Mostrando entradas con la etiqueta Javier Lostalé. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Javier Lostalé. Mostrar todas las entradas

martes, 29 de septiembre de 2015

Tres poemás inéditos de Javier Lostalé en su antología "Azul Relente"


NUBES

No tienen memoria las nubes,
su tránsito de espejo en vuelo
se consuma en libertad de luz cambiante.
Apenas necesitamos levantar los ojos
para sentir el leve peso de sus formas,
tan ignorantes de nuestro desvelo
como de la soledad pequeña de unos pasos.
Ángeles insomnes de claridades y tormentas
queman las nubes el pecho adolescente
con su sofoco tibio de pajar.
Y si un viento de sombras las cruza
tiemblan navíos fantasma en cada ventanal
mientras al fondo manos maternas
se posan en un silencio azul.
Oro de sueños siempre en vilo
depositan las nubes en el corazón más solitario,
y el nadador cruza el río
en su propia constelación cegado.
A su paso las torres resumen
la tensión íntima del paisaje,
y entre valles el aire más alto
irradia su secreto.
En su luciente desvanecimiento
las nubes nos ignoran,
pero hay en ellas un fugitivo soplo carnal
que nos anuda sin tiempo ni destino
a la universal pulsación de lo aún no concebido.


TODA LA VIDA...

Toda la vida necesitaste
para amar cuanto ignoras.
Sin lugar ni horizonte ahora estás,
pero en tu verdad redimido
cultivas silencioso y humilde
las plantas que se abren
al sol de un espacio
borrado antes de nacer.
No es tuya la luz de tus ojos
sino el humo destilado
de cuantos en su mirada te recibieron
sin mapas ni fronteras.
Y cuando hablas,
sabes
que esa íntima lunación solitaria
que te acompaña
tampoco es tuya,
sino el olvidado sueño de los otros
dentro de ti.
En todos los caminos que elegiste
hay una señal de cántico o de tristeza
exhalada por labios sin nombre,
claros en su ofrecido misterio,
en su anunciación destemplados.
Toda la vida fue necesaria
para amar cuanto no hiciste,
y reunir así distancias y rostros
alabando en ellos
el astro de su amanecer.
Mientras en tu alma la luz atardece
respira por última vez
todo lo que te dieron
y ámalo también hasta su último resplandor.


DESPERTAR

Sin nadie despierta,
quieto en la intimidad sin pulso
de lo absoluto.
Desliza su mano
por la distancia iluminada
de un cuerpo que no existe,
y se abraza a un espacio
que en olas sucesivas
anuda su pecho
al tacto hondo de una sombra
en su deseo concebida.
Y allí dice
lo que no tiene
hasta temblar en soledad
la vida entera.
Cierra luego los ojos
y se entorna en la luz última
de lo perdido.
Sin nadie
más puro amanece el día.

martes, 4 de noviembre de 2014

Poemas de Javier Lostalé en "Hondo es el resplandor"



En la bruma del fondo de tus ojos
tiembla un jardín que me llama
con su brisa de luces mojadas.
Me llama sabiendo que nunca
mi árbol caído levantará sus ramas
entre la latitud sin tiempo de tus brazos.
En la bruma del fondo de tus ojos
la memoria alumbra un cuerpo con la forma de los dos,
pero sabes que la memoria late sin superficie:
es sólo resplandor.


Radiografía
En la radiografía del paciente
se observan pliegues de soledad
formados por las pinzas de unas manos
que sin duda algún día fueron al encuentro de las suyas.

Por la parte del cuello,
laberinto de brillante maleza,
se percibe una mancha rosa
producida por el falaz incendio de una boca
que sin duda algún día fue al encuentro de la suya.

Cerca del pecho,
hontanar de horas estelares,
se transparenta el esqueleto doblado de una estrella fugaz
fósil respiración de otro pecho
que sin duda algún día descansó en el suyo.

Más abajo, en el vientre,
media luna de yerba, ladera de alta tensión,
hay un desprendimiento de sombras
reinos que nunca pudo amanecer
ese cuerpo que sin duda algún día fue en busca del suyo.

Y si llegamos al pie,
arco voltaico en el que salta la chispa de todo el ser,
éste presenta una difusa veladura blanca:
el alba de frío solo que, sin duda algún día,
tras la engañosa entrega, en su corazón rieló.

Saben lo que les digo:
Esta radiografía nunca debió hacerse.
El paciente está muerto.


Cuerpo

Como una pecera que se fuese quedando sin agua
la habitación es lenta asfixia de tu cuerpo.
Ninguna forma en ella se consolida.
Obediente todo al nuevo orden del deseo
el espacio se fragmenta, es vaivén,
vuela sostenido en el aire que tu presencia conturba.
Y el hormigueo de la luz en las cortinas
clandestinamente me confirma la verdad de tu entrega.
Doy un salto entonces hacia mi entrada en ti,
y como el que salta tiemblo sólo tu frontera
al quedarme siempre antes o después.
Temblor de tacto que no es ancla, sino velocidad,
girándula de mi sangre que tu pecho alcanza
y provoca el desembarco de tus manos
en mi resbaladiza sombra cruzada por tus mareas.
Aventura que conduce a un pulso estelar
en el que se anudan mirada y sexo,
pues mientras los labios de la piel succionan desvarío
por tu mirada mi vida respiro.
Tan desvanecido estoy en ti que no puedo oírte.
¿Pero dices algo? Un beso se desnuca
en la pared de espuma
que, en relámpagos, nos confunde.
La habitación entera rueda como un sombrajo ardiente
y todo se hunde hasta alcanzar ese silencio
en el que amanecen los ahogados.
El mundo navega lejos
mientras dos estrellas de mar entrelazadas
rezuman una música blanca entre las sábanas.


