Algunos poemas de Miriam Reyes
LA BELLEZA ES UN MAL. Algo que se te clava como un gancho de carnicero. Por su belleza soy un costillar colgado para la venta. Roja es mi carne cuando le miro, vean cómo me abro de garganta a sexo. Podría pasar horas goteando contemplando la forma de su espalda sobre el colchón. MI CUERPO DESNUDO ESTÁ AQUÍ y no en otra parte. Pasa y verás lo que hay tras el esmalte de dientes. Pasa y verás. Mi cara no es mi cara. La pequeña señorita sin nombre la muñeca con lágrima. Por favor por favor por favor llévame a casa. Por favor por favor juega conmigo. La autómata me protege con su cuerpo de niña bonita de goma homologada. Qué dulce, qué ducle y perfecto en su vientre vacío suena el mar. A la gente le encanta. Le encanta la concha bajo la que el cangrejo ermitaño sobrevive. La gente prefiere las conchas, las lleva a su casa se las acerca al oído las escucha. DEJAMOS UN RASTRO DE HUMEDAD en las paredes en los marcos de las ventanas dejamos los fregaderos atascados papeles tapando los cristales...