesado Antonio (que con 23 o 24 años se traslada a París a trabajar de traductor y que entonces entra en contacto con la literatura parisiense) junta ambos metros en este verso. Y ay, con desatino. Por lo señalado al comienzo, el poema renquea. No digo que fuera error de concepción, que puede ser que la música que logra es la que buscó, pues si en Soledades (su primer poemario, 1903) busca una armonía métrica en cada poema, aunque no necesariamente musical (a veces desmentida en ambos sentidos), en 'Del camino', segundo poemario y al que pertenece la poesía que comento, se complace y se recrea en la variación inarmónica de metros.

Si tienes ganas de discutir podrás decirme que adónde voy tan célere, que el quinto verso mide 10, que marque el hiato y diga 'los cu a dros'. Y yo te digo que no, que eso es muy violento. Aunque es cierto que en ese caso los acentos recaerían en 3, 6 y 9 y todo quedarían en orden.

Te puedo admitir unos segundos el hiato en 'la lu na es' , en el verso segundo, porque el primero ya nos ha marcado el ritmo, de acuerdo. Pero al leer 'la lu na es un disco morado', los acentos van en 2, 4, 6 y 9. Chungo, chungo. Seguiría la cosa descabalada. Y además, qué más da, al primero no hay quien le saque la décima sílaba.

¡¿Otra vez?! Si haces hiato en fuego los acentos quedarían en 2, 5 y 9.

En definitiva, este poema es una criatura abandonada. ¿Algo más pudo hacerse, Antonio? Buf, juguemos. Venga, sólo a esos tres meteré mano.

Es el sol viejo globo de fuego
y la luna es un disco morado.

Una blanca paloma se posa
en el alto ciprés centenario.

En el cuadro los mirtos parecen
de marchito velludo empolvado.

¡El jardín y la tarde tranquila!...
Suena el agua en la fuente de mármol.

Ay, Antonio, qué gran maestro. Estos son los mejores, los silenciosos; los que nos dejan aprender a nuestro ritmo con sólo su ejemplo.

viernes, 29 de mayo de 2009

'Viaje redondo', un poemario de Rosario Castellanos

PASAPORTE

¿Mujer de ideas? No, nunca he tenido una.
Jamás repetí otras (por pudor o por fallas nemotécnicas).
¿Mujer de acción? Tampoco.
Basta mirar la talla de mis pies y mis manos.

Mujer, pues, de palabra. No, de palabra no.
Pero sí de palabras,
muchas, contradictorias, ay, insignificantes,
sonido puro, vacuo cernido de arabescos,
jugo de salón, chisme, espuma, olvido.

Pero si es necesaria una definición
para el papel de identidad, apunte
que soy mujer de buenas intenciones
y que he pavimentado
un camino directo y fácil al infierno.

MIRANDO A LA GIOCONDA

(En el museo del Louvre, naturalmente)


¿Te ríes de mí? Haces bien.
Si yo fuera sor Juana
o la Malinche o, para no salirse del folclor,
alguna encarnación de la Güera Rodríguez
(como ves, los extremos, igual que a Gide, me tocan)
me verías, quizá, como se ve
al espécimen representativo
de algún sector social de un país del tercer mundo.

Pero soy solamente una imbécil turista de a cuartilla,
de las que acuden a la agencia de viajes para que
les inventen un tour. Y monolingüe
¡para colmo! que viene a contemplarte.

Y tú sonríes, misteriosamente
como es tu obligación. Pero yo te interpreto.
Esa sonrisa es burla. Burla de mí y de todos
los que creemos que creemos que
la cultura e sun líquido que se bebe en su fuente,
un síntoma especial que se contrae
en ciertos sitios contagiosos, algo
que se adquiere por ósmosis.

LA VICTORIA DE SAMOTRACIA

Avanza como avanzan los felices:
ingrávida, ligera, no tanto por las alas
cuanto porque es acéfala.

Una cabeza es siempre algo que tiene un peso:
la estructura del cráneo que es ósea y el propósito
siempre de mantenerla erguida, alerta.
Y lo que adentro guarda.

COMENTARIO AL ESCULTOR

El que se lamentaba
de hacer su propia estatua con arcilla,
que pruebe las materias que nosotros usamos.
Nosotros, es decir, los marginales:
memoria, ensueños, humo, sueño, esperanza. Nada.

CONVERSACIÓN ENTRE VIAJEROS

A una mujer, ya vieja, que entreduerme
mientras el tren avanza
pero que corre a la excursión con una
avidez que le quita la nobleza a sus años
(como si todavía creyera o si esperara)
le pregunto: Su historia ¿tiene alguna coherencia?
¿El mosaico de días y de acciones
formó algun afigura que pueda contemplarse?
¿Se escribirá un libro co su vida?
¿Se pintará un cuadro con su cara?

