¡Actualidad! Tan fugaz/ En su cogollo y su miga,/ Regala a mi lentitud/ El sumo sabor a vida. Jorge Guillén
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martes, 29 de septiembre de 2015
Tres poemás inéditos de Javier Lostalé en su antología "Azul Relente"
NUBES
No tienen memoria las nubes,
su tránsito de espejo en vuelo
se consuma en libertad de luz cambiante.
Apenas necesitamos levantar los ojos
para sentir el leve peso de sus formas,
tan ignorantes de nuestro desvelo
como de la soledad pequeña de unos pasos.
Ángeles insomnes de claridades y tormentas
queman las nubes el pecho adolescente
con su sofoco tibio de pajar.
Y si un viento de sombras las cruza
tiemblan navíos fantasma en cada ventanal
mientras al fondo manos maternas
se posan en un silencio azul.
Oro de sueños siempre en vilo
depositan las nubes en el corazón más solitario,
y el nadador cruza el río
en su propia constelación cegado.
A su paso las torres resumen
la tensión íntima del paisaje,
y entre valles el aire más alto
irradia su secreto.
En su luciente desvanecimiento
las nubes nos ignoran,
pero hay en ellas un fugitivo soplo carnal
que nos anuda sin tiempo ni destino
a la universal pulsación de lo aún no concebido.
TODA LA VIDA...
Toda la vida necesitaste
para amar cuanto ignoras.
Sin lugar ni horizonte ahora estás,
pero en tu verdad redimido
cultivas silencioso y humilde
las plantas que se abren
al sol de un espacio
borrado antes de nacer.
No es tuya la luz de tus ojos
sino el humo destilado
de cuantos en su mirada te recibieron
sin mapas ni fronteras.
Y cuando hablas,
sabes
que esa íntima lunación solitaria
que te acompaña
tampoco es tuya,
sino el olvidado sueño de los otros
dentro de ti.
En todos los caminos que elegiste
hay una señal de cántico o de tristeza
exhalada por labios sin nombre,
claros en su ofrecido misterio,
en su anunciación destemplados.
Toda la vida fue necesaria
para amar cuanto no hiciste,
y reunir así distancias y rostros
alabando en ellos
el astro de su amanecer.
Mientras en tu alma la luz atardece
respira por última vez
todo lo que te dieron
y ámalo también hasta su último resplandor.
DESPERTAR
Sin nadie despierta,
quieto en la intimidad sin pulso
de lo absoluto.
Desliza su mano
por la distancia iluminada
de un cuerpo que no existe,
y se abraza a un espacio
que en olas sucesivas
anuda su pecho
al tacto hondo de una sombra
en su deseo concebida.
Y allí dice
lo que no tiene
hasta temblar en soledad
la vida entera.
Cierra luego los ojos
y se entorna en la luz última
de lo perdido.
Sin nadie
más puro amanece el día.
martes, 4 de noviembre de 2014
Poemas de Javier Lostalé en "Hondo es el resplandor"
En la bruma del
fondo de tus ojos
tiembla un jardín
que me llama
con su brisa de
luces mojadas.
Me llama sabiendo
que nunca
mi árbol caído
levantará sus ramas
entre la latitud
sin tiempo de tus brazos.
En la bruma del
fondo de tus ojos
la memoria alumbra
un cuerpo con la forma de los dos,
pero sabes que la
memoria late sin superficie:
es sólo
resplandor.
Radiografía
En la radiografía
del paciente
se observan
pliegues de soledad
formados por las
pinzas de unas manos
que sin duda algún
día fueron al encuentro de las suyas.
Por la parte del
cuello,
laberinto de
brillante maleza,
se percibe una
mancha rosa
producida por el
falaz incendio de una boca
que sin duda algún
día fue al encuentro de la suya.
Cerca del pecho,
hontanar de horas
estelares,
se transparenta el
esqueleto doblado de una estrella fugaz
fósil respiración
de otro pecho
que sin duda algún
día descansó en el suyo.
Más abajo, en el
vientre,
media luna de
yerba, ladera de alta tensión,
hay un
desprendimiento de sombras
reinos que nunca
pudo amanecer
ese cuerpo que sin
duda algún día fue en busca del suyo.
Y si llegamos al
pie,
arco voltaico en el
que salta la chispa de todo el ser,
éste presenta una
difusa veladura blanca:
el alba de frío
solo que, sin duda algún día,
tras la engañosa
entrega, en su corazón rieló.
Saben lo que les
digo:
Esta radiografía
nunca debió hacerse.
El paciente está
muerto.
Cuerpo
Como una pecera que
se fuese quedando sin agua
la habitación es
lenta asfixia de tu cuerpo.
Ninguna forma en
ella se consolida.
Obediente todo al
nuevo orden del deseo
el espacio se
fragmenta, es vaivén,
vuela sostenido en
el aire que tu presencia conturba.
Y el hormigueo de
la luz en las cortinas
clandestinamente me
confirma la verdad de tu entrega.
Doy un salto
entonces hacia mi entrada en ti,
y como el que salta
tiemblo sólo tu frontera
al quedarme siempre
antes o después.
Temblor de tacto
que no es ancla, sino velocidad,
girándula de mi
sangre que tu pecho alcanza
y provoca el
desembarco de tus manos
en mi resbaladiza
sombra cruzada por tus mareas.
Aventura que
conduce a un pulso estelar
en el que se anudan
mirada y sexo,
pues mientras los
labios de la piel succionan desvarío
por tu mirada mi
vida respiro.
Tan desvanecido
estoy en ti que no puedo oírte.
¿Pero dices algo?
Un beso se desnuca
en la pared de
espuma
que, en relámpagos,
nos confunde.
La habitación
entera rueda como un sombrajo ardiente
y todo se hunde
hasta alcanzar ese silencio
en el que amanecen
los ahogados.
El mundo navega
lejos
mientras dos
estrellas de mar entrelazadas
rezuman una música
blanca entre las sábanas.
Niebla
Todos somos niebla.
Nos deshabitamos cada vez que otro ser
tiembla su voz
inaugural en nuestra sangre,
y ponemos luego la
memoria al nivel de la bruma del mar
para abrazar el
transparente cuerpo de lo perdido.
Todos somos niebla.
Buscamos una mano
y por un precipicio
de silencio resbala
la inocencia muerta
de su tacto.
Sobre su cadáver
crecen las yemas de nuestro sueño.
Todos somos niebla.
Pronunciamos una palabra
y el eco nos
devuelve olvido.
Pero el corazón,
al no tener cura,
navega tan alto
como una estrella.
Todos somos niebla.
En un rostro besamos nuestra propia herida
para envejecer
después sostenidos por aquella llama de sombras.
Todos somos niebla.
Miran siempre los ojos lo que nunca ven
y así se torna la
vida anunciación de un tapiado jardín.
Todos somos niebla.
El pensamiento carboniza lo que desvela
hasta alcanzar la
grávida invisibilidad del abandono
y despertar todavía
imágenes con nuestro ojo de vuelo desierto.
El mundo es niebla.
Confusos pasos por dentro.
Deslumbrante
ceguera de lo que se abre mientras se cierra.
viernes, 19 de septiembre de 2014
miércoles, 17 de septiembre de 2014
Un par de poemas de Javier Lostalé en "La estación azul" y en "Figura en el paseo marítimo"
Poemas de "La estación azul"
La frontera
La frontera
Todos vivimos en la
frontera, a un paso de la felicidad y a otro del abandono y el
desamparo. Somos unos refugiados sin territorio que estamos
pendientes de que alguien nos nombre para sentirnos habitantes de
algún lugar. Nos ves- timos cada día sin saber cuántos grados de
soledad seremos capaces de alcanzar, o si, por el contrario, nos
sucederán tantas cosas que hasta nuestra chaqueta se sentirá
extraña. Y al arribar la noche no sabremos dónde estamos, cuánto
nos queda para llegar a la maravilla o al precipicio. Libramos una
batalla con nosotros mismos en la que somos reyes y mendigos.
