miércoles, 12 de septiembre de 2012

Poemas de Bartrina

Arabescos (5)
(2ª serie)

Oyendo hablar a un hombre, fácil es
acertar dónde vió la luz del sol;
si os alaba a Inglaterra, será inglés,
si os habla mal de Prusia, es un francés,
y si habla mal de España, es español.

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Si miro al cielo en estas noches bellas
en que mi alma se eleva al infinito,
en caracteres mágicos de estrellas
nunca el nombre de Dios sé ver escrito.
Creo que si a alguien Dios dejó encargado
trazar algunos versos alusivos,
no supo qué escribir, poco inspirado,
y lo llenó de puntos suspensivos.

___

De un escritor, de un artista
de genio, podemos siempre,
para deplorarlo tristes,
saber el día en que muere,
y nunca el día en que nace
para celebrarlo alegres.

___

Si elevan un monumento
a un genio los que le admiran,
por poco que lo deseen
piedras les dará la envidia,
pues basta con que recojan
las que esta le arrojó en vida.

___

Del mar las olas, cuya furia inquieta,
cuando la tempestad Dios no sujeta,
la nave estrellan con su atroz vaivén,
las olas a su Dios le dan sus gracias...
los náufragos también.

___

Pulsaba Apolo la celeste lira
a orillas de la mar, y una sonora
armonía la tañer, cayó en la arena
la lira; por las cuerdas él cogióla;
las cuerdas y las yemas de los dedos
en la arena imprimiéronse; las olas
respetaron las huellas delicadas,
y halláronse el pentágrama y las notas.

martes, 11 de septiembre de 2012

Más de Fadri, El chozo de Samus (2)



Una exposición de poesía visual y matemáticas (2)




Se empeña Quevedo en la mujer con su poesía burlesca

Túmulo de la mujer de un avaro que vivió libremente, donde hizo esculpir un perro de mármol llamado «Leal»

Yacen en esta rica sepultura        
Lidio con su mujer Helvidia Pada,        
y por tenerla solo, aunque enterrada,        
al cielo agradeció su desventura.        

Mandó guardar en esta piedra dura
la que, de blanda, fue tan mal guardada;        
y que en memoria suya, dibujada        
fuese de aquel perrillo la figura.        

Leal el perro que miráis se llama,        
pulla de piedra al tálamo inconstante,
ironía de mármol a su fama.        

Ladró al ladrón, pero calló al amante;        
ansí agradó a su amo y a su ama:        
no le pises, que muerde, caminante.

Epitafio de una dueña, que idea también puede ser de todas

Fue más larga que paga de tramposo;        
más gorda que mentira de indiano;        
más sucia que pastel en el verano;        
más necia y presumida que un dichoso;        

más amiga de pícaros que el coso;
más engañosa que el primer manzano;        
más que un coche alcahueta; por lo anciano,        
más pronosticadora que un potroso.        

Más charló que una azuda y una aceña,        
y tuvo más enredos que una araña;
más humos que seis mil hornos de leña.        

De mula de alquiler sirvió en España,        
que fue buen noviciado para dueña:        
y muerta pide, y enterrada engaña.

lunes, 10 de septiembre de 2012

'Observaciones y máximas de Blas', de Noel Clarasó (39)

MATRIMONIO (1)

El matrimonio es el único gran disparate que se puede hacer en púbico con el beneplácito de dos familias.

Es lógico que el hombre casado hable mal del matrimonio; el matrimonio es la más alta escuela de educación espiritual y todos los niños, cuando se escapan un momento de la escuela, hablan mal del profesor.

El éxito en el matrimonio depende muchas veces del acierto que ha tenido el otro cónyuge en la elección.

Para quererse no hace falta hablar; para pelearse, sí. Por lo mismo, al decir que marido y mujer no tienen de qué hablar, se les calumnia.