Me ve con reprensión, como a una impertinente
que no alcanza a turbarla auqnue esté adjudicándole
un pasado que niega, una memoria
que renunció a tener, y me responde
que posee un a cuenta bancaria como para
comprarse galerías, bibliotecas,
todo lo que los otros han ordenado y hecho.

Y que no necesita de ninguna otra cosa.

PROPOSICIÓN DE LA BOA

(A las puertas de la tour d´Argent)

No comas nunca nada
que no seas capaz de digerir,
que no seas capaz de vomitar.

NINGUNEO

En la tierra de Descartes, junto a la estufa
-ya que nieva y tirito-,
no pienso, pues pensar no es mi fuerte; ni siento,
pues mi especialidad no es sentir sino sólo
mirar, así que digo
(pues la palabra es la mirada fija):
¿Qué diablos hago aquí en la Ciudad Lux,
presumiendo de culta y de viajada
sino aplazar la ejecución de una
sentencia que ha caído sobre mí?

La sentencia que dicta: 'No existes'. Y la firman
los que para firmar usan el Nos
mayestático: el Único que es Todos;
los magistrados, las cancillerías,
las altas partes contratantes, los
trece emperadores aztecas, los poderes
legislativo y judicial, la lista
de virreyes, la Comisión de Box,
los institutos descentralizados,
el Sindicato Único de Voceadores y...
...y, solidariamente, mis demás compatriotas.

NAZARETH

Descendiendo a la cueva en que el Arcángel
hizo su anuncio, pienso
en María, ese vaso de elección.

Como todos los vasos, quebradizo.
Como todos los vasos, demasiado pequeño
para el destino que se vierte en él.

EL RETORNO

Piso la tierra del Anáhuac, que es
la tierra de mis muertos.

Pues bien: como su nombre lo indica-y otros signos-,
están muertos. No hablan.

Algunos, los recientes, con el mentón atado
todavía al último pañuelo.
Otros con la mandíbula intacta, calcio vuelto
a su existencia mineral, que es muda.

Así, pues, no me piden
que yo viva por ellos,
que mire el mundo que no ven, que lleve
adelante un destino que no alcanzó a cumplirse.

Si necesito justificaciones
para estar, para hacer
y, sobre todo, para no borrarme
(que sería lo lógico suguiendo las premisas)
habrá que conseguirlas de otro modo.

¿Con los vivientes, que me dan la espalda,
que no me ven pero que si me vieran
sería con el rechazo del que sabe
que, por ley natural, a menos cuerpos
mayor espacio y aire y esperanza?

¿Con los que llegan ya con la granada lista
para hacerla explotar entre sus manos?
¿Con los que ven en mí el estrobo, la ruina,
el esperpento
que hay que destruir para construir de nuevo?

No. La respuesta no han
de darla únicamente los humanos.
Quizá hacer una obra...
¿Obra?¿Cambiar la faz de la naturaleza?
¿Añadir algún libro a las listas bibliográficas?
¿Hacer variar el rumbo de la historia?

Pero si éste es asunto- otra vez- de hombres
y del tiempo medido al modo de los hombres
y según los criterios
con los que ellos aceptan o rechazan.

¿Entonces, qué?¿Dios?¿Su mandato?
Es demasiado tarde para inventar ahora
o para regresar a la infancia dorada.

Acepta nada más los hechos: has venido
y es igual que te hubieras quedado o que si nunca
te hubieras ido. Igual. Para ti. Para todos.

Superflua aquí. Superflua allá. Superflua
exactamente igual a cada uno
de los que ves y de los que no ves.

Ninguno es necesario
ni aun para ti que, por definición,
eres menesterosa.

Lo he extraído de 'Poesía no eres tú', en el Fondo de Cultura Económica. Tienen librería ne Madrid en la zona de Moncloa: librería Juan Rulfo.

viernes, 17 de abril de 2009

Rosario Castellanos en 'Viaje redondo'

COMENTARIO AL ESCULTOR

El que se lamentaba
de hacer su propia estatua con arcilla,
que pruebe las materias que nosotros usamos.
Nosotros, es decir, los marginales:
memoria, ensueños, humo, sueño, esperanza. Nada.

lunes, 6 de abril de 2009

Me permito jugar con Isabel Fraire, soy aprendiz de poeta

Primero versiono su poema:

tu risa era la risa quebradiza del agua que cae sobre la roca
tu cabello raíces incrustadas en un cielo sin nubes
tus ojos dos pescados perdidos en busca de una isla

si en ti me pierdo espejo en que se pierden mis manos como algas
tú en cuál espejo ahora te disuelves se disuelve tu nombre y tu mirada
sin dejar más rastro que un vago estremecerse sobre la piel de alguno
y una súbita imagen inconexa que se presenta y borra
muy pronto para siempre