Niebla

Todos somos niebla. Nos deshabitamos cada vez que otro ser
tiembla su voz inaugural en nuestra sangre,
y ponemos luego la memoria al nivel de la bruma del mar
para abrazar el transparente cuerpo de lo perdido.
Todos somos niebla. Buscamos una mano
y por un precipicio de silencio resbala
la inocencia muerta de su tacto.
Sobre su cadáver crecen las yemas de nuestro sueño.
Todos somos niebla. Pronunciamos una palabra
y el eco nos devuelve olvido.
Pero el corazón, al no tener cura,
navega tan alto como una estrella.
Todos somos niebla. En un rostro besamos nuestra propia herida
para envejecer después sostenidos por aquella llama de sombras.
Todos somos niebla. Miran siempre los ojos lo que nunca ven
y así se torna la vida anunciación de un tapiado jardín.
Todos somos niebla. El pensamiento carboniza lo que desvela
hasta alcanzar la grávida invisibilidad del abandono
y despertar todavía imágenes con nuestro ojo de vuelo desierto.
El mundo es niebla. Confusos pasos por dentro.
Deslumbrante ceguera de lo que se abre mientras se cierra.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Un par de poemas de Javier Lostalé en "La estación azul" y en "Figura en el paseo marítimo"



Poemas de "La estación azul"

La frontera

Todos vivimos en la frontera, a un paso de la felicidad y a otro del abandono y el desamparo. Somos unos refugiados sin territorio que estamos pendientes de que alguien nos nombre para sentirnos habitantes de algún lugar. Nos ves- timos cada día sin saber cuántos grados de soledad seremos capaces de alcanzar, o si, por el contrario, nos sucederán tantas cosas que hasta nuestra chaqueta se sentirá extraña. Y al arribar la noche no sabremos dónde estamos, cuánto nos queda para llegar a la maravilla o al precipicio. Libramos una batalla con nosotros mismos en la que somos reyes y mendigos. Mientras nos ponemos la corona del triunfo y del dinero, nuestro corazón despojado muestra sus harapos. Todos vivimos en la frontera, en la invisible línea que separa palabra y silencio. Hablamos y no hacemos sino callar lo que realmente queremos decir. Guardamos silencio y nos desnudamos de tanto contar. Abrimos una puerta y cerramos un sueño. Tapiamos una ventana y los ojos se queman con un paisaje. Recibimos una carta y el tiempo pasado borra sus letras. Entre lo claro y lo oscuro navega nuestro pensamiento, y arde cuando sólo quedan las cenizas. Toca la verdad pero se ve deslumbrado por la mentira. Su alma es la razón y, sin embargo, a veces delira. Nada es como es y todo es como nunca fue. Así, instalados en esta frontera del desconcierto, transcurrimos. Nuestros labios mueven el aire del beso y una piel se estremece mientras huye. Nuestras manos se tienden sobre un cuerpo y se vuelven sordas. Queremos hacer algo y nos llaman de otra parte. Nos quedamos quietos y giramos veloces empujados por deseos y presencias. Perseguimos lo imposible y pasamos de largo ante lo que nos ofrece su compañía. Afirmamos estar enamorados y nunca medimos el amor por la calma de lo días. Decimos «sí», y sólo pensamos en nosotros. Escribimos «no», y entre las dos letras tiembla la duda. Plantamos una rosa y crece sólo la herida hecha por sus espinas. Todos vivimos en la frontera, anudados a la paradoja, sirvientes del dolor en la alegría y de la ignorancia en el saber. Todos vivimos con una lágrima dentro de la felicidad. Todos tenemos lo que perdemos y escuchamos lo que no nos dicen. Todos habitamos aquello de lo que fuimos desterrados. Todos pregonamos unos principios des- mentidos luego por nuestros actos. Y al cruzar a la otra orilla nos ahogamos arrastrados por las voces que ya no oímos. ¡Qué delgada frontera abre y cierra nuestra vida!


El espíritu de la luna

El espíritu de la luna no vaga por el espacio sideral sordo y ciego al crepitar humano, sino que invierte el sentido del tiempo, altera el ritmo de los seres con sus tormentas invisibles, prende la bóveda de los sueños. El espíritu de la luna habita entre nosotros hasta el punto de crearnos mareas íntimas, de abrirnos los ojos a un estuario de imágenes aún no holladas. Todos tenemos un lado mágico bañado por la luna. Cuando pasa un tren y su sombra retumba infancia, es luna. Cuando pesan las horas y todo parece ser lo mismo, y de pronto unas voces, o una luz transparente, nos inundan por dentro, y no sabemos porqué, es luna. Cuando en una conversación alguien pronuncia unas palabras y sen- timos entonces enormes ganas de viajar, o de llamar a alguien, es luna. Cuando subimos a la terraza y miramos los tejados como si fuera el mar, es luna. Cuando lo que nunca dijimos empieza una tarde cualquiera a arder y nos transfiguramos escuchando lo que tampoco nadie nos respondió, es luna. Si sentimos cómo las altas torres del orgullo caen y nos despojamos hasta la claridad del perdón, es luna. Si nuestro corazón sufre taquicardia de un nombre y se abandona a su dulce enfermedad, es que ha subido la temperatura de la luna. Si desde la puerta miramos la cama en la que murió nuestra madre y la vida es un remordimiento que nos purifica, hay luna en la habitación. Si el triunfo de los demás nos alza como un abrazo, y así, alegres, casi suspendidos, lo celebramos, es que la luna ha quemado los labios mudos de la envidia. Las lágrimas sin gafas para ocultarse, el llanto espontáneo como el que ante un amigo se desnuda, la cabeza en un hombro abandonada, todo, todo es culpa de la luna. Y cuando no hay nadie y nos vol- vemos locos de tanto ver en las sombras, es que la luna ha descendido de su reino y se ha hecho carne. Entre el nacimiento y la muerte, la luna arrasa los engañosos espejos y nos devuelve nuestra imagen verdadera. Somos tiempo en lunación. Astros de luz y sombra, como la luna. Un fuego inextinguible que no cesa, que como la luna navega un cielo siempre inalcanzable para los ojos humanos.


