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"Oí" y "Contra sí", dos poemas de Francisco Pino

Oí Oí cerrar    oí la vida     ¿Quién inventó la verja? Nada de lo que cierra es obra hermosa   ni el cuerpo ni la mente ni el poema         ni la luz           inventora   de límites perfiles        las estrellas Solo la oscuridad alma tan alma       que en la playa de Dios se rompe            acaso diga mi amor diga mi noche Contra sí  La amistad    clavo que (no clava)    desclava  La amistad    nudo que (no ata)    desata  La amistad    (clavo        nudo) contra sí

"Tiempo-Intimidad" y "Esmeralda", dos poemas, dos, de Francisco Pino

Tiempo-Intimidad Suavísimas miríadas     de palabras      moviéndose sin deslizar ideas     te dijeron su nombre ¿repetirle?      imposible supiste que latían      el corazón         la casa los enseres     la muerte      lo supiste ¿su nombre? ¿quién lo oyó? Esmeralda Lejanías morirse de esmeralda       todo se toca         pero nada se alcanza      o también todo se alcanza        pero nada se toca      o mejor ni lo toques ni alcances            bésete     su mirada         esmeralda             que hace     pájaros esos párpados obertura de música esos ojos.

"Los hombres", "La noche" y "El verso escrito", poemas de Francisco Pino

Los hombres Uno tras otro pasan por esta acera hombres. Consultan sus relojes. Van ¿adónde? Les miro. Aprietan contra su pecho las carteras. Son los que colaboran sin saber por qué al desarrollo de este mundo inmundo. Pasan por esta acera donde hay árboles. Un poco más allá transcurreel río. Ellos, contra los árboles y el río, creen que otros productos inmortales y sin raíz, fabrican. Van ¿adónde? Los árboles y el río con más alma discurren. La noche Se hace la noche. El sol de lo más alto de las copas se marcha. La sombra de la casa se arrastra por el césped. Hay una brisa leve, leve. Leve me siento huir por lo más alto y lo más bajo; leve me siento allá en la copa y en el césped también; y con la brisa leve, leve. Leve ya ni me aprecio, ya soy lo más distinto a como me mostré para que me juzgasen; con la luz, con la sombra al fin muy leve, leve. El verso escrito Lo sé, este verso tan de nadie es mío; le cojo, le retuerzo como a un trapo mojado. Suelta un agua caliente, un azul alto. ...

"Silva tercera" y "El mirar", poemas de Francisco Pino

Silva tercera (fragmento) Soledades y selvas     amasan un poema Ni se ve ni se resta todo es ciego una suma Mas tú tras la ventana adormecido lo inaudible contemplas     y lo invisible escuchas una planta   ese ficus no es distinta a ti   lo mismo mira y oye     ¿Piensas?     No       Brotas Cabo La castidad se alza en más lujuria     sigue sigue poeta uniendo los distantes     ese enero   ese junio               goza               goza la cacatúa inca de moño rojo áureo     una australia   un crepúsculo apoya en el cristal todo contigo el paisaje en tus ojos es más fiel es tu pecho   tu pecho mismo         un órgano se precipita     escúchate ...

Dos antisalmos de Francisco Pino

Antisalmo 45 1. ¡Qué raro es esto! Pero es así. Los filósofos habitan las aulas, los reyes los palacios, los poetas las musarañas.    ¡Qué raro es esto! 2. ¡Qué raro es esto! Los leones habitan los desiertos, las gallinas los patios, los pobres las chabolas.    ¡Qué raro es esto! 3. Y esto es la Tierra y la Tierra es esto.    Y hemos nacido al aire y nos dan tierra. ¡Qué raro es esto! 4. La luna está arriba,    debajo. Al conjunto del antisalmo 45 Los hechos son así, raros como los peces. Se busca una caña y se les pesca; cuando están muertos, en en serrillo, nos lo sexplicamos, no antes. Vivos, son tan inexplicables como el mismo pescador que no sabemos por qué pesca. Las cosas son así en la Tierra, raras. Tan raras como la Tierra. Antisalmo 63 1. Yo no estoy con la iglesia de las pompas    porque estoy con las pompas de la espuma. 2. La iglesia de las pompas se da al césar.    Dáse al aire, y al respirar, la espuma. 3. Sí, yo...

"La gran Zeta" y "Último", poemas de Francisco Pino

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                                                                            LA GRAN ZETA _________________________________________________________                                               Vine a buscar cerca de la rosa paz. Hoy, cuando se compran los hombres cerca de la rosa. Hoy, cuando se venden los hombres cerca de la rosa. Hoy, cuando se matan los hombres cerca de la rosa. Hoy, cuando los trozos son hombre...