Mientras nos ponemos la corona del triunfo y del dinero, nuestro
corazón despojado muestra sus harapos. Todos vivimos en la frontera,
en la invisible línea que separa palabra y silencio. Hablamos y no
hacemos sino callar lo que realmente queremos decir. Guardamos
silencio y nos desnudamos de tanto contar. Abrimos una puerta y
cerramos un sueño. Tapiamos una ventana y los ojos se queman con un
paisaje. Recibimos una carta y el tiempo pasado borra sus letras.
Entre lo claro y lo oscuro navega nuestro pensamiento, y arde cuando
sólo quedan las cenizas. Toca la verdad pero se ve deslumbrado por
la mentira. Su alma es la razón y, sin embargo, a veces delira. Nada
es como es y todo es como nunca fue. Así, instalados en esta
frontera del desconcierto, transcurrimos. Nuestros labios mueven el
aire del beso y una piel se estremece mientras huye. Nuestras manos
se tienden sobre un cuerpo y se vuelven sordas. Queremos hacer algo y
nos llaman de otra parte. Nos quedamos quietos y giramos veloces
empujados por deseos y presencias. Perseguimos lo imposible y pasamos
de largo ante lo que nos ofrece su compañía. Afirmamos estar
enamorados y nunca medimos el amor por la calma de lo días. Decimos
«sí», y sólo pensamos en nosotros. Escribimos «no», y entre las
dos letras tiembla la duda. Plantamos una rosa y crece sólo la
herida hecha por sus espinas. Todos vivimos en la frontera, anudados
a la paradoja, sirvientes del dolor en la alegría y de la ignorancia
en el saber. Todos vivimos con una lágrima dentro de la felicidad.
Todos tenemos lo que perdemos y escuchamos lo que no nos dicen. Todos
habitamos aquello de lo que fuimos desterrados. Todos pregonamos unos
principios des- mentidos luego por nuestros actos. Y al cruzar a la
otra orilla nos ahogamos arrastrados por las voces que ya no oímos.
¡Qué delgada frontera abre y cierra nuestra vida!
El espíritu de
la luna
El espíritu de la
luna no vaga por el espacio sideral sordo y ciego al crepitar humano,
sino que invierte el sentido del tiempo, altera el ritmo de los seres
con sus tormentas invisibles, prende la bóveda de los sueños. El
espíritu de la luna habita entre nosotros hasta el punto de crearnos
mareas íntimas, de abrirnos los ojos a un estuario de imágenes aún
no holladas. Todos tenemos un lado mágico bañado por la luna.
Cuando pasa un tren y su sombra retumba infancia, es luna. Cuando
pesan las horas y todo parece ser lo mismo, y de pronto unas voces, o
una luz transparente, nos inundan por dentro, y no sabemos porqué,
es luna. Cuando en una conversación alguien pronuncia unas palabras
y sen- timos entonces enormes ganas de viajar, o de llamar a alguien,
es luna. Cuando subimos a la terraza y miramos los tejados como si
fuera el mar, es luna. Cuando lo que nunca dijimos empieza una tarde
cualquiera a arder y nos transfiguramos escuchando lo que tampoco
nadie nos respondió, es luna. Si sentimos cómo las altas torres del
orgullo caen y nos despojamos hasta la claridad del perdón, es luna.
Si nuestro corazón sufre taquicardia de un nombre y se abandona a su
dulce enfermedad, es que ha subido la temperatura de la luna. Si
desde la puerta miramos la cama en la que murió nuestra madre y la
vida es un remordimiento que nos purifica, hay luna en la habitación.
Si el triunfo de los demás nos alza como un abrazo, y así, alegres,
casi suspendidos, lo celebramos, es que la luna ha quemado los labios
mudos de la envidia. Las lágrimas sin gafas para ocultarse, el
llanto espontáneo como el que ante un amigo se desnuda, la cabeza en
un hombro abandonada, todo, todo es culpa de la luna. Y cuando no hay
nadie y nos vol- vemos locos de tanto ver en las sombras, es que la
luna ha descendido de su reino y se ha hecho carne. Entre el
nacimiento y la muerte, la luna arrasa los engañosos espejos y nos
devuelve nuestra imagen verdadera. Somos tiempo en lunación. Astros
de luz y sombra, como la luna. Un fuego inextinguible que no cesa,
que como la luna navega un cielo siempre inalcanzable para los ojos
humanos.
Poemas de "Figura en el paseo marítimo"
El margen de su espuma
Poemas de "Figura en el paseo marítimo"
El margen de su espuma
desmiente un mar
sin fisuras
y tiende una
silenciosa escala
por la que unos
ojos puros descienden
y reciben sin
imagen
mientras una ola
proclama
la completa mirada
humana.
Todo el horizonte
es signo
de lo que alguien
escucha.
Sin sombra avanza
un cuerpo,
anuncio sólo en la
transparente luz.
Y unos labios lo
nombran.
El ahogado
La luz era un himno
y todos esperaban
el rescate del ahogado,
la aurora de su
sangre.
Iban llegando
envueltos en un vapor de ramos
por la mirada
imaginados
que alejaban el
terror oculto
y empujaban todo el
ser hacia las ondas quietas
donde una
respiración de labios florecía.
Nosotros, desde la
altura, nos sumábamos en silencio
mientras por el
fondo triste de mis ojos
pasabas la
destilada sombra de tu vida.
Una honda nube de
quietud
deslumbraba el
paisaje y lo suspendía.
Cada vez más
claros y lejanos
los que llegaban
contenían en su espera
el halo azul del
agua,
frágil red tejida
por una respiración común
que unas tijeras de
humo pudieran quebrar
amaneciendo el
dolor más puro.
Nosotros, desde la
altura, recibíamos en silencio
la verdad sin
nombre que al origen devuelve
y como un beso
último descubre el engaño,
pues cielo y no
muro temblando siempre vivirá.
La luz era un himno
y alguno adelantaba
su sueño hasta tocar el rostro del ahogado
sin que nadie lo
siguiera: cada sueño tiene su reino y su lágrima.
Cada felicidad su
condena: pronunciabas sin abrazo.
Y todavía en la
pausa me quedaba,
torpe, perdido,
limpio ahogo de ternura.
Un ave lenta,
iluminada memoria,
el paisaje hacía
sumo
y un instante lo
amado devolvía
a los que
inclinados sobre el agua
la imagen del
ahogado despertaban
como una obsesión
hermosa.
Todos entonces se
precipitaban en el retraso mágico del recuerdo
borrando sus
nombres en la íntima reunión.
El aire entretanto
se consumaba en alta transparencia
y su estelar seno
mostraba un pecho en reposo.
Solo, desde la
altura, mi corazón escuchaba
la pena fija del
ahogado
sus ojos de
enfriada estela,
mientras una mano
en su soledad
trazaba la pasión última del olvido.
lunes, 15 de septiembre de 2014
Poemas de Javier Lostalé en "Jimmy, Jimmy" y en "La rosa inclinada"
Poemas de "Jimmy, Jimmy"
Con el alba…
Con el alba…
Los pájaros se ciegan con tanta luz
y estrellan su frágil cabeza contra
una roca.
Allí quedan sus alas tronchadas bajo
un cielo ceniciento.
Allí, donde el puro silencio, su pecho
se hará olvido.
Con la noche los árboles habrán
enterrado su último canto
y una gota de sangre todavía señalará
el lugar del amor.
Un coro de manos elevó al cielo una
llama
con la forma de su corazón
y su vuelo desde entonces se hizo
triste.
Sobre la llanura débiles pulsos
agonizan
mientras los hombres encienden sus
cuerpos
en el aire tibio de la tarde.
Son apenas brillos que en su tímida
pureza
hiriesen, con alguna pluma o recuerdo,
la frente humana.
Algunos, en un último intento de
salvarse
buscan la engañosa claridad del agua
que un día, con su espuma, les abrió
los ojos.
Y allí mueren, arrasados, oscuros;
sus cuellos flexibles, bellos como una
rama inclinada,
desciendan ante el olvido de los peces.
El universo permanece mudo
y lentas hogueras atraviesan el
horizonte.