Poemas de "Figura en el paseo marítimo"

El margen de su espuma
desmiente un mar sin fisuras
y tiende una silenciosa escala
por la que unos ojos puros descienden
y reciben sin imagen
mientras una ola proclama
la completa mirada humana.
Todo el horizonte es signo
de lo que alguien escucha.
Sin sombra avanza un cuerpo,
anuncio sólo en la transparente luz.
Y unos labios lo nombran.


El ahogado

La luz era un himno
y todos esperaban el rescate del ahogado,
la aurora de su sangre.
Iban llegando envueltos en un vapor de ramos
por la mirada imaginados
que alejaban el terror oculto
y empujaban todo el ser hacia las ondas quietas
donde una respiración de labios florecía.
Nosotros, desde la altura, nos sumábamos en silencio
mientras por el fondo triste de mis ojos
pasabas la destilada sombra de tu vida.
Una honda nube de quietud
deslumbraba el paisaje y lo suspendía.
Cada vez más claros y lejanos
los que llegaban contenían en su espera
el halo azul del agua,
frágil red tejida por una respiración común
que unas tijeras de humo pudieran quebrar
amaneciendo el dolor más puro.
Nosotros, desde la altura, recibíamos en silencio
la verdad sin nombre que al origen devuelve
y como un beso último descubre el engaño,
pues cielo y no muro temblando siempre vivirá.
La luz era un himno
y alguno adelantaba su sueño hasta tocar el rostro del ahogado
sin que nadie lo siguiera: cada sueño tiene su reino y su lágrima.
Cada felicidad su condena: pronunciabas sin abrazo.
Y todavía en la pausa me quedaba,
torpe, perdido, limpio ahogo de ternura.
Un ave lenta, iluminada memoria,
el paisaje hacía sumo
y un instante lo amado devolvía
a los que inclinados sobre el agua
la imagen del ahogado despertaban
como una obsesión hermosa.
Todos entonces se precipitaban en el retraso mágico del recuerdo
borrando sus nombres en la íntima reunión.
El aire entretanto se consumaba en alta transparencia
y su estelar seno mostraba un pecho en reposo.
Solo, desde la altura, mi corazón escuchaba
la pena fija del ahogado
sus ojos de enfriada estela,
mientras una mano
en su soledad trazaba la pasión última del olvido.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Poemas de Javier Lostalé en "Jimmy, Jimmy" y en "La rosa inclinada"


Poemas de "Jimmy, Jimmy"

Con el alba…

Los pájaros se ciegan con tanta luz
y estrellan su frágil cabeza contra una roca.
Allí quedan sus alas tronchadas bajo un cielo ceniciento.
Allí, donde el puro silencio, su pecho se hará olvido.
Con la noche los árboles habrán enterrado su último canto
y una gota de sangre todavía señalará el lugar del amor.
Un coro de manos elevó al cielo una llama
con la forma de su corazón
y su vuelo desde entonces se hizo triste.
Sobre la llanura débiles pulsos agonizan
mientras los hombres encienden sus cuerpos
en el aire tibio de la tarde.
Son apenas brillos que en su tímida pureza
hiriesen, con alguna pluma o recuerdo, la frente humana.
Algunos, en un último intento de salvarse
buscan la engañosa claridad del agua
que un día, con su espuma, les abrió los ojos.
Y allí mueren, arrasados, oscuros;
sus cuellos flexibles, bellos como una rama inclinada,
desciendan ante el olvido de los peces.
El universo permanece mudo
y lentas hogueras atraviesan el horizonte.
Con el alba, un pájaro romperá los cristales de la mañana
y encontrará sólo sombra.


Consumación

En el resplandor del mediodía
hay una tensión de pájaros carbonizados
mientras un aire en brasas
abre heridas en tus ojos.
La soledad es una transparencia sin memoria
y es fácil perderse en un aroma, o en esa gota de agua
que, como chispa, llega a tu rostro.
Una lluvia de luz trae
hasta tu pecho el dolor más hondo;
aquél que no tiene límites,
que es ave, deseo, extensión,
oscuro placer a veces
consumación serena en la impotencia.
¿Hasta esta música desdibujada —tan reconocible ahora—
qué cuerpos llegan y te condenan
o cómo se salvan al recordarlos?
Sin rostro llegan y algunos, como tú,
un día también en el dolor se descubrieron;
mas no puedes verles, porque hay un girar de puertas,
una agitada respiración, una confabulación de espejos
que los borra siempre.
Sus manos extienden, alzan, buscando
en la fragilidad del aire
hundir todavía sus dedos en el resplandor enfermo
que precede a la sombra total.
Pero tú ya no estabas. Tu paso se hizo olvido
con las últimas luces de la tarde
mientras alguien, desde no sabes dónde,
dejaba en tus ojos una suave tristeza
que hacía más imperceptible tu partida.
La luna entretanto descendía su pálida tormenta
y navegaba el sueño de los aún puros adolescentes.