Ahora el poema:
Aún en vida un halo óscuro te rodeaba

aún en vida un halo óscuro te rodeaba
tu risa era la risa quebradiza del agua que cae sobre la roca
tu cabello raíces incrustadas en un cielo sin nubes
tus ojos dos pescados perdidos en busca de una isla

si en ti me pierdo espejo en que se pierden mis manos como algas
tú en cuál espejo ahora te disuelves se disuelve tu nombre y tu mirada
sin dejar más rastro que un vago estremecerse sobre la piel de alguno
y una súbita imagen inconexa que se presenta y borra
muy pronto para siempre

Extraído de 'Poesía en movimiento (México 1915-1966)'

viernes, 27 de marzo de 2009

Rosario Castellanos en 'Viaje redondo'

PASAPORTE

¿Mujer de ideas? No, nunca he tenido una.
Jamás repetí otras (por pudor o por fallas nemotécnicas).
¿Mujer de acción? Tampoco.
Basta mirar la talla de mis pies y mis manos.

Mujer, pues, de palabra. No, de palabra no.
Pero sí de palabras,
muchas, contradictorias, ay, insignificantes,
sonido puro, vacuo cernido de arabescos,
jugo de salón, chisme, espuma, olvido.

Pero si es necesaria una definición
para el papel de identidad, apunte
que soy mujer de buenas intenciones
y que he pavimentado
un camino directo y fácil al infierno.

miércoles, 4 de marzo de 2009

'Otros poemas', de Rosario Castellanos

DE MUTILACIONES

Un día dices: La uña. ¿Qué es la uña?
Una excrecencia córnea
que es preciso cortar. Y te la cortas.

Y te cortas el pelo para estar a la moda
y no hay en ello merma ni dolor.

Otro día viene Shylock y te exige
una libra de carne, de tu carne,
para pagar la deuda que le debes.

Y después. Oh, después:
palabras que te extraen de la boca,
trepanación del cráneo
para extirpar ese tumor que crece
cuando piensas.

A la vista del recaudador
entregas, como ofrenda, tu parálisis.

Para tu muerte es excesivo un féretro
porque no conservaste nada tuyo
que no quepa en la cáscara de nuez.

Y epitafio ¿en qué lápida?
Ninguna es tan pequeña como para escribir
las letras que quedaron de tu nombre.


PITHECANTHROPUS ERECTUS

Acometió una vez, sólo una vez, la hazaña
que lo hizo similar a un ser humano.

¿Quién recuerda qué fue? Ninguno. Acaso
se atrevió a contemplar, cara a cara, a su jefe
y decirle, entre toses de asfixia, en la asamblea
de empleados de oficina: “No me gustan sus chistes”.

Tal vez no se abrió paso entre la multitud
a empujones, codazos, zancadillas,
para felicitar al triunfador.

O se cruzó de brazos a la hora de aplaudir.

Quizá no golpeó en las manos al náufrago
asido de la tabla
o, intacta, devolvió la billetera
que se encontró en la calle.

Si su virtud hubiera sido heroica
—como en los casos dichos— sería memorable.

Mas como nada consta en los anales
tenemos que concluir que éste fue un hombre
de los que no exageran, de los que se conforman
con estar, si hay que estar. O con marcharse
a la hora de partir.

Un hombre que se quita el sombrero si hay señoras
en el elevador y que cede la acera
al inválido aquel con su carrito.


TELENOVELA

El sitio que dejó vacante Homero,
el centro que ocupaba Scherezada
(o antes de la invención del lenguaje, el lugar
en que se congregaba la gente de la tribu
para escuchar al fuego)
ahora está ocupado por la Gran Caja Idiota.

Los hermanos olvidan sus rencillas
y fraternizan en el mismo sofá; señora y sierva
declaran abolidas diferencias de clase
y ahora son algo más que iguales: cómplices.

La muchacha abandona
el balcón que le sirve de vitrina
para exhibir disponibilidades
y hasta el padre renuncia a la partida
de dominó y pospone
los otros vergonzantes merodeos nocturnos.

Porque aquí, en la pantalla, una enfermera
se enfrenta con la esposa frívola del doctor
y le dicta una cátedra
en que habla de moral profesional
y las interferencias de la vida privada.

Porque una viuda cose hasta perder la vista
para costear el baile de su hija quinceañera
que se avergüenza de ella y de su sacrificio
y la hace figurar como a una criada.