Con el alba, un pájaro romperá los
cristales de la mañana
y encontrará sólo sombra.
Consumación
En el resplandor del mediodía
hay una tensión de pájaros
carbonizados
mientras un aire en brasas
abre heridas en tus ojos.
La soledad es una transparencia sin
memoria
y es fácil perderse en un aroma, o en
esa gota de agua
que, como chispa, llega a tu rostro.
Una lluvia de luz trae
hasta tu pecho el dolor más hondo;
aquél que no tiene límites,
que es ave, deseo, extensión,
oscuro placer a veces
consumación serena en la impotencia.
¿Hasta esta música desdibujada —tan
reconocible ahora—
qué cuerpos llegan y te condenan
o cómo se salvan al recordarlos?
Sin rostro llegan y algunos, como tú,
un día también en el dolor se
descubrieron;
mas no puedes verles, porque hay un
girar de puertas,
una agitada respiración, una
confabulación de espejos
que los borra siempre.
Sus manos extienden, alzan, buscando
en la fragilidad del aire
hundir todavía sus dedos en el
resplandor enfermo
que precede a la sombra total.
Pero tú ya no estabas. Tu paso se hizo
olvido
con las últimas luces de la tarde
mientras alguien, desde no sabes dónde,
dejaba en tus ojos una suave tristeza
que hacía más imperceptible tu
partida.
La luna entretanto descendía su pálida
tormenta
y navegaba el sueño de los aún puros
adolescentes.
El mar
El mar no se explica.
Está para que lleguemos
y desnudos sintamos un frío a lo
lejos,
como si estuviésemos a punto de morir
o nacer.
No es hora de preguntar por nada o por
nadie.
Es hora de quedarse quietos,
de anclar en el fondo de los cuerpos
y comprobar el desamparo de unos ojos
casi tranquilos,
flotantes en la luz mojada.
El amor era como una grieta en el
silencio abierta
que fuese lentamente destruyéndonos
mientras un pez en su salto
poblaba el espacio de soledad.
El tiempo se hizo entonces comba de
dolor
y una palabra se dirigió al pecho para
rematarle.
Sobre las rocas hombres yacían,
la memoria enterrada en algún astro,
y un viento de poniente arrastraba
ese último deseo que, como un débil
destello,
agoniza en un agua indiferente.
La luz era un prolongado estertor
que en su belleza nos asumiera
y así nos condenase.
Y una noria de cuerpos
furiosamente se amaba
bajo un cielo calcinado.
El mar, el mar. Ese hondo miedo
ese grito solo, acabado en sí mismo,
que no nos comprende.
No siempre la luz nos acerca a
la verdad de un rostro,
pues, soberana, desconoce esas manchas
humanas que dolorosas se contraen
bajo su foco inclemente.
No siempre la palabra nos acerca a la
verdad de un labio,
pues unas burbujas sonando nunca
alcanzan un corazón.
No siempre una mirada nos acerca a la
verdad de unos ojos,
pues unas ruinas recorrieron y desde
entonces una flor no puede romper
con su claridad la turbia tela de aire
que los unifica indiferentes.
No siempre el abandono nos trae una
respuesta, ni el silencio
nos corta como aspas entreabriéndonos
un paisaje.
No siempre. No nunca. Por eso todavía
nos engañamos.
Y cogemos una cuartilla. Y vamos
uniendo palabras.
Aunque sabemos que la verdad tampoco es
ésta. Fuera
o dentro: soledad siempre: he aquí el
poema.
Poemas de "La rosa inclinada"
Poemas de "La rosa inclinada"
Confesión
Escribo porque me
salva, porque es lo único que me queda, porque fija un sonido, unas
luces, el final de un acto de amor, el escenario de unas horas de
deseo. Escribo porque están conmigo los que ya nunca estarán,
porque bajo al mar desde la mesa donde apoyo la cuartilla y me quedo
quieto en la memoria de un cuerpo, y prolongo unas voces hasta perder
la noción del tiempo (días y años juntos, apretados en un instante
que me deja sin defensa). Escribo porque al abrir el seno de una
palabra encuentro la iluminación última del beso, porque pronuncio
a solas mi única verdad: ésa que después desmiento con mi vida.
Escribo porque hay un llanto íntimo que me purifica desde que
comienzo a hacer signos en el papel, porque poseo las cosas desde su
respiración humana y puedo habitar aquello de lo que fui desterrado.
Escribo para ser joven y alimentar una espe- ranza radical, para
tener lo que no tengo y escuchar lo que nunca me dijeron. Escribo
porque nunca fue más bello el engaño.
La verdad de una
hoja es un reino,
niebla clara su
territorio
donde seres quietos
te anegan
sin alterar el alma
de la luz.
En honda compañía
vas,
pues sólo
perteneces a un nombre
como estela escrito
en tu corazón.
Tus ojos trazan el
espacio
de un pulso de
imágenes
que difuso te
invade
concertando un
tiempo sin herida o presencia.
Una rosa respirada
late en el seno del
aire
y su perfume son
tus sentidos.
Cada pensamiento
es una delgada
espina
que cruza tu cuerpo
y lo deja suspenso
en vida sólo tuya,
mientras traspasa
el paisaje
el alto oscilar del
mar.
Pincel de luz
difunde íntimo un aliento
en el que vibras
sin paréntesis de respuesta.
Palabra de silencio
dice
la memoria
ingrávida de tu paso.
Hay un silencio
de cada uno
que tampoco es
nuestro
en el que un
instante podemos tocar
la frágil flor del
amor.
Hay un enfermo
girar de todos sin nadie
donde cada triunfo
es soledad,
una armonía de
estrella solitaria
que de otro cuerpo
bebe la luz
sabiendo que en su
cielo nunca brillará.
En el blando núcleo
del sueño
alguien ha entrado;
sus pasos son el
mundo.
Llega la
muchacha
con sus piernas de
junco de ganso
y empieza a bailar
mi vida
con su estrella.
Llega sin desvelo
solitario que avise
en la hora siempre
última del pecho.
Llega con su luz de
cristal y sin sueño
para que no la
perdamos
en la memoria con
lágrima de otro paisaje.
Ni siquiera la
muchacha sostiene con su mirada
el rubio sol de
humo que en nuestra vida resucita.
Permanece sólo,
permanece entre sus rayos de luna fría
flotando sin busto
en la corriente dorada de sus piernas.
Mirarla ya no es
posible, porque para mirar
hay que hacerlo
desde algo que nos pertenezca
y ella troncha
nuestra pequeña imagen dormida
y nos coloca en un
ancho azul sin bordes
donde siempre un
pájaro asfixia su canto.
Mirarla ya no es
posible…
pero llega la
muchacha
con sus piernas de
junco de ganso
y empieza a bailar
mi vida
con su estrella,
mientras lenta se
desvanece
en la música de
una máquina tragaperras.