A priori, no se puede decir que sea mejor casarse con una mujer joven. Si la cosa va bien, es mejor, porque así dura más. Pero si la cosa va mal, es mejor casarse con una mujer vieja, porque así dura menos.

Se puede ser feliz y aburrirse al mismo tiempo; hay muchos matrimonios felices y casi todos se aburren.

Nadie tan ingenioso para tergiversar las cosas como un marido y mujer dispuestos a reconciliarse; a excepción, desde luego, de un marido y mujer dispuestos a provocar una ruptura.

Aconsejar a un hombre que se case con una mujer guapa es como aconsejarle que se ahorque de un árbol; pero si la mujer es fea, vale más que se deje de comparaciones y se ahorque de verdad.

Casarse es como comprar dos butacas para el espectáculo de la vida; si los novios no prestan atención y se las dan separadas ya no tienen manera de juntarse hasta que ha caído el telón.

El matrimonio es una lotería en la que si uno gana le pagan con moneda falsa.

Para resolver con buen éxito un conflicto matrimonial ajeno, no basta ponerse de acuerdo con el marido y con la mujer. Hace falta que ellos dos, entre sí, se pongan de acuerdo.

El matrimonio es un naufragio en el que, a última hora, solo se salva el barco.

Poema de Fátima Mª García Doval

e

2 Guárdate niña
7 de buscar respuestas donde no hay preguntas.
1 Guárdate
8 de ir más allá de la docta filosofía.
2 Guárdate niña,
8 de pensamientos inquietos y de las buenas ideas.
1 Guárdate
8 de desafiar con tus actos las buenas maneras.
2 Guárdate niña
8 de poner en evidencia la erudición de maestros,
4 la sabiduría apilada, rancia,
5 los conocimientos caducos y obsoletos.
9 Guárdate ni tierna niña del peligro de la razón
0
4 La constante del universo,
5 la que guarda sus secretos,
2 se oculta,
3 huye, se escapa
5 de nuestros humanos ojos ciegos.
3 Guárdate mi niña
6 de buscar felicidad y encontrar conocimiento.

Dos poemas de Paul Éluard, "Te lo dije" y "Nosotros dos"

TE LO DIJE

Te lo dije para las nubes
te lo dije para el árbol del mar
para cada ola para los pájaros en las hojas
para los guijarros ruidosos
para las manos familiares
para el ojo que se vuelve rostro o paisaje
y el sueño le da el cielo de su color
para toda la noche bebida
para la reja de los caminos
para la ventana abierta para la frente descubierta
te lo dije para tus pensamientos para tus palabras
toda caricia toda confianza se sobreviven.

NOSOTROS DOS

Nosotros dos teniéndonos las manos
Y en cualquier lado nos creemos en nuestro hogar
Bajo el árbol tierno bajo el cielo negro
Bajo todos los techos cerca del fuego
En la calle vacía a pleno sol
En los vagos ojos de la multitud
Al lado de los cuerdos y de los locos
Mezclados con los niños y con los grandes
Nada tiene el amor de misterioso
Somos nosotros mismos la evidencia
Los que se aman se creen siempre en nuestro hogar.

viernes, 7 de septiembre de 2012

En 'Versiones' de Rosario Castellanos St.-John Perse (14)

IX (2)

Hay cosas que decir a favor de nuestra edad. Hay en la resquebrajadura de las cosas un caústico singular, como en la vaina de la espada hay ese sabor de arcilla seca y de olla de fierro que tentará siempre el labio del mejor nacido.
"Tengo hambre, tengo hambre por vosotros de cosas extrañas", grita el pájaro marino a su más alta pareja. Y las cosas ya no tienen finalidad sobre la tierra forastera...
Para nosotras el continente amargo, nunca la tierra nupcial y su perfume de alholva; para nosotras el libre sitio de la mar, no esa vertiente del hombre común cegado de astros domésticos.
¡Y alabadas sean aquellas que con nosotras -sobre las tumbas manchadas de algas como pocilgas abandonadas y en el hedor sagrado que sube de las aguas vastas cuando el color de las arenas vira hacia el rojo del jacinto y la mar se reviste de color de holocausto- sepan izar en los más altos palos mayores!