Porque una novia espera al que se fue;
porque una intrigante urde mentiras;
porque se falsifica un testamento;
porque una soltera da un mal paso
y no acierta a ocultar las consecuencias.

Pero también porque la debutante
ahuyenta a todos con su mal aliento.
Porque la lavandera entona una aleluya
en loor del poderoso detergente.
Porque el amor está garantizado
por un desodorante
y una marca especial de cigarrillos
y hay que brindar por él con alguna bebida
que nos hace felices y distintos.

Y hay que comprar, comprar, comprar, comprar.
Porque compra es sinónimo de orgasmo,
porque compra es igual que beatitud,
porque el que compra se hace semejante a los dioses.

No hay en ello herejía.
Porque en la concepción y en la creación del hombre
se usó como elemento la carencia.
Se hizo de él un ser menesteroso,
una criatura a la que le hace falta
lo grande y lo pequeño.

Y el secreto teológico, el murmullo
murmurado al oído del poeta,
la discusión del aula del filósofo
es ahora potestad del publicista.

Como dijimos antes, no ha nada malo en ello.
Se está siguiendo un orden natural
y recurriendo a su canal idóneo.
Cuando el programa acaba
la reunión se disuelve.
Cada uno va a su cuarto
mascullando un -apenas- “buenas noches”.

Y duerme. Y tiene hermosos sueños prefabricados.


HIPÓTESIS DEL SOLITARIO

Una cotorra, un timbre postal, un gato, un perro,
algún espantapájaros cualquiera,
alguien que, si recibe una dosis de amor,
no segregue anticuerpos, no cree resistencias
sino que simple asimile. Asimile
sin intoxicaciones peligrosas
y sin alteración de su naturaleza.

Y luego, limpiamente,
elimine los rastros de la sustancia extraña
que el otro le inocula.


TAN-TAN, ¿QUIÉN ES?

Cuando toca tres veces San Pascual
responde el alma: No, todavía no.
Tengo una sopa a medio cocinar, un suéter
al que aún no termino las mangas, un asunto
pendiente de sentencia en el juzgado.

Y mis hijos que no quieren ser huérfanos
y el otro que no sabe enviudar. Y lo que falta.
Nunca me dieron suficiente tiempo
y ahora… No es mi culpa. Yo te suplico un plazo.

—¿Pero que suponías que es la muerte
sino este llegar tarde a todas partes
y este dejar a medias cualquier cosa
y este sumar, restar, enredarse en los cálculos
y no contar con excedentes nunca?

La muerte, como todo lo humano, es la carencia,
el agotarse de los materiales
de que se estuvo hecho. El cambio de los signos
junto a las cantidades que figuran
en el Libro Mayor.

Representas un déficit, eres la cifra roja
y no pretendemos créditos porque tal precedente
nos crearía problemas. Y, como ves, no hay nada
más simple que el negocio que estamos manejando.


MEDITACIÓN EN EL UMBRAL

No, no es la solución
tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoi
ni apurar el arsénico de madame Bovary
ni aguardar en los páramos de Ávila la visita
del ángel con venablo
antes de liarse el manto a la cabeza
y comenzar a actuar.

No concluir las leyes geométricas contando
las vigas de la celda de castigo,
corno lo hizo sor Juana. No es la solución
escribir, mientras llegan las visitas,
en la sala de estar de la familia Austen,
ni encerrarse en el ático
de alguna residencia de la Nueva Inglaterra
y soñar, con la Biblia de los Dickinson
debajo de una almohada de soltera.

Debe haber otro modo que no se llame Safo
ni Mesalina ni María Egipciaca
ni Magdalena ni Clemencia Isaura.

Otro modo de ser humano y libre.

Otro modo de ser.


KINSEY REPORT

              1

—¿Si soy casada? Sí. Esto quiere decir
que se levantó un acta en alguna oficina
y se volvio amarilla con el tiempo
y que hubo ceremonia en una iglesia
con padrinos y todo. Y el banquete
y la semana entera en Acapulco.

No, ya no puedo usar mi vestido de boda.
He subido de peso con los hijos,
con las preocupaciones. Ya ve usted, no faltan.

Con frecuencia, que puedo predecir,
mi marido hace uso de sus derechos o,
como él gusta llamarlo, paga el débito
conyugal. Y me da la espalda. Y ronca.
Yo me resisto siempre. Por decoro.
Pero, siempre también, cedo. Por obediencia.

No, no me gusta nada.
De cualquier modo no debería de gustarme
porque yo soy decente ¡y él es tan material!

Además, me preocupa otro embarazo.
Y esos jadeos fuertes y el chirrido
de los resortes de la cama pueden
despertar a los niños que no duermen después
hasta la madrugada.

              2

Soltera, sí. Pero no virgen. Tuve
un primo a los trece años.