viernes, 4 de octubre de 2013
Velada de poesía por la abolición de la deuda externa
En
el marco de la VII Semana Internacional de Lucha contra la Deuda y las
IFIS (instituciones financieras internacionales), un año más se celebra
una velada poética. La lectura tendrá lugar el lunes 7 de octubre a las
19'30 h. en la librería Traficantes de sueños (c/ Embajadores, 35, local 6) con la participación de:
Ariadna G. García Ana Gorría Ernesto García López Eva Chinchilla Javier Lostalé
J. Luis Gómez Toré Luis Luna Miguel Ángel Gara
J. Luis Gómez Toré Luis Luna Miguel Ángel Gara
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Miguel Ángel Gara
miércoles, 27 de marzo de 2013
Javier Lostalé sobre "Topología de una página en blanco"
SER EN EL POEMA
Pocas veces, si no ninguna, se nos ofrece a través de un libro de poemas el rostro absoluto de la poesía. Se necesita tener un profundo conocimiento del proceso creativo y una gran capacidad de desaparición dentro del texto. Ambas cosas las consigue Alejandro Céspedes en Topología de una página en blanco, título entrañado en las matemáticas, que nos habla de estructura, de rigor, de un espacio en el que va a suceder una intensa y tensa relación entre el poeta que alumbra, el lector que también crea y la página en blanco trepanada por palabras nunca inocentes ni quietas, generadoras tanto de lo visible como de lo invisible, así como de un mundo submarino y por tanto oculto, donde respira lo no dicho, donde están-escribe Céspedes-los manantiales del lenguaje. Palabras que, a veces, sólo son aire en el aire, asma de soledad. Folio que no es una naturaleza muerta sino que se abre y nos hunde en un vacío y una ausencia llena de rescoldos. Hoja de papel donde hay un silencio pleno de semillas. Alejandro Céspedes, una de las voces principales de la generación de los ochenta, con una obra amplia y reconocida, no ha dudado en realizar un acto de consumación poética escribiendo un libro extenso e intenso que, como bien señala Miguel Ángel Muñoz San Juan, “requiere del lector su máxima atención, tanto dialéctica como emocional”, en un formato donde lo espacial y lo visual se funden de tal modo que, durante la lectura, junto al pensamiento y el corazón actúan los ojos volcándose hacia dentro/para encontrar el símbolo. Topología de una página en blanco es según su autor, al que parafraseo, “una poética que se efectúa desde dentro de la misma poesía y una poesía que se piensa en el lenguaje mientras está produciéndolo, y la página es el territorio de encuentro de los tres vectores esenciales de lo literario: lo creado, el creador y el recreador. Es asimismo una metáfora absoluta, símbolo último de ese territorio movedizo al que intenta fijarse el lenguaje y en donde hallamos, enfrentados, entrelazados, atónitos o desdeñosos, los ojos del lector y del autor”.Nada más alejado, por tanto, de un discurso teórico, o de una investigación desde afuera, sino que el creador se transmuta en lo creado hasta escuchársele su propia respiración, y el lector-como afirma Ainhoa Sáenz de Zaitegui citando a Wallace Stevens, “ se convierte en el libro”. Reunión de ambos que en este poemario se visualiza mediante cuerdas en los márgenes de las páginas. Una atadura muy frágil, por eso las cuerdas se deshilachan; fragilidad determinante de todo el proceso de reflexión que encierra esta obra, en la que aparece- afirma Muñoz Sanjuan-“lo transitorio de la propia existencia poética”.Topología de una página en blanco debe leerse como un todo, pues existe una trabada unidad entre los diferentes elementos, humanos, lingüísticos y soporte que la integran, respetando, eso sí, su especificidad, y teniendo presente también el carácter fragmentario del libro, fundado en la permanente dificultad de construir una realidad entera. A partir de aquí la cita de algunos versos sin solución de continuidad, nos servirá para tomarle la temperatura a una libro encarnado en las raíces de la creación poética, en su oleaje de luces, sombras, hundimientos, ascensos, vacíos y ausencias: dentro/la indeterminación de la sintaxis/ un ojo cerrado/será una entrada/un ojo cerrado/ mirará por su ojo/ y verá soledad/ entonces la soledad será el objeto/de la mirada y la mirada/ en esa frase sin sujeto/ se mueve en el espacio de la pérdida/¿quién fingirá después que sabe como ahogarse?/ cada palabra se cree irrefutable preñada de certeza/ sus signos en la realidad no existen/cuerpos huecos/ todo tendrá que ser imaginado y habrá que trabajar/ sobre la ausencia/ aun así qué difícil fabricar sintaxis/ que no tenga el don de predecirse (…)¿es posible creer/en una realidad que es modificable /cada vez que se visita?¿siempre es la misma persona/la que vuelve?¿la que lee vuelve?/¿es posible bañarse dos veces en la misma página?/¿en qué categoría de realidad está la septicemia/ del lenguaje?(…) la lectura reclama que el esfuerzo de observar/sea siempre nuevo(…) es posible beber de un vaso hace tiempo vacío/y que la reverberación de lo que ya no existe/sea capaz de seguir emborrachando/las palabras pueden tener una existencia efímera/ o muy densa/ lo saben/ en el silencio donde aúlla su propio desamparo(…) que acabe todo/ cuanto antes/antes/ otra vez antes se coloca en el futuro/ para protagonizar espacios de miseria/ nada sabe volver no hay pertenencia nada/ocurre aquí sobre este folio nada/ un agüjero blanco/tragándose a sí mismo/ incapaz de tener ninguna reflexión trascendente(…)nunca hay revelación/sólo la idea que empaña los espejos para desconocerse(…)es necesario retroceder para encontrar la nada/ hay que volver a ser para dar nombre/a la que ya no es(…)la página es la metáfora inconclusa/de una construcción abandonada/dentro de un universo en construcción(…) desde el interior de nuestro tiempo somos/aves que tienen las dos alas cosidas(…) las palabras agiten sus muñones desdiciendo/la artrosis del lenguaje/veámoslas caer/mientras nos miran/ y crece la distancia/entre los dos/que ninguno se engañe/una ventana también mira hacia dentro. En esta breve antología de fragmentos no he respetado la disposición tipográfica que es parte esencial en la circulación sanguínea de este libro singular, en el que por cierto hay ideas y frases incorporadas a su tejido vital provenientes de un gran número de creadores españoles y extranjeros, entre los que citamos a Dante, Pavese, Damien Hirst, Foucault, Eliot, Eduardo Chillida, Wallace Stevens, Valéry, Paul Celan, Alberti, Chantal Maillard, Miguel ángel Muñoz San Juan y Juan Carlos Mestre. En resumen: no es posible leer Topología de una página en blanco sin que nos convirtamos en parte de un texto escrito en estado de concepción, donde los signos que se trazan abren surcos de ser; sin que, al lado del autor, emprendamos una aventura inagotable por las entrañas siempre movibles del poema, para de este modo recrear habitándonos todo lo que el poeta ilumina entregado hasta dejarse la piel a su tarea de buscar lo inefable, de nombrar la existencia tocando fondo, de luchar con las palabras instalándose en su propio territorio tan lleno de destierro e incertidumbre, tan pariente consanguíneo del silencio. Topología de una página en blanco que amaneció en la luz fría de un ordenador, se publica ahora por Amargord en su cuerpo y alma naturales: el papel. Hecho que aprovechamos para decirles que se trata de un verdadero acontecimiento literario, porque pocos libros como éste son engendradores de conciencia.