"Fidelidad" y "De economía esotérica aún", poemas de Francisco Pino

Fidelidad Cual la veleta ser fiel tan solo al viento. De economía esotérica aún EL NOMAESTRO TODAVÍA Habrás de odiar la guerra, niño, si escuchas cómo canta la flor de las laderas. LOS NONIÑOS TODAVÍA ¡Con cuánta violencia canta serena la flor de las laderas! LOS NIÑOS Con armaduras y lanzas jaspeadas ¿no es tan bella la guerra que nos cuentan los maestros como la FLOR DE LAS LADERAS? LOS MAESTROS Pero ¿no es tan bella?

"Crear", "Tiempo" y "Nieve", poemas de Francisco Pino

Crear ¿Qué es crear? ¿Combinar esa fuerza sutil de dos palabras, dos colores, dos números, dos notas hasta que surja el rayo? Eso está hecho ya, el rayo y las palabras, los colores, los números, las notas. Crear es otra cosa, es penetrar al fondo de lo oscuro y contemplar la oscuridad de cada cosa y luego olvidar las palabras, los colores los números, las notas, y callar, -o rugir o piar o perfumar que es lo mismo- ¡callar como hacen, oh alegría, las demás criaturas que se sienten solo de lo que asienten creadoras! Tiempo Cielo, pino, agua, Dios. Cuatro para solo dos: la tarde y yo. Nieve Ni   A    ve Ni   E    ve Ni   I    ve No   O    ve Ni   U    ve. Nieve. Nieve. Nieve.

"Patio", poema de Francisco Pino

Patio (Monasterio de Santa Claro de Tordesillas) Es extraño, increíble, encontrar este patio, con nuestro sueño antiguo, blanco bajo los pájaros. Y hallar sobre un esquina del tejado mudéjar al vencejo mirando lo que el sueño no sueña. Y oír los alquiceles que vaporosos huyen haciendo el ruido leve del azul con la nube. Y de puro increíble nos alza como somos: cristianos que sentimos con un sentir que es moro. * Es extraño, increíble, encontrar este patio, colgado sobre el Duero, vivo como otro pájaro. Y escuchar el verdoso susurro de un rosario en el aire que llega tranquilo de los álamos. Y saber que, a los suaves revuelos de unas tocas, columnas mahometanas tornáronse católicas. Y de puro increíble nos hace como somos: cristianos que creemos con un creer que es moro. * Pero al salir al río lo extraño es natural: viene el recuerdo a vernos en aguas que se van. Y oímos unos roces de lana blanca y cotas en el agua que pasa presente y tan remota. Y vemos en las luces rojísimas del río b...

"Por estas lomas" y "Me duelo por vosotros", versos de Francisco Pino

Por estas lomas Por estas lomas sed de más silencio. Tan solo este paisaje me convida, con qué serenidad, a mi deseo: (ni un árbol, ni una seña) a soledad. El páramo y su sed, mi sed y el cielo. Me duelo por vosotros Es aquí la armonía: canta un pájaro y contesta la luz que da en sus ojos... En el trino y la luz hundo mis manos... Me duelo por vosotros... Es aquí la pintura: la colina se besa con la nube y da esos rojos... En su beso, que es sol, baño mi vista... Me duelo por vosotros... Poesía es aquí: larga la acequia se convida con luz y hojas de chopo... En ese resplandor mojo mi lengua... Me duelo por vosotros... Soledad es aquí. Río y pinares, río que fluye en alma sigiloso... En esta paz se harán mis soledades... Me duelo por vosotros...

"No me engañe en lo hermoso" y "Esta tierra" son poemas de Francisco Pino

No me engañe en lo hermoso No me engañe en lo hermoso del campo ni del cielo. No me engañe en el agua, ni en la luz, ni en el fuego, ni en la guija, tarde o álamo. Si idioma son del tiempo sus palabras contemple, prosígame en su encuentro, den belleza al sentido pero no la pagana belleza, vano término que en sí no han consentido; criaturas no credos. Lo que yo he de saber me alza a estos seres bellos, mas si yo lo supiese dejarían de serlo. Camine en mi ignorancia de su hermosura centro. Camine en su alegría que alienta cuanto espero. Puesto que son camino, aire, tierra, agua, fuego, vaya oyéndome andar entre álamo y viento, entre río y arena, entre guija y lucero. Que ellos guarden mis huellas en su impoluto sueño e idéntico a mí mismo me devuelvan el tiempo con que yo los miré creyendo en Dios al verlos. Esta tierra No me busques en los montes por altos que sean, ni me busques en la mar por grande que te parezca. Búscame aquí, en esta tierra ...