Telas vivas, desplegadas, se iluminan en el fondo del horizonte que cambia de velo. Y el rumor se tranquiliza en nostras, bajo el férreo peine. La mar se eleva en nosotras como en las cámaras desiertas de los grandes cangrejos de piedra...
¡Oh mar, por la que los ojos de las muejres son más grises! Dulzura y hálito más que mar; dulzura y sueño más que hálito y favor conducido desde tan lejos a nuestros tiempos que está en la continuidad de las cosas por venir como una saliva santa y una savia eterna. Y la dulzura está en el canto, no en la elocución; está en la consunción del hálito, no en la dicción. Y la felicidad del ser responde a la felicidad de las aguas.

La lluvia, sobre el océano severo, siembra sus inquietudes de agua; tantas veces se cierra el párpado del dios.
La lluvia sobre el océano se aclara. Tanto cielo crece en la pila de los arrozales.
Grandes muchachas atadas vivas, bajan la cabeza bajo el nublado gris anaranjado de oro.
Y a veces la mar en calma, color de la más grande edad, parece como mezclada de aurora, como aquella mar que se mira en el ojo de los recién nacidos; y como aquella mar, dorada, que se interroga en el vino.
Y cuando se viste de polen gris y se empolva de los polvos de septiembre,
es la mar casta que va desnuda entre las cenizas del espíritu.
¿Y quién, entonces, nos habla aún al oído del lugar verdadero?

jueves, 6 de septiembre de 2012

Escultura de Miguel Ángel Arteaga, con matemáticas

Miguel Ángel Artega nos ofrece en su página, en construcción, su obra escultórica, parte de ella con detalles técnicos y artísticos.
De la concerniente a inspiración matemática haremos una breve selección, a la espera de que siga enriqueciendo su web.

Por ir al principio, "Maternidad". Los detalle son referidos a esta pieza y a la siguiente, "Madre e hija".






Alabastro sobre madera de Sapelli. Mide 32 x 20 x 20 cm.

Está realizada a partir de la espiral de Fibonacci en revolución, así como la cabeza y la barriga son la misma curva a distinta escala. La hija es un escalado de la madre.

El alabastro es una piedra traslúcida… dar a luz. También es una piedra de agua… romper aguas…

La pieza tiene un tacto sedoso y transmite serenidad y equilibrio. Dan ganas de acunarlas… y a su vez ellas están acunando…

"Silva tercera" y "El mirar", poemas de Francisco Pino

Silva tercera (fragmento)

Soledades y selvas
    amasan un poema
Ni se ve ni se resta todo es ciego una suma

Mas tú tras la ventana adormecido
lo inaudible contemplas
    y lo invisible escuchas
una planta   ese ficus no es distinta
a ti
  lo mismo mira
y oye
    ¿Piensas?
    No
      Brotas

Cabo

La castidad se alza en más lujuria
    sigue sigue poeta
uniendo los distantes
    ese enero   ese junio
              goza
              goza
la cacatúa inca de moño rojo áureo
    una australia   un crepúsculo
apoya en el cristal todo contigo
el paisaje en tus ojos es más fiel
es tu pecho   tu pecho mismo
        un órgano
se precipita
    escúchate


El mirar

Mira y di lo que ves; no añadas nada
de poesía a tu mirar. En eso
según es se halla ciertamente la
gracia. Solo te basta

pasar los ojos como pasa un agua,
si muy veloz también muy sosegada,
si muy superficial muy honda, a fin
de que se empape todo de ese no

quedar, que es lo que a ti te trae, te lleva,
y así habrás de gozar, cual goza el río,
cambiando lo que ves en un reflejo,
dando a su realidad un quieto olvido.