Javier Lostalé
Pocas veces, si no ninguna, se nos ofrece a través de un libro de poemas el rostro absoluto de la poesía. Se necesita tener un profundo conocimiento del proceso creativo y una gran capacidad de desaparición dentro del texto. Ambas cosas las consigue Alejandro Céspedes en Topología de una página en blanco, título entrañado en las matemáticas, que nos habla de estructura, de rigor, de un espacio en el que va a suceder una intensa y tensa relación entre el poeta que alumbra, el lector que también crea y la página en blanco trepanada por palabras nunca inocentes ni quietas, generadoras tanto de lo visible como de lo invisible, así como de un mundo submarino y por tanto oculto, donde respira lo no dicho, donde están-escribe Céspedes-los manantiales del lenguaje. Palabras que, a veces, sólo son aire en el aire, asma de soledad. Folio que no es una naturaleza muerta sino que se abre y nos hunde en un vacío y una ausencia llena de rescoldos. Hoja de papel donde hay un silencio pleno de semillas. Alejandro Céspedes, una de las voces principales de la generación de los ochenta, con una obra amplia y reconocida, no ha dudado en realizar un acto de consumación poética escribiendo un libro extenso e intenso que, como bien señala Miguel Ángel Muñoz San Juan, “requiere del lector su máxima atención, tanto dialéctica como emocional”, en un formato donde lo espacial y lo visual se funden de tal modo que, durante la lectura, junto al pensamiento y el corazón actúan los ojos volcándose hacia dentro/para encontrar el símbolo. Topología de una página en blanco es según su autor, al que parafraseo, “una poética que se efectúa desde dentro de la misma poesía y una poesía que se piensa en el lenguaje mientras está produciéndolo, y la página es el territorio de encuentro de los tres vectores esenciales de lo literario: lo creado, el creador y el recreador. Es asimismo una metáfora absoluta, símbolo último de ese territorio movedizo al que intenta fijarse el lenguaje y en donde hallamos, enfrentados, entrelazados, atónitos o desdeñosos, los ojos del lector y del autor”.Nada más alejado, por tanto, de un discurso teórico, o de una investigación desde afuera, sino que el creador se transmuta en lo creado hasta escuchársele su propia respiración, y el lector-como afirma Ainhoa Sáenz de Zaitegui citando a Wallace Stevens, “ se convierte en el libro”. Reunión de ambos que en este poemario se visualiza mediante cuerdas en los márgenes de las páginas. Una atadura muy frágil, por eso las cuerdas se deshilachan; fragilidad determinante de todo el proceso de reflexión que encierra esta obra, en la que aparece- afirma Muñoz Sanjuan-“lo transitorio de la propia existencia poética”.Topología de una página en blanco debe leerse como un todo, pues existe una trabada unidad entre los diferentes elementos, humanos, lingüísticos y soporte que la integran, respetando, eso sí, su especificidad, y teniendo presente también el carácter fragmentario del libro, fundado en la permanente dificultad de construir una realidad entera. A partir de aquí la cita de algunos versos sin solución de continuidad, nos servirá para tomarle la temperatura a una libro encarnado en las raíces de la creación poética, en su oleaje de luces, sombras, hundimientos, ascensos, vacíos y ausencias: dentro/la indeterminación de la sintaxis/ un ojo cerrado/será una entrada/un ojo cerrado/ mirará por su ojo/ y verá soledad/ entonces la soledad será el objeto/de la mirada y la mirada/ en esa frase sin sujeto/ se mueve en el espacio de la pérdida/¿quién fingirá después que sabe como ahogarse?/ cada palabra se cree irrefutable preñada de certeza/ sus signos en la realidad no existen/cuerpos huecos/ todo tendrá que ser imaginado y habrá que trabajar/ sobre la ausencia/ aun así qué difícil fabricar sintaxis/ que no tenga el don de predecirse (…)¿es posible creer/en una realidad que es modificable /cada vez que se visita?¿siempre es la misma persona/la que vuelve?¿la que lee vuelve?/¿es posible bañarse dos veces en la misma página?/¿en qué categoría de realidad está la septicemia/ del lenguaje?(…) la lectura reclama que el esfuerzo de observar/sea siempre nuevo(…) es posible beber de un vaso hace tiempo vacío/y que la reverberación de lo que ya no existe/sea capaz de seguir emborrachando/las palabras pueden tener una existencia efímera/ o muy densa/ lo saben/ en el silencio donde aúlla su propio desamparo(…) que acabe todo/ cuanto antes/antes/ otra vez antes se coloca en el futuro/ para protagonizar espacios de miseria/ nada sabe volver no hay pertenencia nada/ocurre aquí sobre este folio nada/ un agüjero blanco/tragándose a sí mismo/ incapaz de tener ninguna reflexión trascendente(…)nunca hay revelación/sólo la idea que empaña los espejos para desconocerse(…)es necesario retroceder para encontrar la nada/ hay que volver a ser para dar nombre/a la que ya no es(…)la página es la metáfora inconclusa/de una construcción abandonada/dentro de un universo en construcción(…) desde el interior de nuestro tiempo somos/aves que tienen las dos alas cosidas(…) las palabras agiten sus muñones desdiciendo/la artrosis del lenguaje/veámoslas caer/mientras nos miran/ y crece la distancia/entre los dos/que ninguno se engañe/una ventana también mira hacia dentro. En esta breve antología de fragmentos no he respetado la disposición tipográfica que es parte esencial en la circulación sanguínea de este libro singular, en el que por cierto hay ideas y frases incorporadas a su tejido vital provenientes de un gran número de creadores españoles y extranjeros, entre los que citamos a Dante, Pavese, Damien Hirst, Foucault, Eliot, Eduardo Chillida, Wallace Stevens, Valéry, Paul Celan, Alberti, Chantal Maillard, Miguel ángel Muñoz San Juan y Juan Carlos Mestre. En resumen: no es posible leer Topología de una página en blanco sin que nos convirtamos en parte de un texto escrito en estado de concepción, donde los signos que se trazan abren surcos de ser; sin que, al lado del autor, emprendamos una aventura inagotable por las entrañas siempre movibles del poema, para de este modo recrear habitándonos todo lo que el poeta ilumina entregado hasta dejarse la piel a su tarea de buscar lo inefable, de nombrar la existencia tocando fondo, de luchar con las palabras instalándose en su propio territorio tan lleno de destierro e incertidumbre, tan pariente consanguíneo del silencio. Topología de una página en blanco que amaneció en la luz fría de un ordenador, se publica ahora por Amargord en su cuerpo y alma naturales: el papel. Hecho que aprovechamos para decirles que se trata de un verdadero acontecimiento literario, porque pocos libros como éste son engendradores de conciencia.
Javier Lostalé
miércoles, 5 de diciembre de 2012
Nota acerca de "Topología de una página en blanco"
La Colección pi de poesía sigue su, para mí, sorprente marcha con la aparición del tercer número: "Topología de una página en
blanco", de Alejandro Céspedes.
De
larga trayectoria, Alejandro Céspedes, uno de los principales autores
de los 80, según Javier Lostalé, da con "Topología" un salto al vacío.
Salto al vacío por lo que tiene de riesgo para un autor consagrado
cambiar de registro y salto al vacío porque viene a un lugar que hasta
el nacimiento de esta colección nos resultaba ignoto e inimaginable.
"Topología"
es un libro con dos vidas, la primera fuera virtual, la segunda, esta
que os ofrezco,la emprende en un nuevo cuerpo y una nueva alma, con
nuevos detalles literarios y de edición, como la incorporación de un
espejo.
Pero dejemos que sean los críticos quienes se expresen:
Experimental y visualmente impactante.
Ainhoa Sáenz de Zaitegui
La poesía nos muestra su rostro absoluto a través del bisturí de uno de los principales poetas de los ochenta, Alejandro Céspedes. Su rostro absoluto desde la Topología de una página en blanco, un intento, no abordado hasta hora con “ la intensidad tanto dialéctica como emocional”, en palabras de otro poeta Miguel Ángel Muñoz Sanjuán, un intento digo, de sentir todo el pulso del vacío, del exilio, del límite, de la invisibilidad de lo profundamente existente, de la revelación, de las lianas con el pensamiento filosófico, de las posibilidades del lenguaje tanto para crear como para borrar, de la extrañeza y conocimiento albergados en el proceso de creación poética, y de hacerlo sobre la página en blanco en estado de concepción donde los signos que se trazan abren surcos de ser.
Javier Lostalé
Topología de una página en blanco representa un quiebro estético de gran altura que rompe con muchos de los estándares de la poesía española no sólo contemporánea, sino de siempre, e incorpora un reto formal cuya propuesta se halla mucho más allá del encuentro armónico con la palabra dicha; está, por el contrario, inmersa en la hipótesis del feliz encuentro con la palabra por decir.
Inés Ramón
Una reflexión exigente sobre los límites de la poesía desde dentro del poema, desde el centro vertiginoso de la página en blanco, desde la oscuridad en la que el poeta enciende el fuego primordial con pedernales y yesca. Porque la misión de la poesía no es proponer respuestas, sino plantear preguntas...
Santos Domínguez Ramos
Atesora llamaradas de cultura, materia conmovida, versos a fuego lento. Poesía sin artificios, de calidad indiscutible y llena de preguntas, luces y sombras que se persiguen a sí mismas.
José María González Ortega
Ainhoa Sáenz de Zaitegui
La poesía nos muestra su rostro absoluto a través del bisturí de uno de los principales poetas de los ochenta, Alejandro Céspedes. Su rostro absoluto desde la Topología de una página en blanco, un intento, no abordado hasta hora con “ la intensidad tanto dialéctica como emocional”, en palabras de otro poeta Miguel Ángel Muñoz Sanjuán, un intento digo, de sentir todo el pulso del vacío, del exilio, del límite, de la invisibilidad de lo profundamente existente, de la revelación, de las lianas con el pensamiento filosófico, de las posibilidades del lenguaje tanto para crear como para borrar, de la extrañeza y conocimiento albergados en el proceso de creación poética, y de hacerlo sobre la página en blanco en estado de concepción donde los signos que se trazan abren surcos de ser.