Él de catorce y no sabíamos nada.
Me asusté mucho. Fui con un doctor
que me dio algo y no hubo consecuencias.

Ahora soy mecanógrafa y algunas veces salgo
a pasear con amigos.
Al cine y a cenar. Y terminamos
la noche en un motel. Mi mamá no se entera.

Al principio me daba vergüenza, me humillaba
que los hombres me vieran de ese modo
después. Que me negaran
el derecho a negarme cuando no tenía ganas
porque me habían fichado como puta.

Y ni siquiera cobro. Y ni siquiera
puedo tener caprichos en la cama.
Son todos unos tales. ¿Qué que por qué lo hago?
Porque me siento sola. O me fastidio.

Porque ¿no lo ve usted? estoy envejeciendo.
Ya perdí la esperanza de casarme
y prefiero una que otra cicatriz
a tener la memoria como un cofre vacío.

              3

Divorciada. Porque era tan mula como todos.
Conozco a muchos más. Por eso es que comparo.

De cuando en cuando echo una cana al aire
para no convertirme en una histérica.

Pero tengo que dar el buen ejemplo
a mis hijas. No quiero que su suerte
se parezca a la mía.

              4

Tengo ofrecida a Dios esta abstinencia,
¡por caridad, no entremos en detalles!

A veces sueño. A veces despierto derramándome
y me cuesta un trabajo decirle al confesor
que, otra vez, he caído porque la carne es flaca.

Ya dejé de ir al cine. La oscuridad ayuda
y la aglomeración en los elevadores.

Creyeron que me iba a volver loca
pero me estaba atendiendo un médico. Masajes.

Y me siento mejor.

               5

A los indispensables (como ellos se creen)
los puede usted echar a la basura,
como hicimos nosotras.

Mi amiga y yo nos entendemos bien.
Y la que manda es tierna, como compensación:;
así como también la que obedece
es coqueta y se toma sus revanchas.

Vamos a muchas fiestas, viajamos a menudo
y en el hotel pedimos
un solo cuarto y una sola cama.

Se burlan de nosotras pero también nosotras
nos burlarnos de ellos y quedamos a mano.

Cuando nos aburramos de estar solas
alguna de ios dos irá a agenciarse un hijo.

¡No, no de esa manera! En el laboratorio
de la inseminación artificial.

             6

Señorita. Sí, insisto. Señorita.

Soy joven. Dicen que no fea. Carácter
llevadero. Y un día
vendrá el Príncipe Azul, porque se lo he rogado
como un milagro a San Antonio. Entonces
vamos a ser felices. Enamorados siempre.

¡Qué importa la pobreza! Y si es borracho
lo quitaré del vicio. Si es mujeriego
yo voy a mantenerme siempre tan atractiva,
tan atenta a sus gustos, tan buena ama de casa,
tan prolífica madre
y tan extraordinaria cocinera,
que se volverá fiel como premio a mis méritos,
entre los que el mayor es la paciencia.

Lo mismo que mis padres y los de mi marido
celebraremos nuestras bodas de oro
con gran misa solemne.

No, no he tenido novio. No, ninguno
todavia. Mañana.


ACTO DE HUMILDAD

En otro tiempo me maravilló
lo fácil que era ser solamente una vaca.
Bastaba con echarse a rumiar y con parir
cada año un becerro. Con mirar sin asombro
la estructura del mundo y sus apariciones.
Con dejarse engordar y, mansamente,
ir con los otros hacia el matadero.

Es, en verdad, muy fácil. Pero si lo pensamos
con equidad tampoco es una proeza
ser… en fin... lo que somos.


EVOCACIÓN DE LA TíA ELENA

La recuerdo viniendo hacia mi infancia
desde su hermoso mundo de cosméticos.
Toda la línea Arden sobre su tocador,
y ella, pensativa, exigiéndole un voto
de confianza al espejo. El color de su tez,
la perfección de su perfil, el orden
de su pelo eran siempre materia cuestionada.

Más allá de la doble superficie
ponderaba otra cosa:
¿es lícito destruir la obra de la belleza
cuando sólo enmascara al sufrimiento?

Y ponía en la balanza el gramo de cianuro
que escondía entre sus joyas
para hacerla perder su equilibrio, inclinarse
del lado del destino.


ADVERTENCIA AL QUE LLEGA

No me toques el brazo izquierdo. Duele
de tanta cicatriz.
Dicen que fue un intento de suicidio
pero yo no quería más que dormir
profunda, largamente, como duerme
la mujer que es feliz.