El mar

El mar no se explica.
Está para que lleguemos
y desnudos sintamos un frío a lo lejos,
como si estuviésemos a punto de morir o nacer.
No es hora de preguntar por nada o por nadie.
Es hora de quedarse quietos,
de anclar en el fondo de los cuerpos
y comprobar el desamparo de unos ojos casi tranquilos,
flotantes en la luz mojada.
El amor era como una grieta en el silencio abierta
que fuese lentamente destruyéndonos
mientras un pez en su salto
poblaba el espacio de soledad.
El tiempo se hizo entonces comba de dolor
y una palabra se dirigió al pecho para rematarle.
Sobre las rocas hombres yacían,
la memoria enterrada en algún astro,
y un viento de poniente arrastraba
ese último deseo que, como un débil destello,
agoniza en un agua indiferente.
La luz era un prolongado estertor
que en su belleza nos asumiera
y así nos condenase.
Y una noria de cuerpos
furiosamente se amaba
bajo un cielo calcinado.
El mar, el mar. Ese hondo miedo
ese grito solo, acabado en sí mismo,
que no nos comprende.


No siempre la luz nos acerca a la verdad de un rostro,
pues, soberana, desconoce esas manchas humanas que dolorosas se contraen
bajo su foco inclemente.
No siempre la palabra nos acerca a la verdad de un labio,
pues unas burbujas sonando nunca alcanzan un corazón.
No siempre una mirada nos acerca a la verdad de unos ojos,
pues unas ruinas recorrieron y desde entonces una flor no puede romper
con su claridad la turbia tela de aire que los unifica indiferentes.
No siempre el abandono nos trae una respuesta, ni el silencio
nos corta como aspas entreabriéndonos un paisaje.
No siempre. No nunca. Por eso todavía nos engañamos.
Y cogemos una cuartilla. Y vamos uniendo palabras.
Aunque sabemos que la verdad tampoco es ésta. Fuera
o dentro: soledad siempre: he aquí el poema.


Poemas de "La rosa inclinada"

Confesión

Escribo porque me salva, porque es lo único que me queda, porque fija un sonido, unas luces, el final de un acto de amor, el escenario de unas horas de deseo. Escribo porque están conmigo los que ya nunca estarán, porque bajo al mar desde la mesa donde apoyo la cuartilla y me quedo quieto en la memoria de un cuerpo, y prolongo unas voces hasta perder la noción del tiempo (días y años juntos, apretados en un instante que me deja sin defensa). Escribo porque al abrir el seno de una palabra encuentro la iluminación última del beso, porque pronuncio a solas mi única verdad: ésa que después desmiento con mi vida. Escribo porque hay un llanto íntimo que me purifica desde que comienzo a hacer signos en el papel, porque poseo las cosas desde su respiración humana y puedo habitar aquello de lo que fui desterrado. Escribo para ser joven y alimentar una espe- ranza radical, para tener lo que no tengo y escuchar lo que nunca me dijeron. Escribo porque nunca fue más bello el engaño.


La verdad de una hoja es un reino,
niebla clara su territorio
donde seres quietos te anegan
sin alterar el alma de la luz.
En honda compañía vas,
pues sólo perteneces a un nombre
como estela escrito en tu corazón.
Tus ojos trazan el espacio
de un pulso de imágenes
que difuso te invade
concertando un tiempo sin herida o presencia.
Una rosa respirada
late en el seno del aire
y su perfume son tus sentidos.
Cada pensamiento
es una delgada espina
que cruza tu cuerpo
y lo deja suspenso
en vida sólo tuya,
mientras traspasa el paisaje
el alto oscilar del mar.
Pincel de luz difunde íntimo un aliento
en el que vibras sin paréntesis de respuesta.
Palabra de silencio dice
la memoria ingrávida de tu paso.


Hay un silencio de cada uno
que tampoco es nuestro
en el que un instante podemos tocar
la frágil flor del amor.
Hay un enfermo girar de todos sin nadie
donde cada triunfo es soledad,
una armonía de estrella solitaria
que de otro cuerpo bebe la luz
sabiendo que en su cielo nunca brillará.
En el blando núcleo del sueño
alguien ha entrado;
sus pasos son el mundo.


Llega la muchacha
con sus piernas de junco de ganso
y empieza a bailar mi vida
con su estrella.
Llega sin desvelo solitario que avise
en la hora siempre última del pecho.
Llega con su luz de cristal y sin sueño
para que no la perdamos
en la memoria con lágrima de otro paisaje.
Ni siquiera la muchacha sostiene con su mirada
el rubio sol de humo que en nuestra vida resucita.
Permanece sólo, permanece entre sus rayos de luna fría
flotando sin busto en la corriente dorada de sus piernas.
Mirarla ya no es posible, porque para mirar
hay que hacerlo desde algo que nos pertenezca
y ella troncha nuestra pequeña imagen dormida
y nos coloca en un ancho azul sin bordes
donde siempre un pájaro asfixia su canto.
Mirarla ya no es posible…
pero llega la muchacha
con sus piernas de junco de ganso
y empieza a bailar mi vida
con su estrella,
mientras lenta se desvanece
en la música de una máquina tragaperras.

viernes, 4 de octubre de 2013

Velada de poesía por la abolición de la deuda externa

En el marco de la VII Semana Internacional de Lucha contra la Deuda y las IFIS (instituciones financieras internacionales), un año más se celebra una velada poética. La lectura tendrá lugar el lunes 7 de octubre a las 19'30 h. en la librería Traficantes de sueños (c/ Embajadores, 35, local 6) con la participación de:

Ariadna G. García       Ana Gorría         Ernesto García López          Eva Chinchilla          Javier Lostalé
                J. Luis Gómez Toré                          Luis Luna                         Miguel Ángel Gara

miércoles, 27 de marzo de 2013

Javier Lostalé sobre "Topología de una página en blanco"

SER EN EL POEMA



Pocas veces, si no ninguna, se nos ofrece a través de un libro de poemas el rostro absoluto de la poesía. Se necesita tener un profundo conocimiento del proceso creativo y  una gran capacidad de desaparición dentro del texto. Ambas cosas las consigue Alejandro Céspedes en Topología de una página en blanco,  título entrañado en las matemáticas, que nos habla de estructura, de rigor, de un espacio en el que va a suceder una intensa y tensa relación entre el poeta que alumbra, el lector que también crea y la página en blanco trepanada por palabras nunca inocentes ni quietas, generadoras tanto de lo visible como de lo invisible, así como de un mundo submarino y por tanto oculto, donde respira lo no dicho, donde están-escribe Céspedes-los manantiales del lenguaje. Palabras que, a veces, sólo son aire en el aire, asma de soledad. Folio que no es una naturaleza muerta sino que  se abre y nos hunde en un vacío y una ausencia llena de rescoldos. Hoja de papel donde hay un silencio pleno de semillas. Alejandro Céspedes, una de las voces principales de la generación de los ochenta, con una obra amplia y reconocida, no ha dudado en realizar un acto de consumación poética escribiendo un libro extenso e intenso que, como  bien señala Miguel Ángel Muñoz San Juan, “requiere del lector su máxima atención, tanto dialéctica como emocional”, en un formato donde lo espacial y lo visual se funden de tal modo que, durante la lectura, junto al  pensamiento y el corazón actúan los ojos volcándose hacia dentro/para encontrar el símbolo. Topología de una página en blanco es según su autor, al que parafraseo, “una poética que se efectúa desde dentro de la misma poesía y una poesía que se piensa en el lenguaje mientras está produciéndolo, y la página es el territorio de encuentro de los tres vectores esenciales de lo literario: lo creado, el creador y el recreador. Es asimismo una  metáfora absoluta, símbolo último de ese territorio movedizo al que intenta fijarse el lenguaje y en donde hallamos, enfrentados, entrelazados, atónitos o desdeñosos, los ojos del lector y del autor”.Nada más alejado, por tanto, de un discurso teórico, o de una investigación desde afuera, sino que el creador se transmuta en lo creado hasta escuchársele su propia respiración, y el lector-como afirma Ainhoa Sáenz de Zaitegui citando a Wallace Stevens, “ se convierte en el libro”. Reunión de ambos que en este poemario se visualiza mediante cuerdas en los márgenes de las páginas. Una atadura muy frágil, por eso las cuerdas se deshilachan; fragilidad determinante de todo el proceso de reflexión que encierra  esta obra, en la que aparece- afirma Muñoz Sanjuan-“lo transitorio de la propia existencia poética”.Topología de una página en blanco debe leerse como un todo, pues existe una trabada unidad entre los diferentes elementos, humanos, lingüísticos y soporte que la integran, respetando, eso sí, su especificidad, y teniendo presente también el carácter fragmentario del libro, fundado en la permanente dificultad de construir una realidad entera. A partir de aquí la cita de algunos versos sin solución de continuidad, nos servirá para tomarle la temperatura a una libro encarnado en las raíces de la creación poética, en su oleaje de luces, sombras, hundimientos, ascensos, vacíos y ausencias: dentro/la indeterminación de la sintaxis/ un ojo cerrado/será una entrada/un ojo cerrado/ mirará por su ojo/ y verá soledad/ entonces la soledad será el objeto/de la mirada y la mirada/ en esa frase sin sujeto/ se mueve en el espacio de la pérdida/¿quién fingirá después que sabe como ahogarse?/ cada palabra se cree irrefutable preñada de certeza/ sus signos en la realidad no existen/cuerpos huecos/ todo tendrá que ser imaginado y habrá que trabajar/ sobre la ausencia/ aun así qué difícil fabricar  sintaxis/ que no tenga el don de predecirse (…)¿es posible creer/en una realidad que es modificable /cada vez que se visita?¿siempre es la misma persona/la que vuelve?¿la que lee vuelve?/¿es posible bañarse dos veces en la misma página?/¿en qué categoría de realidad está la septicemia/ del lenguaje?(…) la lectura reclama que el esfuerzo de observar/sea siempre nuevo(…) es posible beber de un vaso hace tiempo vacío/y que la reverberación de lo que ya no existe/sea capaz de seguir emborrachando/las palabras pueden tener una existencia efímera/ o muy densa/ lo saben/ en el silencio donde aúlla su propio desamparo(…) que acabe todo/ cuanto antes/antes/ otra vez antes se coloca en el futuro/ para protagonizar espacios de miseria/ nada sabe volver no hay pertenencia nada/ocurre aquí  sobre este folio nada/ un agüjero blanco/tragándose a sí mismo/ incapaz de tener ninguna reflexión trascendente(…)nunca hay revelación/sólo la idea que empaña los espejos para desconocerse(…)es necesario retroceder para encontrar la nada/ hay que volver a ser para dar nombre/a la que ya no es(…)la página es la metáfora inconclusa/de una construcción abandonada/dentro de un universo en construcción(…) desde el interior de nuestro tiempo somos/aves que tienen las dos alas cosidas(…) las palabras agiten sus muñones desdiciendo/la artrosis del lenguaje/veámoslas caer/mientras nos miran/ y crece la distancia/entre los dos/que ninguno se engañe/una ventana también mira hacia dentro. En esta breve antología de fragmentos no he respetado la disposición tipográfica que es parte esencial en la circulación sanguínea de este libro singular, en el que por cierto hay ideas y frases incorporadas a su tejido vital provenientes de un gran número de creadores españoles y extranjeros, entre los que citamos a Dante, Pavese, Damien Hirst, Foucault, Eliot, Eduardo Chillida, Wallace Stevens, Valéry, Paul Celan, Alberti, Chantal Maillard, Miguel ángel Muñoz San Juan   y Juan Carlos Mestre. En resumen: no es posible leer Topología de una página en blanco sin que nos convirtamos  en parte de un texto escrito en estado de concepción, donde los signos que se trazan abren surcos de ser; sin que, al lado del autor, emprendamos una aventura inagotable por las entrañas siempre movibles  del poema, para de este modo recrear habitándonos todo lo que el poeta ilumina entregado hasta dejarse la piel a su tarea de buscar  lo inefable, de nombrar la existencia tocando fondo, de luchar con las palabras instalándose en su propio territorio tan lleno de destierro e incertidumbre, tan pariente consanguíneo del silencio. Topología de una página en blanco que amaneció en la luz fría de un ordenador, se publica ahora por Amargord en su cuerpo y alma naturales: el papel. Hecho que aprovechamos para decirles que se trata de un verdadero acontecimiento literario, porque pocos libros como éste son engendradores de conciencia.