Javier Lostalé
Topología de una página en blanco representa un quiebro estético de gran altura que rompe con muchos de los estándares de la poesía española no sólo contemporánea, sino de siempre, e incorpora un reto formal cuya propuesta se halla mucho más allá del encuentro armónico con la palabra dicha; está, por el contrario, inmersa en la hipótesis del feliz encuentro con la palabra por decir.
Inés Ramón
Una reflexión exigente sobre los límites de la poesía desde dentro del poema, desde el centro vertiginoso de la página en blanco, desde la oscuridad en la que el poeta enciende el fuego primordial con pedernales y yesca. Porque la misión de la poesía no es proponer respuestas, sino plantear preguntas...
Santos Domínguez Ramos
Atesora llamaradas de cultura, materia conmovida, versos a fuego lento. Poesía sin artificios, de calidad indiscutible y llena de preguntas, luces y sombras que se persiguen a sí mismas.
José María González Ortega
Tal
y como lo expresa, este poemario es una ruptura total y absoluta, casi
como si su poética anterior hubiera sido destruida por una explosión
nuclear…, o como si hubiera sido arrojado en lo más profundo del mar.
No es de extrañar que le importen relativamente poco el número de premios, galardones y distinciones que su obra poética previa ha cosechado en los últimos veinte años, ni menos aún es de extrañar la frase con la que termina la entrevista, esos versos que Pessoa pone en boca de uno de sus heterónimos, Ricardo Reis: “sea mi ser idéntico a mí mismo”.
Amando Carabias, en referencia a "Topología de una página en blanco" y una entrevista de Paloma Corrales a Alejandro Céspedes
No es de extrañar que le importen relativamente poco el número de premios, galardones y distinciones que su obra poética previa ha cosechado en los últimos veinte años, ni menos aún es de extrañar la frase con la que termina la entrevista, esos versos que Pessoa pone en boca de uno de sus heterónimos, Ricardo Reis: “sea mi ser idéntico a mí mismo”.
Amando Carabias, en referencia a "Topología de una página en blanco" y una entrevista de Paloma Corrales a Alejandro Céspedes
De la colección en que se integra "Topología" también se ha dicho:
Realmente
fue una reunión excepcional. De las mejores cosas que recuerdo en mi
paso por el salón de actos de la Asociación de Escritores y Artistas
Españoles. Los libros, las presentaciones, el ambiente. No fue un acto
más... fue casi un acto fundacional de escritores que sienten que la
poesía es, fundamentalmente, lenguaje y conocimiento. Que la filosofía,
las matemáticas, la Literatura, las ciencias nacieron unidas y vuelven a
estarlo, después de tantos años de intento de separar el saber. Ayer
hubo más que la presentación de la espléndida antología realizada por
Jesús Malia, con ser mucho. Hubo un clima especial. Y el comienzo de un
camino
que espero que podamos seguir. Un camino de profundización en la
cultura y de armonización de códigos que, estoy seguro, Jesús y todos
los poetas incluidos en el libro van a seguir desarrollando.
Emilio Porta en referencia al acto del día 25 de octubre de 2012 de presentación de la Colección pi de poesía en la Asociación de Escritores y Artistas Españoles. Hasta entonces, "πoetas" y "Codex Mundi".
Emilio Porta en referencia al acto del día 25 de octubre de 2012 de presentación de la Colección pi de poesía en la Asociación de Escritores y Artistas Españoles. Hasta entonces, "πoetas" y "Codex Mundi".
¿dónde estás tú? ¿qué decisión te elige?
el papel sólo puede crear iguales pero hay cosas
que ocurren más allá del envés
de estas mismas palabras crece la división
el plano se duplica con la simplicidad y la complicidad
de tus dos ojos
escenografía vida que se parece a la vida irrealidad
símbolo y certidumbre
se aparearán en este mismo espacio y cuando ocurran
simultáneamente será posible habitar en las palabras
en la figuración de lo real somos inconstatables
a veces lo que no es y lo que es decide confundirse
nos confunde
pero tampoco en la confusión habrá cobijo
volando
un cisne resbala sobre el hielo y en su reflejo cree estar
volando
el papel sólo puede crear iguales pero hay cosas
que ocurren más allá del envés
de estas mismas palabras crece la división
el plano se duplica con la simplicidad y la complicidad
de tus dos ojos
escenografía vida que se parece a la vida irrealidad
símbolo y certidumbre
se aparearán en este mismo espacio y cuando ocurran
simultáneamente será posible habitar en las palabras
en la figuración de lo real somos inconstatables
a veces lo que no es y lo que es decide confundirse
pero tampoco en la confusión habrá cobijo
un cisne resbala sobre el hielo y en su reflejo cree estar
Y aunque aquí no se vean y para el ojo despabercibido no se sientan, siempre las matemáticas. En el epílogo se da extensa muestra de ello.
Jesús Malia Gandiaga
Director de la Colección pi de poesía de la editorial Amargord
miércoles, 18 de julio de 2012
Javier Lostalé e Ignacio Elguero sobre Πoetas
El pasado 30 de junio, como sabéis, Javier Lostalé generosamente me acompañó en Libertad 8 a presentar Πoetas, y dirigió a los asisitentes las palabras que pongo a continuación. Gracias a Javier por su compañía y por sus palabras.
Relacionado con ello, el pasado sábado 14 de este mes de julio, Ignacio Elguero dijo unas palabras en "La estación azul" sobre Πoetas. Anoto el enlace al programa completo, el tiempo para la antología (aparte otras referencias iniciales) 21 minutos 53 segundos.
Primera antología de poesía con matemáticas (Javier Lostalé)
"La verdad poética y la verdad matemática se miden por la emoción"
La lectura de esta antología me ha creado la misma tensión intelectual y emocional que se produce durante la escritura de un poema. Y dentro de esa tensión, he pensado, en primer lugar, en el alto grado de abstracción que estrecha los lazos entre la poesía y las matemáticas; de cómo esa abstracción no está desligada de la realidad, del ser humano, sino que está encarnada en ambos, mediante un proceso, eso sí, de ascensión, de búsqueda de lo absoluto, del origen, de un espacio no hollado en el que todo puede ser descubrimiento y realización plena sin adherencias, un estado en cierto modo virginal. He pensado de cómo en el camino hacia ese estado superior, no angelical sino plenamente humano, repetimos, el lenguaje, tanto en la poesía como en las matemáticas, tiene un carácter indagatorio, habita el enigma, se empaña del fulgor de la belleza (tan ligada a la metáfora) y existe una doble secuencia temporal en el proceso del conocimiento. Como escribió Herman Broch en ese libro siempre nuevo cada lectura, La muerte de Virgilio, "la poesía es una forma impaciente de conocimiento", y las matemáticas exigen un tempo distinto. Eso sí, es una forma de conocimiento en la que, aunque juega una parte no despreciable la inspiración, en ambos casos son fundamentales el trabajo y el rigor. Hay además algo importante, creo, que en este caso diferencia a la poesía de las matemáticas, y es que en la poesía se dice siempre más de lo que se dice, y ese es su efecto en el lector. La iluminación de las matemáticas es el resultado de infinitas operaciones tal como en él se nos muestra. Una iluminación que puede ser totalmente novedosa, y por aquí sí existe -pienso- un vínculo con la poesía. Y desde luego en ambas disciplinas entra en juego la emoción, tanto en el camino como en la meta. La verdad poética y la verdad matemática se miden por la emoción.
