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martes, 3 de mayo de 2011

'Un poeta', poema de Octavio Paz en 'Poesía en Movimiento'

UN POETA

-Música y pan, leche y vino, amor y sueño: gratis. Gran abrazo mortal de los adversarios que se aman: cada herida es una fuente. Los amigos afilan bien sus armas, listos para el diálogo final, el diálogo a muerte para toda la vida. Cruzan la noche los amantes enlazados, conjunción de astros y de cuerpos. El hombre es el alimento del hombre. El saber no es distinto del soñar, el soñar del hacer. La poesía ha puesto fuego a todos los poemas. Se acabaron las palabras, se acabaron las imágenes. Abolida la distancia entre el nombre y la cosa, nombrar es crear, e imaginar, nacer.

-Por lo pronto, coge el azadón, teoriza, sé puntual. Paga tu precio y cobra tu salario. En los ratos libres pasta hasta reventar: hay inmensos predios de periódicos. O desplómate cada noche sobre la mesa del café, con la lengua hinchada de política. Calla o gesticula: todo es igual. En algún sitio ya prepararon tu condena. No hay salida que no dé a la deshonra o al patíbulo: tienes los seños demasiado claros, te hace falta una filosofía fuerte.

[¿Águila o sol?]

lunes, 21 de marzo de 2011

Óscar Oliva, de cuya poesía en 'Trabajo ilegal' estamos dando extensa cuenta, acaba de publicar 'Estratos'. Nota de prensa


Octavio Paz escribió: “La poesía de Óscar Oliva me recuerda la de Éluard, no por el erotismo sino por la limpidez: edificios verbales hechos de aire”. Hace nueve lustros, al destacar la obra del entonces joven poeta (Óscar Oliva tenía 30 años), Paz se refirió a la inventiva y la experimentación de una poesía que incorporaba a la lírica mexicana ciertos elementos que le estaban faltando: la rabia, la fuerza, la osadía.

Estratos, su nuevo libro, es una obra de madurez: el sólido quehacer de quien ha rebasado los 70 años de edad —de los que ha dedicado más de medio siglo a la poesía— y hoy entrega a los lectores un canto decantado, pulido y brillante, rodado por la corriente de la emoción y la experiencia. Verso y prosa dialogan en estas aguas, en estas páginas.

Es el libro de quien ya no puede detener ni contener el torrente del río verbal y que, en plena madurez, más que concluir, empieza: retorna al principio porque, tal y como sentencia en sus páginas, “la montaña no ha dejado de repetir / años después nuestros gritos”, y porque hoy que “la canción es de nadie” y “nadie da voz a nadie” es necesario no parar, no detenerse, no caer ni contenerse.

Si el joven poeta Óscar Oliva alzó su voz desbocada en medio del desastre y el estado de sitio, el poeta maduro, hoy, mira a su alrededor y vuelve a ver el desastre, las cabezas cortadas, la desolación, y otra vez vuelve a sentir el anónimo dolor de todos y de nadie.

Más allá del tiempo, la poesía sigue siendo música necesaria, urgente, imprescindible lo mismo que ineludible testimonio de los anhelos y la desdicha de estar vivos o, para decirlo con las propias palabras del poeta, “una forma de resistencia para preguntar qué mundo está por nacer”.

Juan Domingo Argüelles

jueves, 5 de agosto de 2010

'Leyendo a Óscar Oliva': 'Trabajo ilegal'

Repasando la antología de la poesía mexicana denominada 'Poesía en Movimiento', que realizaron alalimón Octavio Paz, Homero Aridjis y José Emilio Pacheco, mostré aquí versos de Óscar Oliva allí recogidos. A resultas de esto, Óscar Oliva (quien en 1971 fue premiado en su país con el Premio Nacional de Poesía por 'Estado de sitio') me ha facilitado el acceso a su obra, enviándome en pdf su 'Trabajo ilegal'. 'Trabajo ilegal' ha sido publicado en dos ocasiones (1985 y 1994) pero, el hecho de que Oliva me lo comparta 25 años después de su primera edición, demuestra que sigue fiel al espíritu que lo inspiró . Muchas gracias, Óscar.

Óscar Oliva se dio a conocer en 1960 en la antología 'La espiga amotinada', que compartió con Jaime Labastida, Eraclio Zepeda, Juan Bañuelos y Jaime Augusto Shelley, en la búsqueda común de una poesía de denuncia que volverían a plasmar en 'La ocupación de la palabra' (1965).

Para comenzar la noticia de 'Trabajo ilegal', pongo el que fue el broche de su edición de 1994 en Papeles Privados, un poema dedicado a Oliva por José Revueltas.

lunes, 15 de febrero de 2010

Rosario Castellanos dialoga con... Rubén Darío y Octavio Paz

'Saluda al sol, araña, no seas rencorosa', cita Rosario Castellanos a Rubén Darío en sus Diálogos con los hombres más honrados. Ahí va el poema de Rubén:

Filosofía


Saluda al sol, araña, no seas rencorosa,
da tus gracias a Dios, oh sapo, pues que eres.
El peludo cangrejo tiene espinas de rosa
y los moluscos reminiscencias de mujeres.
Sabed ser lo que sois, enigmas, siendo formas;
dejad la responsabilidad a las Normas,
que a su vez la enviarán al Todopoderoso...
(toca, grillo, a la luz de la luna; y dance el oso.)