Javier Lostalé

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Nota acerca de "Topología de una página en blanco"

La Colección pi de poesía sigue su, para mí, sorprente marcha con la aparición del tercer número: "Topología de una página en blanco", de Alejandro Céspedes.

De larga trayectoria, Alejandro Céspedes, uno de los principales autores de los 80, según Javier Lostalé, da con "Topología" un salto al vacío. Salto al vacío por lo que tiene de riesgo para un autor consagrado cambiar de registro y salto al vacío porque viene a un lugar que hasta el nacimiento de esta colección nos resultaba ignoto e inimaginable.

"Topología" es un libro con dos vidas, la primera fuera virtual, la segunda, esta que os ofrezco,la emprende en un nuevo cuerpo y una nueva alma, con nuevos detalles literarios y de edición, como la incorporación de un espejo.

Pero dejemos que sean los críticos quienes se expresen:

Experimental y visualmente impactante.
Ainhoa Sáenz de Zaitegui

La poesía nos muestra su rostro absoluto a través del bisturí de uno de los principales poetas de los ochenta, Alejandro Céspedes. Su rostro absoluto desde la Topología de una página en blanco, un intento, no abordado hasta hora con “ la intensidad tanto dialéctica como emocional”, en palabras de otro poeta Miguel Ángel Muñoz Sanjuán, un intento digo, de sentir todo el pulso del vacío, del exilio, del límite, de la invisibilidad de lo profundamente existente, de la revelación, de las lianas con el pensamiento filosófico, de las posibilidades del lenguaje tanto para crear como para borrar, de la extrañeza y conocimiento albergados en el proceso de creación poética, y de hacerlo sobre la página en blanco en estado de concepción donde los signos que se trazan abren surcos de ser.
Javier Lostalé

Topología de una página en blanco representa un quiebro estético de gran altura que rompe con muchos de los estándares de la poesía española no sólo contemporánea, sino de siempre, e incorpora un reto formal cuya propuesta se halla mucho más allá del encuentro armónico con la palabra dicha; está, por el contrario, inmersa en la hipótesis del feliz encuentro con la palabra por decir.
Inés Ramón

Una reflexión exigente sobre los límites de la poesía desde dentro del poema, desde el centro vertiginoso de la página en blanco, desde la oscuridad en la que el poeta enciende el fuego primordial con pedernales y yesca. Porque la misión de la poesía no es proponer respuestas, sino plantear preguntas...
Santos Domínguez Ramos

Atesora llamaradas de cultura, materia conmovida, versos a fuego lento. Poesía sin artificios, de calidad indiscutible y llena de preguntas, luces y sombras que se persiguen a sí mismas.
José María González Ortega

Tal y como lo expresa, este poemario es una ruptura total y absoluta, casi como si su poética anterior hubiera sido destruida por una explosión nuclear…, o como si hubiera sido arrojado en lo más profundo del mar.
No es de extrañar que le importen relativamente poco el número de premios, galardones y distinciones que su obra poética previa ha cosechado en los últimos veinte años, ni menos aún es de extrañar la frase con la que termina la entrevista, esos versos que Pessoa pone en boca de uno de sus heterónimos, Ricardo Reis: “sea mi ser idéntico a mí mismo”.
Amando Carabias, en referencia a "Topología de una página en blanco" y una entrevista de Paloma Corrales a Alejandro Céspedes


De la colección en que se integra "Topología" también se ha dicho:

Realmente fue una reunión excepcional. De las mejores cosas que recuerdo en mi paso por el salón de actos de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles. Los libros, las presentaciones, el ambiente. No fue un acto más... fue casi un acto fundacional de escritores que sienten que la poesía es, fundamentalmente, lenguaje y conocimiento. Que la filosofía, las matemáticas, la Literatura, las ciencias nacieron unidas y vuelven a estarlo, después de tantos años de intento de separar el saber. Ayer hubo más que la presentación de la espléndida antología realizada por Jesús Malia, con ser mucho. Hubo un clima especial. Y el comienzo de un camino que espero que podamos seguir. Un camino de profundización en la cultura y de armonización de códigos que, estoy seguro, Jesús y todos los poetas incluidos en el libro van a seguir desarrollando.
Emilio Porta en referencia al acto del día 25 de octubre de 2012 de presentación de la Colección pi de poesía en la Asociación de Escritores y Artistas Españoles. Hasta entonces, "πoetas" y "Codex Mundi".