Esta introducción ha sido necesaria en virtud de todo lo que ha despertado en mí esta Primera antología de poesía con matemáticas que, publicada por Amargord, ha preparado Jesús Malia, poeta, matemático y divulgador de la poesía desde la seriedad y el apasionamiento. Las tres cosas, más su olfato de antólogo, han dado como fruto esta obra, primera de su especie y de gran valor literario, que es un ejemplo de cómo las culturas científica y humanística son ramas del mismo árbol. La magnífica introducción de Jesús Malia, que debe leerse con la misma aplicación de la razón y el corazón que luego debemos mantener en la lectura de los poemas, está encabezada por algunas citas que no tienen desperdicio, de las que cito dos. Dice Ortega y Gasset: "La metáfora es el álgebra superior de la poesía". Y Bertrand Russell escribe: "La matemática, cuando se la comprende bien, posee no solamente la verdad sino también la suprema belleza". Y, ya en las primeras líneas de su texto, Jesús Malia resume el espíritu de esta antología afirmando que "no se trata solo del acercamiento de los poetas a la ciencia en general y a las matemáticas en particular, sino a la aparición de las matemáticas en el verso como un elemento más de su rico y evocador lenguaje". Y hecha esta advertencia inicia un recorrido histórico tendente a mostrar cómo a través de los siglos "poesía y ciencia se amancebaron", en expresión suya. Parte Jesús Malia de la poesía didáctica en Grecia y Roma repondiendo a la pregunta "¿Por qué no caben las Matemáticas en la poesía didáctica grecolatina?", y permitiéndonos convivir con Lucrecio, Hesíodo, Parménides, Empédocles y Arato de Soles, y visitar la Antología Palatina. Después nos traslada a la India para hablarnos de la relación Poesía y Matemáticas, y sin solución de continuidad en nuestra aventura lectora nos conduce a Persia y Al-Ándalus, con la presencia del poeta y científico esencial persa Omar Khayyam, que introduce -dice Jesús- "a la ciencia o al saber en su verso". Y para maravilla nuestra llega al Renacimiento europeo con dos figuras inundadoras por su personalidad multidisciplinar: Leonardo da Vinci y Galileo. Luego, el barroco, con John Milton y su Paraíso perdido, que se refiere, como nos dice Jesús Malia, a "la alquimia del verso". Y si seguimos avanzando pronunciamos nada menos que los nombres de Goethe, Novalis y Coleridge. El siglo XIX después está principalmente representado por las reflexiones de Carlos Fernández Shaw, entre ellas la de que "el nacimiento de toda hipótesis, en su desarrollo, en su definitiva llegada a la vida de lo verdadero, palpita siempre una idea eminentemente poética". Finalmente refleja Jesús la situación en el siglo XX, en donde se recogen otras interesantes reflexiones del poeta y cirujano Pedro Piulachs en su texto La palabra en la ciencia y en la poesía; se recomienda la lectura de la antología Explorando el mundo: poesía de la ciencia, preparada por Miguel García Posada, fallecido a principios de este año, o el nacimiento en Granada en los años 80 de la poesía cuántica. Una introducción por tanto la de Jesús Malia necesaria y gratificante que nos abre la puerta a nueve autores vivos, españoles e hispanoamericanos, de un acalidad sobresaliente. Para todos ellos, lo señala el autor de esta antología, las matemáticas son un elemento esencial. En cualesquiera de sus formas: numérica, astronómica, geométrica, algebraica... Los autores son: los peruanos Rodolfo Hinostroza y Enrique Verástegui Peláez; el venezolano Daniel Ruiz Correa y los españoles David Jou i Mirabent, Ramón Dachs, Agustín Fernández Mallo, José Florencio Martínez, Javier Moreno y el propio Jesús Malia.
Poética de Agustín Fernández Mallo:
Si a un verso considerado bien calibrado le quitas o añades una palabra, lo inutilizas. Si a una ecuación -que no sea un desarrollo de términos aproximativos-, le quitas o le añades un término, también la inutilizas. Ésta es una de las muchas similitudes que existen entre matemáticas y poesía.
Poema de Javier Moreno:
En este promontorio, de espaldas al mármol
desarmado por el tiempo, sorprende la extensión informe del mar. Una inmensidad azul
tangente a lo divino
salpicada de hilachas de espuma, anticipo de una nueva diosa, la que vive en la piel y despierta el deseo de otra. Olas
que son comas
delimitando el vacío, creando un ritmo quebrado, una música sostenida en la nada (como este raudal de aire que flota sobre las ruinas) y rompiendo en placer. No encuentro mejor justificación para que aquellos hombres (que desde este momento ya venero) edificaran aquí este templo
Poemas de Daniel Ruiz:
Circunferencia
Abrazo perpetuo
Sobre la nada
___
Circunferencia
Anhelo constante
Giras
___
Circunferencia
Dentro de ti
La oquedad
Poema de José Florencio Martínez:
Los números quebrados
Para cuando te rompas,
cántaro,
tengo ya las lágrimas a punto.
Para cuando te quiebres,
pájaro,
recoger tu canto.
Para cuando derrames,
cántico,
tu agua por el desierto de mis labios.
Poética y poema de Jesús Malia:
Lo quiso expresar Ortega y Gasset, aunque algo equivocado por excesivo, al afirmar que “la metáfora es el álgebra superior de la poesía”. No es necesario llegar a la complejidad del álgebra para abstraer y definir expresiones que se refieran simultáneamente a cosas, situaciones o hechos dispares (esto es la metáfora, establecer nexos entre lo aparentemente disperso y mostrar la multiplicidad de la unidad), sino que nos basta con la aritmética. ‘Uno’ se refiere por igual a un hombre, un gato, un ave, como a un pueblo, un país, un mundo, una galaxia. Enmendando a Ortega, pues, diré que la metáfora es la aritmética elemental de la poesía.
Ya se han dado cuenta de la verdadera poesía encerrada en estos poemas, de cuya naturaleza forman parte las matemáticas. No hemos podido transmitirles el pulso, también existente, de los números, de las figras geométricas, el pulso de la tipografía, todo lo visual.
Ya termino: Esta antología no requiere, para su lectura, una formación matemática, sino que se dirige a los amantes de la poesía; pero de algún modo consigue un triple beneficio: despierta el interés por las matemáticas en los que somos más torpes, es un respaldo a los que enseñan las matemáticas como un horizonte que va más allá de los números y crea pasión por la poesía en los que en primer lugar fueran vencidos por la ciencia. Esta tarde esta antología, Primera antología de poesía con matemáticas, es, como dijimos al principio, un resplandor intelectual y emocional.Celebrémoslo.
Javier Lostalé
Relacionado con ello, el pasado sábado 14 de este mes de julio, Ignacio Elguero dijo unas palabras en "La estación azul" sobre Πoetas. Anoto el enlace al programa completo, el tiempo para la antología (aparte otras referencias iniciales) 21 minutos 53 segundos.
Primera antología de poesía con matemáticas (Javier Lostalé)
"La verdad poética y la verdad matemática se miden por la emoción"
La lectura de esta antología me ha creado la misma tensión intelectual y emocional que se produce durante la escritura de un poema. Y dentro de esa tensión, he pensado, en primer lugar, en el alto grado de abstracción que estrecha los lazos entre la poesía y las matemáticas; de cómo esa abstracción no está desligada de la realidad, del ser humano, sino que está encarnada en ambos, mediante un proceso, eso sí, de ascensión, de búsqueda de lo absoluto, del origen, de un espacio no hollado en el que todo puede ser descubrimiento y realización plena sin adherencias, un estado en cierto modo virginal. He pensado de cómo en el camino hacia ese estado superior, no angelical sino plenamente humano, repetimos, el lenguaje, tanto en la poesía como en las matemáticas, tiene un carácter indagatorio, habita el enigma, se empaña del fulgor de la belleza (tan ligada a la metáfora) y existe una doble secuencia temporal en el proceso del conocimiento. Como escribió Herman Broch en ese libro siempre nuevo cada lectura, La muerte de Virgilio, "la poesía es una forma impaciente de conocimiento", y las matemáticas exigen un tempo distinto. Eso sí, es una forma de conocimiento en la que, aunque juega una parte no despreciable la inspiración, en ambos casos son fundamentales el trabajo y el rigor. Hay además algo importante, creo, que en este caso diferencia a la poesía de las matemáticas, y es que en la poesía se dice siempre más de lo que se dice, y ese es su efecto en el lector. La iluminación de las matemáticas es el resultado de infinitas operaciones tal como en él se nos muestra. Una iluminación que puede ser totalmente novedosa, y por aquí sí existe -pienso- un vínculo con la poesía. Y desde luego en ambas disciplinas entra en juego la emoción, tanto en el camino como en la meta. La verdad poética y la verdad matemática se miden por la emoción.
