'Querida Quiela', con el año, su fin
Última carta
Hoy vuelve a llover:
y, esta vez, no me ha importado salir y empaparme sin ningún cuidado, danzando en el jardín como una loca, entre peonza y cristo era mi baile.
Me ha gustado dejar que me cale, y he sentido que excitaba todos los poros de mi piel.
Y es que esta lluvia era Dios, querida Quiela, Dios que desciende en el agua a plantar en mí su semilla. Dios me ha elegido y yo me entrego a él con devoción y alegría.
Seré madre del Hijo de Dios, querida Quiela; padre, al fin.
Hoy vuelve a llover:
y, esta vez, no me ha importado salir y empaparme sin ningún cuidado, danzando en el jardín como una loca, entre peonza y cristo era mi baile.
Me ha gustado dejar que me cale, y he sentido que excitaba todos los poros de mi piel.
Y es que esta lluvia era Dios, querida Quiela, Dios que desciende en el agua a plantar en mí su semilla. Dios me ha elegido y yo me entrego a él con devoción y alegría.
Seré madre del Hijo de Dios, querida Quiela; padre, al fin.
Y al volverme,
no sé si era bruma,
era ella,
era él.
no sé si era bruma,
era ella,
era él.
Comentarios
Saludos y feliz año!
Como ves, aquí termina este breve relato. La próxima semana, miércoles también, 15 horas, aparecerá recogido en una sóla entrada, por si es de tu gusto tenerlo en orden y al completo, a la espera de que alguien se aventure a pagar su edición en papel.
(En una entrada no voy a publicarlo que me supondría un trabajo de edición excesivo.)
Gracias. Espero que lo disfrutes y que no pierdas el alma por su lectura, sino que la enriquezcas. Ojalá.
Hace bien despedazar el alma de vez en cuando. Y a veces hasta se disfruta.
Gracias nuevamente.
Un beso.
Gracias por tu interés. Y espero que de veras disfrutes de mi Quiela.