¿dónde estás tú? ¿qué decisión te elige?

el papel sólo puede crear iguales pero hay cosas
que ocurren más allá del envés
de estas mismas palabras crece la división
el plano se duplica con la simplicidad y la complicidad

de tus dos ojos

escenografía vida que se parece a la vida irrealidad
                             símbolo y certidumbre
se aparearán en este mismo espacio y cuando ocurran
simultáneamente será posible habitar en las palabras

en la figuración de lo real somos inconstatables
a veces lo que no es y lo que es decide confundirse
                                                   nos confunde
pero tampoco en la confusión habrá cobijo
                                                          volando
un cisne resbala sobre el hielo y en su reflejo cree estar
                                                          volando

Y aunque aquí no se vean y para el ojo despabercibido no se sientan, siempre las matemáticas. En el epílogo se da extensa muestra de ello.

Jesús Malia Gandiaga
Director de la Colección pi de poesía de la editorial Amargord

miércoles, 18 de julio de 2012

Javier Lostalé e Ignacio Elguero sobre Πoetas

El pasado 30 de junio, como sabéis, Javier Lostalé generosamente me acompañó en Libertad 8 a presentar Πoetas, y dirigió a los asisitentes las palabras que pongo a continuación. Gracias a Javier por su compañía y por sus palabras.


Relacionado con ello, el pasado sábado 14 de este mes de julio, Ignacio Elguero dijo unas palabras en "La estación azul" sobre Πoetas. Anoto el enlace al programa completo, el tiempo para la antología (aparte otras referencias iniciales) 21 minutos 53 segundos.

Primera antología de poesía con matemáticas (Javier Lostalé)
"La verdad poética y la verdad matemática se miden por la emoción"

La lectura de esta antología me ha creado la misma tensión intelectual y emocional que se produce durante la escritura de un poema. Y dentro de esa tensión, he pensado, en primer lugar, en el alto grado de abstracción que estrecha los lazos entre la poesía y las matemáticas; de cómo esa abstracción no está desligada de la realidad, del ser humano, sino que está encarnada en ambos, mediante un proceso, eso sí, de ascensión, de búsqueda de lo absoluto, del origen, de un espacio no hollado en el que todo puede ser descubrimiento y realización plena sin adherencias, un estado en cierto modo virginal. He pensado de cómo en el camino hacia ese estado superior, no angelical sino plenamente humano, repetimos, el lenguaje, tanto en la poesía como en las matemáticas, tiene un carácter indagatorio, habita el enigma, se empaña del fulgor de la belleza (tan ligada a la metáfora) y existe una doble secuencia temporal en el proceso del conocimiento. Como escribió Herman Broch en ese libro siempre nuevo cada lectura, La muerte de Virgilio, "la poesía es una forma impaciente de conocimiento", y las matemáticas exigen un tempo distinto. Eso sí, es una forma de conocimiento en la que, aunque juega una parte no despreciable la inspiración, en ambos casos son fundamentales el trabajo y el rigor. Hay además algo importante, creo, que en este caso diferencia a la poesía de las matemáticas, y es que en la poesía se dice siempre más de lo que se dice, y ese es su efecto en el lector. La iluminación de las matemáticas es el resultado de infinitas operaciones tal como en él se nos muestra. Una iluminación que puede ser totalmente novedosa, y por aquí sí existe -pienso- un vínculo con la poesía. Y desde luego en ambas disciplinas entra en juego la emoción, tanto en el camino como en la meta. La verdad poética y la verdad matemática se miden por la emoción.

Esta introducción ha sido necesaria en virtud de todo lo que ha despertado en mí esta Primera antología de poesía con matemáticas que, publicada por Amargord, ha preparado Jesús Malia, poeta, matemático y divulgador de la poesía desde la seriedad y el apasionamiento. Las tres cosas, más su olfato de antólogo, han dado como fruto esta obra, primera de su especie y de gran valor literario, que es un ejemplo de cómo las culturas científica y humanística son ramas del mismo árbol. La magnífica introducción de Jesús Malia, que debe leerse con la misma aplicación de la razón y el corazón que luego debemos mantener en la lectura de los poemas, está encabezada por algunas citas que no tienen desperdicio, de las que cito dos. Dice Ortega y Gasset: "La metáfora es el álgebra superior de la poesía". Y Bertrand Russell escribe: "La matemática, cuando se la comprende bien, posee no solamente la verdad sino también la suprema belleza". Y, ya en las primeras líneas de su texto, Jesús Malia resume el espíritu de esta antología afirmando que "no se trata solo del acercamiento de los poetas a la ciencia en general y a las matemáticas en particular, sino a la aparición de las matemáticas en el verso como un elemento más de su rico y evocador lenguaje". Y hecha esta advertencia inicia un recorrido histórico tendente a mostrar cómo a través de los siglos "poesía y ciencia se amancebaron", en expresión suya. Parte Jesús Malia de la poesía didáctica en Grecia y Roma repondiendo a la pregunta "¿Por qué no caben las Matemáticas en la poesía didáctica grecolatina?", y permitiéndonos convivir con Lucrecio, Hesíodo, Parménides, Empédocles y Arato de Soles, y visitar la Antología Palatina. Después nos traslada a la India para hablarnos de la relación Poesía y Matemáticas, y sin solución de continuidad en nuestra aventura lectora nos conduce a Persia y Al-Ándalus, con la presencia del poeta y científico esencial persa Omar Khayyam, que introduce -dice Jesús- "a la ciencia o al saber en su verso". Y para maravilla nuestra llega al Renacimiento europeo con dos figuras inundadoras por su personalidad multidisciplinar: Leonardo da Vinci y Galileo. Luego, el barroco, con John Milton y su Paraíso perdido, que se refiere, como nos dice Jesús Malia, a "la alquimia del verso". Y si seguimos avanzando pronunciamos nada menos que los nombres de Goethe, Novalis y Coleridge. El siglo XIX después está principalmente representado por las reflexiones de Carlos Fernández Shaw, entre ellas la de que "el nacimiento de toda hipótesis, en su desarrollo, en su definitiva llegada a la vida de lo verdadero, palpita siempre una idea eminentemente poética". Finalmente refleja Jesús la situación en el siglo XX, en donde se recogen otras interesantes reflexiones del poeta y cirujano Pedro Piulachs en su texto La palabra en la ciencia y en la poesía; se recomienda la lectura de la antología Explorando el mundo: poesía de la ciencia, preparada por Miguel García Posada, fallecido a principios de este año, o el nacimiento en Granada en los años 80 de la poesía cuántica. Una introducción por tanto la de Jesús Malia necesaria y gratificante que nos abre la puerta a nueve autores vivos, españoles e hispanoamericanos, de un acalidad sobresaliente. Para todos ellos, lo señala el autor de esta antología, las matemáticas son un elemento esencial. En cualesquiera de sus formas: numérica, astronómica, geométrica, algebraica... Los autores son: los peruanos Rodolfo Hinostroza y Enrique Verástegui Peláez; el venezolano Daniel Ruiz Correa y los españoles David Jou i Mirabent, Ramón Dachs, Agustín Fernández Mallo, José Florencio Martínez, Javier Moreno y el propio Jesús Malia.