Esta introducción ha sido necesaria en virtud de todo lo que ha despertado en mí esta Primera antología de poesía con matemáticas que, publicada por Amargord, ha preparado Jesús Malia, poeta, matemático y divulgador de la poesía desde la seriedad y el apasionamiento. Las tres cosas, más su olfato de antólogo, han dado como fruto esta obra, primera de su especie y de gran valor literario, que es un ejemplo de cómo las culturas científica y humanística son ramas del mismo árbol. La magnífica introducción de Jesús Malia, que debe leerse con la misma aplicación de la razón y el corazón que luego debemos mantener en la lectura de los poemas, está encabezada por algunas citas que no tienen desperdicio, de las que cito dos. Dice Ortega y Gasset: "La metáfora es el álgebra superior de la poesía". Y Bertrand Russell escribe: "La matemática, cuando se la comprende bien, posee no solamente la verdad sino también la suprema belleza". Y, ya en las primeras líneas de su texto, Jesús Malia resume el espíritu de esta antología afirmando que "no se trata solo del acercamiento de los poetas a la ciencia en general y a las matemáticas en particular, sino a la aparición de las matemáticas en el verso como un elemento más de su rico y evocador lenguaje". Y hecha esta advertencia inicia un recorrido histórico tendente a mostrar cómo a través de los siglos "poesía y ciencia se amancebaron", en expresión suya. Parte Jesús Malia de la poesía didáctica en Grecia y Roma repondiendo a la pregunta "¿Por qué no caben las Matemáticas en la poesía didáctica grecolatina?", y permitiéndonos convivir con Lucrecio, Hesíodo, Parménides, Empédocles y Arato de Soles, y visitar la Antología Palatina. Después nos traslada a la India para hablarnos de la relación Poesía y Matemáticas, y sin solución de continuidad en nuestra aventura lectora nos conduce a Persia y Al-Ándalus, con la presencia del poeta y científico esencial persa Omar Khayyam, que introduce -dice Jesús- "a la ciencia o al saber en su verso". Y para maravilla nuestra llega al Renacimiento europeo con dos figuras inundadoras por su personalidad multidisciplinar: Leonardo da Vinci y Galileo. Luego, el barroco, con John Milton y su Paraíso perdido, que se refiere, como nos dice Jesús Malia, a "la alquimia del verso". Y si seguimos avanzando pronunciamos nada menos que los nombres de Goethe, Novalis y Coleridge. El siglo XIX después está principalmente representado por las reflexiones de Carlos Fernández Shaw, entre ellas la de que "el nacimiento de toda hipótesis, en su desarrollo, en su definitiva llegada a la vida de lo verdadero, palpita siempre una idea eminentemente poética". Finalmente refleja Jesús la situación en el siglo XX, en donde se recogen otras interesantes reflexiones del poeta y cirujano Pedro Piulachs en su texto La palabra en la ciencia y en la poesía; se recomienda la lectura de la antología Explorando el mundo: poesía de la ciencia, preparada por Miguel García Posada, fallecido a principios de este año, o el nacimiento en Granada en los años 80 de la poesía cuántica. Una introducción por tanto la de Jesús Malia necesaria y gratificante que nos abre la puerta a nueve autores vivos, españoles e hispanoamericanos, de un acalidad sobresaliente. Para todos ellos, lo señala el autor de esta antología, las matemáticas son un elemento esencial. En cualesquiera de sus formas: numérica, astronómica, geométrica, algebraica... Los autores son: los peruanos Rodolfo Hinostroza y Enrique Verástegui Peláez; el venezolano Daniel Ruiz Correa y los españoles David Jou i Mirabent, Ramón Dachs, Agustín Fernández Mallo, José Florencio Martínez, Javier Moreno y el propio Jesús Malia.
Poética de Agustín Fernández Mallo:
Si a un verso considerado bien calibrado le quitas o añades una palabra, lo inutilizas. Si a una ecuación -que no sea un desarrollo de términos aproximativos-, le quitas o le añades un término, también la inutilizas. Ésta es una de las muchas similitudes que existen entre matemáticas y poesía.
Poema de Javier Moreno:
En este promontorio, de espaldas al mármol
desarmado por el tiempo, sorprende la extensión informe del mar. Una inmensidad azul
tangente a lo divino
salpicada de hilachas de espuma, anticipo de una nueva diosa, la que vive en la piel y despierta el deseo de otra. Olas
que son comas
delimitando el vacío, creando un ritmo quebrado, una música sostenida en la nada (como este raudal de aire que flota sobre las ruinas) y rompiendo en placer. No encuentro mejor justificación para que aquellos hombres (que desde este momento ya venero) edificaran aquí este templo
Poemas de Daniel Ruiz:
Circunferencia
Abrazo perpetuo
Sobre la nada
___
Circunferencia
Anhelo constante
Giras
___
Circunferencia
Dentro de ti
La oquedad
Poema de José Florencio Martínez:
Los números quebrados
Para cuando te rompas,
cántaro,
tengo ya las lágrimas a punto.
Para cuando te quiebres,
pájaro,
recoger tu canto.
Para cuando derrames,
cántico,
tu agua por el desierto de mis labios.
Poética y poema de Jesús Malia:
Lo quiso expresar Ortega y Gasset, aunque algo equivocado por excesivo, al afirmar que “la metáfora es el álgebra superior de la poesía”. No es necesario llegar a la complejidad del álgebra para abstraer y definir expresiones que se refieran simultáneamente a cosas, situaciones o hechos dispares (esto es la metáfora, establecer nexos entre lo aparentemente disperso y mostrar la multiplicidad de la unidad), sino que nos basta con la aritmética. ‘Uno’ se refiere por igual a un hombre, un gato, un ave, como a un pueblo, un país, un mundo, una galaxia. Enmendando a Ortega, pues, diré que la metáfora es la aritmética elemental de la poesía.
1 o nadie
lucia
son sus ojos la traza de un segmento de recta
estrellas suficientes para alumbrar la vida
y asirla y apresarla
en un teorema
su boca
matriz de dientes blancos y risa destapada
la caja de un tambor que tiembla de alegria
truncada sucesion
de axiomas y cuadrados
parentesis de carne y de estrellas
blancas
sus ojos
su boca
sus ojos
constituyen la clase de todos los conjuntos
su boca
sus ojos
su boca
Ya se han dado cuenta de la verdadera poesía encerrada en estos poemas, de cuya naturaleza forman parte las matemáticas. No hemos podido transmitirles el pulso, también existente, de los números, de las figras geométricas, el pulso de la tipografía, todo lo visual.
Ya termino: Esta antología no requiere, para su lectura, una formación matemática, sino que se dirige a los amantes de la poesía; pero de algún modo consigue un triple beneficio: despierta el interés por las matemáticas en los que somos más torpes, es un respaldo a los que enseñan las matemáticas como un horizonte que va más allá de los números y crea pasión por la poesía en los que en primer lugar fueran vencidos por la ciencia. Esta tarde esta antología, Primera antología de poesía con matemáticas, es, como dijimos al principio, un resplandor intelectual y emocional.Celebrémoslo.
Javier Lostalé
viernes, 29 de junio de 2012
Mañana, 19:30H Cafe Libertad 8, Jesús Malia y Javier Lostalé
Javier Lostalé ha disfrutado de πoetas (primera antología de poesía con matemáticas) y ha accedido a compañarme este
para hablarnos de él.
No te puedes perder esta ocasión.
sábado 30 de junio
19:30H
Café Libertad 8
para hablarnos de él.
No te puedes perder esta ocasión.
lunes, 16 de abril de 2012
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