Aunque después de Rubén llegó Octavio Paz para escribir este versito:

Elegía interrumpida


Hoy recuerdo a los muertos de mi casa.
Al primer muerto nunca lo olvidamos,
aunque muera de rayo, tan aprisa
que no alcance la cama ni los óleos.
Oigo el bastón que duda en un peldaño,
el cuerpo que se afianza en un suspiro,
la puerta que se abre, el muerto que entra.
De una puerta a morir hay poco espacio
y apenas queda tiempo de sentarse,
alzar la cara, ver la hora
y enterarse: las ocho y cuarto.

Hoy recuerdo a los muertos de mi casa.
La que murió noche tras noche
y era una larga despedida,
un tren que nunca parte, su agonía.
Codicia de la boca
al hilo de un suspiro suspendida,
ojos que no se cierran y hacen señas
y vagan de la lámpara a mis ojos,
fija mirada que se abraza a otra,
ajena, que se asfixia en el abrazo
y al fin se escapa y ve desde la orilla
cómo se hunde y pierde cuerpo el alma
y no encuentra unos ojos a que asirse...
¿Y me invitó a morir esa mirada?
Quizá morimos sólo porque nadie
quiere morirse con nosotros, nadie
quiere mirarnos a los ojos.

Hoy recuerdo a los muertos de mi casa.
Al que se fue por unas horas
y nadie sabe en qué silencio entró.
De sobremesa, cada noche,
la pausa sin color que da al vacío
o la frase sin fin que cuelga a medias
del hilo de la araña del silencio
abren un corredor para el que vuelve:
suenan sus pasos, sube, se detiene...
Y alguien entre nosotros se levanta
y cierra bien la puerta.
Pero él, allá del otro lado, insiste.
Acecha en cada hueco, en los repliegues,
vaga entre los bostezos, las afueras.
Aunque cerremos puertas, él insiste.

Hoy recuerdo a los muertos de mi casa.
Rostros perdidos en mi frente, rostros
sin ojos, ojos fijos, vaciados,
¿busco en ellos acaso mi secreto,
el dios de sangre que mi sangre mueve,
el dios de yelo, el dios que me devora?
Su silencio es espejo de mi vida,
en mi vida su muerte se prolonga:
soy el error final de sus errores.

Hoy recuerdo a los muertos de mi casa.
El pensamiento disipado, el acto
disipado, los nombres esparcidos
(lagunas, zonas nulas, hoyos
que escarba terca la memoria),
la dispersión de los encuentros,
el yo, su guiño abstracto, compartido
siempre por otro (el mismo) yo, las iras,
el deseo y sus máscaras, la víbora
enterrada, las lentas erosiones,
la espera, el miedo, el acto
y su reverso: en mí se obstinan,
piden comer el pan, la fruta, el cuerpo,
beber el agua que les fue negada.
Pero no hay agua ya, todo está seco,
no sabe el pan, la fruta amarga,
amor domesticado, masticado,
en jaulas de barrotes invisibles
mono onanista y perra amaestrada,
lo que devoras te devora,
tu víctima también es tu verdugo.
Montón de días muertos, arrugados
periódicos, y noches descorchadas
y amaneceres, corbata, nudo corredizo:
saluda al sol, araña, no seas rencorosa...

Es un desierto circular el mundo,
el cielo está cerrado y el infierno vacío

lunes, 16 de febrero de 2009

Marco Antonio Montes de Oca

El sábado 7 de Febrero, Marco Antonio Montes de Oca murió en México sin haber tenido el merecido privilegio de haber publicado en vida en Poesía Abierta. En La Jornada, 11 de Febrero, encontrarás la luctuosa nota.
El pasado domingo volvía yo a su poesía en la antología 'Poesía en Movimiento', de Octavio Paz, Alí Chumacero, José Emilio Pacheco y Homero Aridjis (siglo veintiuno editores, en su trigésima edición de 2003), y me da este impulso (es domingo cuando escribo) de sacar uno de sus poemas de 'Delante de la luz cantan los pájaros' y buscarle en internet. Mala noticia. Vaya su poesía:

LA LUZ EN RISTRE

La creación está de pie,
su espíritu surge entre las blancas dunas
y salpica con hisopos inagotables
los huertos oprimidos por la bota de pedernal
o la fría insolencia de la noche.
Los colores celestes, firmemente posados en los vitrales,
esponjan siluetas de santos;
un resorte de yeso alza sobre el piso miserable
sombras que bracean con angustioso denuedo.
Y llama el cuerno mágico a las creaturas gastadas en el dolor
para que el vértigo maravilloso instaure su hora de resarcimiento
y la ceniza despierte animada en grises borbotones.

La única, espléndida, irresistible creación
está de pie como una osamenta enardecida
y sobrepasa todas las esclusas, toca en cada llama la puerta del incendio
y ensilla galaxias que un gran mago ha de montar,
cuando el espíritu patrulle por el alba
hasta encontrar los pilares del tiempo vivo.

Marco Antonio Montes de Oca en Delante de la luz cantan los pájaros'