ASENTAMIENTO DE UN HECHO

¿Morir? No. Es demasiado bello para ser cierto.
Ya vas a comprobar cómo, después del tránsito
(que no es, a fin de cuentas,
más que uno que otro espasmo muscular, “amor grande”,
si al sexo te permites llamar “muerte chiquita”)
la cosa sigue igual en algún otro lado.

Con más o menos frío, quizá; con hígado,
con pulmones, con pies, con narices, con hambre,
con años, con fatiga,
con olvidos, con ese tábano memorioso
que alrededor te zumba.

Lo continuo no cesa, así que cálmate.
Deja ya de sentarte al borde de las sillas,
de mirar el reloj
y de hojear las revistas de la sala de espera.

'Otros poemas' es la penúltima obra poética de Rosario Castellanos, según se recoge en el volumen 'Poesía no eres tú', del Fondo de Cultura Económica. Allí se recopila toda su poesía. El Fondo de Cultura Económica dispone de librería en Madrid, la librería Juan Rulfo, en la zona de Moncloa. Según te sitúas en Isaac Peral en la acera de enfrente a la del Mc Donalds, cruza, ve hacia la derecha, cuando llegues a la esquina, a la izquierda. Antes del quiosco de prensa, habrás llegado. Di que vas de mi parte, a ver si me pagan comisión.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Aprendiz de poeta con Jorge Manrique

17
¿Qué fue de aquellas damas,
sus tocados y vestidos,
sus esencias?
¿Qué fue de aquellas llamas
de los fuegos encendidos
y querencias?
¿Qué fue de aquel trovar
y las músicas perladas
que tañían?
¿Qué fue de aquel danzar
y las vestes tan preciadas
que traían?

23
Tantos duques excelentes,
tantos marqueses y condes
y barones
que viéramos tan potentes,
di, Muerte, ¿dó los escondes
y traspones?
Y sus preclaras hazañas,
las que hicieron en las guerras
y en las paces,
cuando, tú, cruda, te ensañas,
con tu fuerza das a tierra
y deshaces.


Y fin de la serie.
Jorge Manrique, en las 'Coplas a la muerte de su padre', en versión de Jesús Malia. Consúltese acerca del original a través de la etiqueta Manrique, en este mismo blog.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Aprendiz de poeta con Jorge Manrique

13
El deleite y maravilla
en esta vida esforzada
que tenemos,
desdichada avanzadilla,
y la muerte, la celada
en que caemos.
No mirando nuestro daño,
corremos a rienda suelta
sin parar;
luego vemos el engaño
y queremos dar la vuelta,
no hay lugar.

15
Dejemos a los troyanos,
que sus males no los vimos,
ni sus glorias,
dejemos a los romanos,
aunque oíomos y leímos
sus historias;
no nos importe saber
en aquel siglo pasado
nada de ellos;
vengamos a lo de ayer,
que también es olvidado
como aquellos.

Jorge Manrique, en las 'Coplas a la muerte de su padre', en versión de Jesús Malia. Consúltese acerca del original a través de la etiqueta Manrique, en este mismo blog.

martes, 16 de diciembre de 2008

Aprendiz de poeta con Jorge Manrique

11
El poder y la riqueza,
que se pierden, vaya cosa,
¿quién lo duda?
No les pidamos firmeza
que son dones de una diosa,
la más cruda:
bienes son de la Fortuna
que revuelve con su rueda
presurosa,
y es que no puede ser una,
ni ser estable ni queda
en una cosa.

12
Aun dándose que acompañen
y lleguen hasta la fosa
con su dueño;
atiende que no te dañen,
que esta vida es engañosa
como sueño;
y los placeres de acá
en los que nos deleitamos,
agotables;
y los tormentos de allá,
si en la vida no cuidamos,
perdurables.


Jorge Manrique, en las 'Coplas a la muerte de su padre', en versión de Jesús Malia. Consúltese acerca del original a través de la etiqueta Manrique, en este mismo blog.

martes, 9 de diciembre de 2008

Aprendiz de poeta con Jorge Manrique

7
Si estuviese en nuestra mano
ponernos la cara hermosa,
angelical,
como se puede en el fano
ganar un alma gloriosa
y cabal,
¡qué diligencia tan viva
nos diéramos cada hora,
sin igual,
en hacer más atractiva
la caduca a la tutora
e inmortal!

8
Ved de cuán poco valor
son las cosas tras que andamos
y corremos,
que, en este mundo traidor,
aun ya antes que muramos,
las perdemos.
O las deshace la edad
o sucesos desgraciados
que acaecen,
ellas, por su calidad,
en los más altos estados
languidecen.