Poética de Agustín Fernández Mallo:

Si a un verso considerado bien calibrado le quitas o añades una palabra, lo inutilizas. Si a una ecuación -que no sea un desarrollo de términos aproximativos-, le quitas o le añades un término, también la inutilizas. Ésta es una de las muchas similitudes que existen entre matemáticas y poesía.

Poema de Javier Moreno:

En este promontorio, de espaldas al mármol
desarmado por  el tiempo, sorprende la extensión informe del mar. Una inmensidad azul
tangente a lo divino
salpicada de  hilachas de espuma, anticipo de una nueva diosa, la que vive en la piel y despierta el deseo de otra. Olas
que son comas
delimitando el vacío, creando un ritmo quebrado, una música sostenida en la nada (como este raudal de aire que flota sobre las ruinas) y rompiendo en placer. No encuentro mejor justificación para que aquellos hombres (que desde este momento ya  venero) edificaran aquí este templo

Poemas de Daniel Ruiz:

Circunferencia
Abrazo perpetuo
Sobre la nada

___

Circunferencia
Anhelo constante
Giras

___

Circunferencia
Dentro de ti
La oquedad


Poema de José Florencio Martínez:

Los números quebrados

Para cuando te rompas,
cántaro,
tengo ya las lágrimas a punto.

Para cuando te quiebres,
pájaro,
recoger tu canto.

Para cuando derrames,
cántico,
tu agua por el desierto de mis labios.

Poética y poema de Jesús Malia:

Lo quiso expresar Ortega y Gasset, aunque algo equivocado por excesivo, al afirmar que “la metáfora es el álgebra superior de la poesía”. No es necesario llegar a la complejidad del álgebra para abstraer y definir expresiones que se refieran simultáneamente a cosas, situaciones o hechos dispares (esto es la metáfora, establecer nexos entre lo aparentemente disperso y mostrar la multiplicidad de la unidad), sino que nos basta con la aritmética. ‘Uno’ se refiere por igual a un hombre, un gato, un ave, como a un pueblo, un país, un mundo, una galaxia. Enmendando a Ortega, pues, diré que la metáfora es la aritmética elemental de la poesía.


1 o nadie
                                                                  lucia
son sus ojos la traza de un segmento de recta
estrellas suficientes para alumbrar la vida
y asirla y apresarla
en un teorema

su boca
matriz de dientes blancos y risa destapada
la caja de un tambor que tiembla de alegria
truncada sucesion
de axiomas y cuadrados

parentesis de carne y de estrellas
blancas

sus ojos
su boca
sus ojos
constituyen la clase de todos los conjuntos
su boca
sus ojos
su boca


Ya se han dado cuenta de la verdadera poesía encerrada en estos poemas, de cuya naturaleza forman parte las matemáticas. No hemos podido transmitirles el pulso, también existente, de los números, de las figras geométricas, el pulso de la tipografía, todo lo visual.

Ya termino: Esta antología no requiere, para su lectura, una formación matemática, sino que se dirige a los amantes de la poesía; pero de algún modo consigue un triple beneficio: despierta el interés por las matemáticas en los que somos más torpes, es un respaldo a los que enseñan las matemáticas como un horizonte que va más allá de los números y crea pasión por la poesía en los que en primer lugar fueran vencidos por la ciencia. Esta tarde esta antología, Primera antología de poesía con matemáticas, es, como dijimos al principio, un resplandor intelectual y emocional.Celebrémoslo.

Javier Lostalé

viernes, 29 de junio de 2012

Mañana, 19:30H Cafe Libertad 8, Jesús Malia y Javier Lostalé

Javier Lostalé ha disfrutado de πoetas (primera antología de poesía con matemáticas) y ha accedido a compañarme este 

sábado 30 de junio
19:30H
Café Libertad 8 

para hablarnos de él.


No te puedes perder esta ocasión.