¡Actualidad! Tan fugaz/ En su cogollo y su miga,/ Regala a mi lentitud/ El sumo sabor a vida. Jorge Guillén
viernes, 31 de octubre de 2008
Foro de Patrañas
Los de Patrañas nos convocamos, por fin, para nuevos encuentros durante este curso que comienza, los cuerpos y las mentes repletos de deseo. Hoy viernes a las 21 h. va a ser otra vez el comienzo de todo, menos de la crisis ninja. O del desarrollo, que esa es otra. Todos nos invitamos a cerveza y poesía y realidad en lo de Mario, como la primera vez.
En lo de Mario nos vemos
Viernes, 31 de octubre, 21 h., Avd. Fuenlabrada, nº 12-posterior, Leganés.
Alguien resumía la infiltración del desarrollo en nuestras vidas como la acción combinada de algo como el retrovirus VIH y un camello de barrio, primero destruye las defensas sociales contra el consumo inútil y luego se dedica a crear nuevas necesidades. Gracias a ese alguien por el cuadro.
Andrés Mencía
Poemas de 'Calle', de Miguel Ángel Gara
Animal de dulzura, visitabas el cuero de mis manos, guantes irreversibles,
acariciabas dolorosamente el cielo.
Los charlatanes lloraban con las lágrimas de tu risa.
Tu blanco crepitar, tu acíbar imponente, tus ojos invisibles fundados en la piel de la ternura.
El capitán regresaba entre campanas en la nave de salmos y los habitantes del puerto recordamos su oración anciana y dolorosa.
Entonces entre los cañones erigidos el miedo tomó forma de animal lento.
Y el torpe domingo fue una flor de almendro en la violencia de febrero.
Vendrá el frío, dijiste, y sobre la espalda somnolienta del sur, los cierzos en tu pelo reciente, las hojas derribadas por el verano.
Nana
El dolor es la nana,
nana de lo que nace,
la piedra que se rasga
el oro que se nubla.
La muerte no es dolor.
El cielo no recuerda,
hace olvidar el cielo,
el dolor no se olvida
y nunca se recuerda.
El dolor no es la muerte,
dolor es la canción,
es hueco y es aviso,
el dolor es la nana
que duerme a lo que muere.
Libro Calle.
Autor. Miguel Angel Gara
Ed. Amargord.
Enlace a información:
http://www.poesiadigital.es/index.php?cmd=libro
http://www.esmadrid.com/es/pages/graficos/flash/video.swf?video=1690638.flv
jueves, 30 de octubre de 2008
Maiakovski, poema
Por todas
las que quise y aún quiero,
a las que guardo como iconos en la gruta del alma,
como una copa de vino para un brindis,
alzo mi cráneo colmado de versos.
Cada vez más a menudo pienso
si no sería mejor poner
punto final con una bala.
Y hoy,
por si acaso,
doy un concierto de despedida.
¡Memoria!
Reúne en la sala del cerebro
las filas interminables de mis amadas.
Vierte de ojo a ojo la risa,
viste la noche con pasadas bodas.
De un cuerpo a otro derrama la alegría
para que nadie olvide esta noche:
hoy tocaré la flauta
de mi propio espinazo.
miércoles, 29 de octubre de 2008
'Lisboa', de Miguel Pastrana
CANCIÓN TERCERA
TÚ no eres tú
(nocturna paradoja),
pues eres yo;
dentro de mí, en espuma
y en aurora
mental.
Eres yo. Yo
soy tú, nadie;
repoblador de lácteas
efusiones.
Tú y yo,
nada.Ella quizá,
constelación urbana, tinta
agónica y eslabón
en acuoso haz
forjado.
Tú, yo,
ella, poco o
nada. Entrecortados,
sin retoñar o
difundir; creación, letra,
paraíso mental. Hombre:
Nada.
Juego, delirio
mío; piel
etérea
por mí ensamblada,
torneada, conformada.
Por mí. Yo: nadie, humo
evaporado, liviana
efusión.
Yo: Hijo de Ella, mater
helada, hormigón
creador. ¿Padre?
Un millón de muertos
por las flores
(y el cielo).
Tú eres yo, aunque
no lo sepas
(tranquila, yo lo sé)
Entre algas
y corrientes.
Anegado, confundido,
kilométricamente
despoblado.
Yo soy.
En cosmos propio,
ionizado, ignoto,
colectivo.
No, no eres tú.
soy yo
(por eso no te pierdo);
y yo, Ella, esto
(por eso no te encuentro).
‘Lisboa’, Colección Mirador, Ediciones de
martes, 28 de octubre de 2008
Vicente Huidobro y yo
hablan
hablan
pero nadie dice nada
la tierra desnuda aún rueda
y hasta las piedras gritan
soldados vestidos de nubes azules
el cielo envejece entre las manos
y la canción en la trinchera
los trenes se alejan por sobre cuerdas paralelas
lloran en todas las estaciones
el primer muerto ha sido un poeta
se vio escapar un pájaro de su herida
el aeroplano blanco de nieve
gruñe entre las palomas del atardecer
un día
se había perdido en el humo de los cigarros
nublados de las usinas Nublados del cielo
es un espejismo
las heridas de los aviadores sangran en todas las estrellas
un grito de angustia
se ahogó en medio de la bruma
y un niño arrodillado
alza las manos
TODAS LAS MADRES DEL MUNDO LLORAN
vicente huidobro
(Este poema lo he extraído de http://veojos.blogspot.com, lola lópez-cózar, al parecer amiga de Poesía Abierta, que ha tenido a bien dejarnos en un comentario las direcciones de sus blogs.)