"Instante", "Última canción de mis ojos" y "Cementerio", poemas de Francisco Pino

Instante El instante del río que forja el agua lo olvida el agua. De su vida a la mía ya no hay distancia... ¡Ya no hay distancia! A la sombra del olmo canto en la barca, canto en la barca. Última canción de mis ojos Dormido está el pájaro, el pájaro solitario; en la rama más alta, dormido está; en la rama invisible de la copa invisible, de la copa del árbol invisible. Ya no le ven mis ojos. Ya su sueño en la noche está sumido; ya es una esfera, una esfera de amor; ya, ya rueda su olvido. Cementerio y gorrión (Trapa de Venta de Baños) De este claustro de piedra quiere partir la muerte porque aquel gorrioncillo canta por los cipreses. Contra el silencio frío ríe el buche caliente; dice la piedra: Grises. Y el gorrión grita: ¡Verdes! Lo efímero del ala contra el arco perenne; dice la piedra: Nunca. Y el gorrión grita: ¡Siempre! En este cementerio ya no queda otra muerte si no es la de la piedra que oyéndole se muere.

"Cantarcillo", "Lenguaje", "Ideal" y "Paso", poemas de Francisco Pino

Cantarcillo Como a las nubes le absuelve, a mi corazón, el aire; estoy en lo que no vuelve. Besa -si piensas besarme- donde ya no me recuerde nadie. Lenguaje ¿Dónde está la voz del aire? Tú la escuchas. Es silencio Sus palabras son las nubes, la luz y el viento sus verbos. Ideal Ideal de mi canción: ¡tomar de este espacio brasa y dársela al corazón! Paso ¿Irme con el río? ¿Quedar con el aire? (Las ondas, qué calmas. Las nubes, qué ágiles). ¿Dormir con el río? ¿Soñar con el aire? (Las ondas, qué olvidos. Las nubes, qué imágenes). Quedarme en el río. Fundirme en el aire. Ser la onda que fulge, la nube que arde. Ir, en la ignorancia del río y del aire, como nube y onda que salva la tarde.

Un par de poemas de Francisco Pino, "El poeta siempre" y "Erratas fundamentales"

El poeta siempre La fuerza del poeta en el olvido, en tanto vive, estriba, esta es su paga, ardiente libertad que nadie apaga con ningún soplo pues se sopla a un ido. Ido de sí, de todos desprendido, el mundo, ajeno al suyo haga lo que haga, le aparta porque teme que deshaga el suyo cierto al falso apetecido. Segregación y olvido son cimientos del verdadero mundo del poeta y así le nace de verdad vivido, cosido a nadas y a embelesamientos. Dios al olvido en vida le sujeta. ¿A quién máslibertad ha concedido? Erratas fundamentales Méquina dalicada máquina delicada lo infernal celestial el arúspice el nilo de donde viene todo adonde corre todo el error el milagro la espuma esa simiente Justamente lo justo la poesía siembra cien mil niños un viejo Sal   la sal esa gracia ¡Dos erratas! ¿Edén? un azul esa noche el sembrado el barbecho ¡Máquina delicada! el punto   el corazón redondez   esa mota el polvo   y e...

Al fin Francisco Pino en Poesía Abierta, comenzamos por un par de sonetos en esta primera muestra de su poesía

En otro octubre María, a nuestro lado, ¿qué rugía? Luz de octubre encendía la mañana. Mas luz de primavera en ti dormía, y luz en mí, de primavera humana. El Parque del Oeste en guerra ardía. ¿Qué importaba la muerte en tu ventana? Amor era el fusil que pretendía quitarnos vida con la más lozana. ¿Quién en la primavera, di, se muere? ¿Quién bajo de esta luz se moriría? La muerte no era nada dentro y fuera. Decías: Moriré por quien me quiere. Y yo: Por quien me quiere, repetía. No hay muerte -ni aun muriendo- en primavera. Venía de lo oscuro Vencido el pecho de dolor cansado unas plumas pedía donde hundirme; unas plumas de sombra para abrirme una fuente de noche en el costado. Venía de condenas saturado para nuevas condenas consumirme; una espada pedí y un brazo firme para cortar mi cuello atormentado. Una espada pedía. Tú me la diste en lumínicas rosas repujada: de un arroyo de amor espada hiciste. Mi cabeza rodó bajo tu espada y sentí el alma en flor que descubriste en tus plumas de l...

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