Jorge Manrique, en las 'Coplas a la muerte de su padre', en versión de Jesús Malia. Consúltese acerca del original a través de la etiqueta Manrique, en este mismo blog.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Aprendiz de poeta con Jorge Manrique

3
Nuestra vidas son los ríos
que van a dar a la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos,
directos, a caducar
y concluir;
allí los ríos principales,
allí los ríos medianos
y los chicos;
allegados son, iguales,
los que viven por sus manos
y los ricos.

5
Este mundo es el camino
para el otro, la morada
sin pesar;
más vale tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar;
partimos cuando nacemos,
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que perecemos;
así que cuando morimos,
descansamos.

Jorge Manrique, en las 'Coplas a la muerte de su padre', en versión de Jesús Malia. Consúltese acerca del original a través de la etiqueta Manrique, en este mismo blog.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Aprendiz de poeta con Jorge Manrique

1
Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después, recordado,
da dolor;
y nos hace parecer
que cualquier tiempo pasado
fue mejor.


2
Pues si vemos lo presente
cuán fugazmente es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
Qué nadie se engañe, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vio,
pues que todo ha de pasar
de tal manera.

Jorge Manrique, en las 'Coplas a la muerte de su padre', en versión de Jesús Malia. Consúltese acerca del original a través de la etiqueta Manrique, en este mismo blog.

martes, 18 de noviembre de 2008

Aprendiz de poeta con Jorge Manrique

Jorge Manrique, 'Coplas a la muerte de su padre', Castalia didáctica(1993), edición a cargo de Carmen Díaz Castaños.
Comenzar por la crítica a la edición. Defecto gravísimo, es, que en cada página nos encontremos con tan gravosa colección de notas al pie y definiciones de palabras que a juicio del editor serán desconocidas por el lector. Defecto gravísimo porque también se hace una introducción, una nota previa y se presentan documentos y juicios críticos, bien antes o depués de la exposición del texto.
¿No cabían allí?
Tan abrumadora colección de notas al pie, no hace más que entorpecer la lectura, pues la facilidad de acudir a ellas es una tentación inevitable incluso cuando no nos resulta necesario. En cualquier caso, responde a lo que algunos ignorantes creemos que es la filología en este exiguo rincón del mundo que es España: importan más el comentario y la crítica que la lectura de la obra original, el comentario que el objeto, el comentarista que el autor.
Esta publicación de la que hablamos se supone dirigida a estudiantes, y es de suponer que de secundaria, por lo excesivo en la comentario al pie. Mal ejemplo para ellos. Estamos tan prontos a resolver sus dudas, que ni tan siquiera dejamos que aparezcan. Pretendemos mantenerles con papillas hasta la edad adulta. ¡Ptú! Por favor, las notas, al final del libro, no a la par de la obra. Las acotaciones del crítico, al final, no a la par, que junto a ella desmerecen y le resta valor, por desviarnos y desconectarnos de su lectura. Porque, quién es el protagonista. Déjennos disfrutar libremente del texto, no nos amarguen con su maniqueísmo. Más tarde nos ocuparemos de opinar y de conocer, incluídas otras opiniones, si es que nos interesa.
Dicho todo lo cual...las coplas que aquí se presentarán no son sólo una selección, se hace versión de ellas. Quién quiera conocer la edición en la que se inspiran, que acuda a la mencionada,
la numeración se corresponde con la allí indicada.
Éstas que expondré, son 'Las coplas a la muerte de su padre' de Jorge Manrique, en selección y versión libre de Jesús Malia.¿Por qué?
En primer lugar porque estoy ocioso y me apetece: me resulta placentero jugar con esta obra de hace seis siglos y hacerla mía. Porque en ella me busco, antes de penetrar en su valor original y en lo que otros tengan que decirme de sí y de ella.
En segundo lugar, porque al remontarnos en nuestra lengua se demuestra su inutilidad. Si se mueve, si cambia, si gana y pierde vocablos y formas, es porque no vale, es insuficiente. Nos resultaría muy complicado entendernos hoy con alguien que empleó nuestro idioma hace 6 siglos. Es de mi gusto decir esto, como digo que, viniéndonos a nuestros días, un poema sigue siendo tan inútil, porque hay una multitud tal de lenguas, que nace siendo inaccesible a la mayor parte de los hombres y las mujeres. ¡Ah!, qué envidia del hombre de Atapuerca. ¿En qué rincón del mundo que se observan sus pinturas no se entiende su significado? Ayer, hoy, mañana. Así, que, actualizo las coplas según mi gusto para que sigan muertas. ¿Qué importa que el cuerpo de un cadáver yazga seis siglos en igual posición o se lo mueva?
En tercer lugar, porque soy aprendiz de poeta, y qué mejor para aprender que ir a las fuentes, y para avanzar, que criticarlas.
En cualquier caso, y no os aburro más, lo principal es que me gustan y tengo el ocio necesario para prácticar coplas, cosa que nunca, hasta anteayer, pasó por mi cabeza.
En la mayoría de los casos, los cambios son nimios. Tanto, que me dará vergüenza escribir, como haré, que son de Jorge Manrique en versión de Jesús Malia. Por favor, amigo lector, vea el original. La obra es de Jorge Manrique, no mía. Lo mío es un juego con la forma, en la mayoría de los casos, sin pervertir el sentido. Serio, pero un juego.
Próximamente.

jueves, 16 de octubre de 2008

Apuntes de poesía de Jorge Guillén

DESCANSO EN JARDÍN
Los astros avanzan entre
Nubarrones
Hacia el último jardín.
Losas, flores.