Los meteoros
Dos rectas paralelas son aquellas que siguen un camino identico sin encontrarse nunca
De modo que la una va a donde la otra en un desconocimiento mutuo
Un riel que ignora la existencia del otro
La orilla de un rio que camina sedienta al encuentro del mar sin saber de su igual ni pretenderlo
O de la piedra que cae al estanque y propala en el agua susecreto en ondas que tienden a ahogarse mientras decidida la piedra camina hacia el fondo
Y tal vez les desconsuele
Los planetas del sistema solar giran en movimientos identicos en torno a su estrella
Y la luna alrededor de la tierra
Y el esposo y los hijos
Por suerte sin embargo
Existen otros cuerpos celestes de movimiento mas anarquico
Si me permiten la expresion
Los meteoros
Que son piedras luminosas que no temen el choque con los planetas
Tan frios ellos
O las mismas estrellas
Abelardo tu hijo y Abelardo tu nieto
En diálogo con Jorge Guillén y con Batania, yo sí creo que en un poema caben la palabra nieto y la palabra madre. El pensamiento, la reflexión, no están reñidas con la humanidad, son su alimento.
lunes, 27 de octubre de 2008
De 'Parque de destrucciones' de Rodrigo Galarza
1
soy el que hundió su pulso en la niebla
el de la vocación por los derrumbes
el de los cielos verticales en suburbios insumisos
soy el de la diaria antropofagia
antes que el domingo anestésico de misas complacientes
soy aquel lejano en mí
estigma absurdo mi nombre
atrapado en un patio con olor a mangos y a tartas de mi madre
la reina encantada de las fuerzas sangrantes,
en el principio era el allá...
donde mi nombre resplandecía
como el de un ángel herido siempre
por una luz de naranjales
que descolgaban soles
y llenaban de dulzor el aire
cantando lo incantable
el "acá" es ahora un arrebato del "allá"
un traje harapiento que me viste en medio de la nada
en medio de todo, en medio de paisajes
que ya no caben en mí, que se tornan pura tristeza
puro engaño de ausencia,
garúa que se mete en las carnes
y compás a compás arranca
mi respiración de mangos y tartas de mi madre
pero hay más, mucho más: estoy vivo y digo:
aquí estoy y esta ciudad se llama Madrid
y este dolor tiene nombre y este dolor devora la ciudad
que me mira con indulgencia y ojos de amante a plazos,
de mujer que se resiste a la caricia,
estoy vivo y mi dolor me alumbra y me sacude
y mi llanto colapsa los sumideros y avergüenza los orfanatos
y pago la renta con el hambre de mis bolsillos
con el hambre que no se dice: se viaja y hace:
yo el pasajero de mi estómago tambor vivo en mí hacia mí
y mi llanto me lava y lo que se va me alimenta y lo que viene me lastima hermosamente
pero hay más, mucho más: no olvido mi nombre
y esta ciudad lo sabe y me llueve
cuando le ruego que clave sus colmillos en mi blanco cuello
de garza atardecida allá en un mar de fragancias
oh dioses de la transparencia y de los venenos más sutiles
hay mucho más que este dolor
hay mucho más que un hombre
hay un guerrero a destiempo que hace tiempo
y la paciencia de esta ciudad que se llama Madrid
la desesperación de buscar caminos y de navegar ríos
que se mueren de pronto sin llegar al mar,
sin decirte adiós y cantarte el crepúsculo
se mueren en silencio en medio de una bruma soñada
se mueren por clavarse un estandarte de rocío
fabricado en polígonos industriales
o en las factorías de los gobiernos
pero hay más, mucho más: estoy vivo y la desnudez es mi escudo
¡de mi ombligo crecen flores!
he visto la belleza sentada sobre el banco de una plaza infectada de palomas
he visto a un niño llorar por última vez como niño
he visto a un dios ebrio (vestido de súcubo) bebiendo del fétido aliento de los mendigos he visto a un ministro disfrazado de ministro creyéndose dios
y a un ministro disfrazado de hombre fornicando en Tailandia con una niña
he visto "Sea Harriers" olisquear médulas espinales, bombardear chabolas y hospitales,
cuerpos con olor a infancia,
he visto sus festines de lobos del aire
pero hay más, mucho más: atravesar en un día trescientas puertas y contar los despojos y trazar un mapa posible de cicatrices
Parque de destrucciones (El suri Porfiado, Buenos Aires, 2007: Amargord, Madrid, 2008), Rodrigo Galarza
(Una versión anterior de este poema puede consultarse a través de las etiquetas Rodrigo Galarza, diversos y Memoria de Diversos, en este blog).
sábado, 25 de octubre de 2008
'Los pensamientos de Juan Armas Sánchez'
. . .
XXX Todos marchamos descarriados: el menos imprudente es aquél que antes llega a arrepentirse.
. . .
XXX Nunca es poco lo que es bastante, nunca es bastante lo que es mucho.
. . .
Los bienes se desprecian cuando se poseen con seguridad, y se aprecian cuando se han perdido o se corre el peligro de perderlos.
XXX estos aforismos fueron tachados en el cuaderno, pero son perfectamente legibles




