"Lívida luz", poemario de Rosario Castellanos, al completo
El amor no es consuelo. Es luz. Simon e Weil EL DÍA INÚTIL Me han traspasado el agua nocturna, los silencios originarios, las primeras formas de la vida, la lucha, la escama destrozada, la sangre y el horror. Y yo, que he sido red en las profundidades, vuelvo a la superficie sin un pez. DESTINO Matamos lo que amamos. Lo demás no ha estado vivo nunca. Ninguno está tan cerca. A ningún otro hiere un olvido, una ausencia, a veces menos. Matamos lo que amamos. ¡Que cese ya esta asfixia de respirar con un pulmón ajeno! El aire no es bastante para los dos. Y no basta la tierra para los cuerpos juntos y la ración de la esperanza es poca y el dolor no se puede compartir. El hombre es animal de soledades, ciervo con una flecha en el ijar que huye y se desangra. Ah, pero el odio, su fijeza insomne de pupilas de vidrio; su actitud que es a la vez reposo y amenaza. El ciervo va a beber y en el agua aparece el reflejo de un tigre. El ciervo bebe el agua y la imagen. Se vuelve -antes que lo devoren-...

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