¿Qué del incidente humano?
Calma en bloque.
Los muertos están más muertos
Cada noche.

Mármoles, frondas iguales:
Verde el orden.
Sobre el ciprés unos astros:
Más verdores.

Muriendo siguen los muertos.
Bien se esconden,
Entre la paz y el olvido,
Sin sus nombres.

Haya para el gran cansancio
Sombra acorde.
Los astros se acercan entre
Nubarrones.

Jorge Guillén,
Generación del 27

martes, 7 de octubre de 2008

Aprendiz de Jorge Guillén

LAS HORAS
II
Abajo, no. La almohada
Del insomne
Comunica a las tinieblas
Su desorden.

Yace inquieto el desvelado
Junto al borde
Sombrío. ¿Qué realidad
Se le esconde?

Y las afueras fluctúan
Bajo los pocos faroles,
Que un viso de enigma arrojan
A los términos más pobres.

Tiembla el reloj sin paisaje.
¿Hacia dónde
Va una hora sin un mundo
Que la asombre?

El tiempo quiere lugar,
Rechaza la hondura informe,
No acierta a vivir sin fondo
Que enamore.

Jorge Guillén,
Generación del 27

lunes, 29 de septiembre de 2008

Aprendiz de...Jorge Guillén

LAS HORAS
I
Arriba dura el sosiego.
Nada humano lo corrompe.
Eternamente refulgen
Las soledades mayores.

Va la luna
Ganando noche a la noche,
Y rendida
Luce una verdad muy joven.

Es la paz. No existen fuegos
Ni lámparas que interroguen.
La luna está serenando
Su horizonte,

Y a ese filo de la luna
Corresponde
Neto el perfil de la cumbre,
Sola entonces.

Nadie lanza voz ni piedra
Que por los riscos rebote.
Intacto el silencio arriba
Dura sobre los rumores.

Jorge Guillén,
Generación del 27

jueves, 25 de septiembre de 2008

Apuntes de poesía sobre Jorge Guillén

JUEGOS
TRES NUBES
Son tres nubes y están solas
En el centro
Del tórrido azul, a julio
Resistiendo.

Y los tres islotes blancos,
Nítidos islotes frescos,
Suavizan la soledad
Severa del firmamento.

Esas anchas nubes planas,
Esos hielos
Muestran un azul ya un poco
Más benévolo.

Aliviadme, refrescadme,
Témpanos. Vuestro archipiélago
Permanezca en mi verano,
Sobre mi sombra y mi techo.

Oh, cuánto azul. ¿Todavía
Con exceso?
Aquí estoy para servirle
De consuelo.

Jorge Guillén,
Generación del 27

lunes, 15 de septiembre de 2008

Apuntes de Jorge Guillén

SABOR A VIDA
Hay ya cielo por el aire
Que se respira.
Respiro, floto en venturas,
Por alegrías.

Las alegrías de un hombre
Se ahondan fuera esparcidas.
Yo soy feliz en los árboles,
En el calor, en la umbría.

¿Aventuras? No las caza
Mi cacería.
Tengo con el mismo sol
La eterna cita.

¡ Actualidad! Tan fugaz
En su cogollo y su miga,
Regala a mi lentitud
El sumo sabor a vida.

Lenta el alma, lentos pasos
En compañía.
La gloria posible nunca,
Nunca abolida.

Jorge Guillén,
Generación del 27

jueves, 11 de septiembre de 2008

Aprendiz de ...Jorge Guillén

ALBORADA
Un claror, sonoro ya,
Se dispara
Levantando los albores
En bandadas.

Harto el desvelo, por fin,
De mi alma,
Se abate sobre sus propias
Almohadas.

Siento el mundo bajo el día,
Que me embarga
Los párpados. Bien me esconden
Las pestañas.

Ese piar renaciente
De las ramas
Da a mi sueño su envoltura
Buena, blanda.

Una luz de patrocinio
Me resguarda.
Duerma el que en su sol confía.
¡La alborada!

Jorge Guillén
Generación del 27